viernes, 8 de julio de 2016

EL HAMBRE ES MAS GRANDE QUE EL MIEDO

Hoy más que nunca Venezuela necesita un gobierno civil que sea promotor del pleno ejercicio de la ciudadanía y del respeto a las instituciones, en vez de esta demencial y repugnante megalomanía armamentista.  Revocar a Nicolás Maduro es también frenar la pretensión cobarde de asfixiar con la bota militar a la sociedad democrática, reprimiendo a un pueblo con hambre e intentando silenciar el descontento en medio de la más pavorosa crisis de su historia.  Aún en la situación de extrema debilidad en que se encuentra, si Maduro tuviese compresión de la realidad y suficiente coraje, si no fuera un peón de los Castro y de la cúpula militar corrupta, seguramente procuraría reivindicar su condición de presidente civil pero al contrario, ha preferido restregarnos el rasgo militarista del régimen... Y después se pregunta por qué nadie lo respeta.

El pasado 5 de julio fue una oportunidad para marcar contrastes.  Con su sesión solemne en la Asamblea Nacional, los civilistas reivindicaron que aquella gesta no fue una victoria de los fusiles sino del intelecto y la pluma, no se impuso una charretera sino las convicciones democráticas, no fue la pólvora el insumo más valioso en aquella lucha sino el lúcido pensamiento político libertario de Juan Germán Roscio y Francisco Javier Isnardi, principales redactores del Acta de Independencia.  De todo esto Nicolás Maduro está ausente, no fue una simple inasistencia del presidente al Palacio Federal Legislativo sino expresión de las carencias y miserias de quienes "por ahora" ejercen el poder.  Desde esta perspectiva, era lógico que no asistiera. ¡No podía estar ahí!

Naturalmente, Maduro y su fracasado gobierno prefirió refugiarse en esa casta militar desprestigiada que nadie respeta y a todos avergüenza, para desde ahí insultar al país y repetir las trilladas frases sobre un Ejército heroico y "forjador de libertades" que francamente nadie ve.  Lo que vemos es una partida de corruptos con el pecho tapizado de chapas de refresco y presillas de hojalata, ganadas pisoteando Derechos Humanos, arrastrando la dignidad de la FAN, colocando las dos rodillas “en tierra” ante el poder cubano o al calor de una parrilla tan suculenta como los negocios hechos a la sombra del poder. Lo que penosamente hemos visto es como se evaden acusaciones de narcotráfico que pesan sobre altos oficiales y más bien, se les condecora o asciende.  Si Nicolás Maduro piensa que rodearse de sus chafarotes va a amedrentar al país, habrá que decirle que hoy el hambre es más grande que el miedo, la indignación contra este gobierno es tan extensa e intensa que no deberían seguir subestimando al pueblo.

También habría que decirle a Maduro que no es buena idea refugiarse en la boca del lobo. La historia es prolífica en ejemplos pero basta con recordar al ex presidente Herrera Campins: "los militares son leales hasta que dejan de serlo".  En fin, mientras una cúpula sin respaldo popular, ni autoridad moral se aferra a fantasmas y habla de una realidad inexistente; en esta Venezuela de contrastes la inmensa mayoría vive una tragedia cotidiana, lucha por un cambio y apela para ello a la vía constitucional: el revocatorio.  Para todos, en particular para Nicolás Maduro, obstaculizar este indetenible proceso de cambio puede tener un alto costo político.  "Pescuezo no retoña", le diría su colega Pérez Jiménez, quien si tenía razones para ser militarista.

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domingo, 3 de julio de 2016

ELECCIONES REGIONALES Y REVOCATORIO

En los últimos días se ha elevado la presión sobre el CNE para exigir la convocatoria de las elecciones regionales, exigencia que debe plantearse a la par del referéndum revocatorio pues ambas consultas forman parte de los derechos ciudadanos consagrados en nuestra Carta Magna.  Por razones obvias a este gobierno fracasado y corrupto le aterra cualquier evento electoral, por eso insisten en que no habrá revocatorio este año y procura postergar las elecciones regionales. Pero será inútil, "deseos no preñan" dice el refrán popular.

Cualquiera diría que la prioridad del país no es elegir a nuevos gobernadores sino cambiar al régimen para efectivamente superar la crisis. Es cierto pero revocatorio y elecciones regionales no son excluyentes, al contrario son complementarias y forman parte del proceso de cambio. En efecto, indistintamente de la convocatoria del revocatorio, a los gobernadores se les vence su periodo constitucional y sería irresponsable que la oposición permita -por omisión- su permanencia en el poder ¿Por qué dejar al chavismo 20 gobiernos regionales para que sigan apuntalado al régimen y desangrado al país?  Desde esta óptica, habida cuenta de la inmensa crisis y de las presiones nacionales e internacionales, las elecciones regionales dejarían al gobierno en una debilidad extrema. En las circunstancias de hoy, perder esos espacios de poder haría insostenible al régimen. Veamos el escenario contrario, al celebrarse el revocatorio este año -como todo indica y hasta en el chavismo se admite tras bastidores- lo insostenible serían esos gobiernos regionales luego de la monumental paliza que el pueblo le propinaría a Nicolás Maduro.  Así las cosas, la elección de gobernadores es suplementario al proceso de cambio y complementario al referéndum revocatorio.  Por cierto, el oficialismo que descarte su pretensión de utilizar los comicios regionales como calmante para postergar el revocatorio. Esa no se la compra nadie en la oposición y además ya es tarde: la crisis hace inviable al gobierno, la salida de Maduro es inminente, incluso en sectores del chavismo se percibe ineludible y conveniente.

Sin embargo, hay que advertir algunos riesgos.  Forzados a convocarlas, el gobierno intentará utilizar las elecciones regionales para dividir a las fuerzas democráticas, apuestan a que se desaten las ambiciones personales en el campo opositor  Por eso la MUD debe asumir con urgencia la construcción de un acuerdo político para presentar una plataforma unitaria a esos comicios. Hay que decirlo claramente: no habrá tiempo de primarias para seleccionar candidatos y más bien, el país espera que el liderazgo político demuestre su sentido de responsabilidad y sensatez en esta difícil coyuntura.  Aunque posiblemente veamos a candidatos folclóricos y a los divisionistas de siempre procurando pescar en río revuelto, las recientes elecciones parlamentarias demostraron que la gente sabe distinguir quien es quien y valora los esfuerzos que se hagan en favor de la unidad y el cambio.  En fin, la consigna "Revocatorio Ya" es absolutamente coherente con la exigencia ciudadana de elecciones regionales. Ambas son expresión del sentimiento de cambio que recorre al país.  ¡Vamos con todo! Dios bendiga a Venezuela.
  


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sábado, 25 de junio de 2016

Y NICOLÁS MADURO ¿CUÁNTO TARDARÁ EN ENTENDERLO?


Es penoso para los venezolanos estar representados ante el mundo por una Canciller como Delcys Rodríguez, el único “mérito” de ésta locuaz fantoche es ser hermana del sociópata que saquea la Alcaldía de Caracas y que para desgracia de los venezolanos, ha sido el siquiatra presidencial en estos tiempos de "revolución".  La ventaja de contar con funcionarios como ella radica precisamente en sus carencias y eso no es sorpresa en un país donde el presidente exhibe tanta pobreza intelectual y cultural.  Justamente por esa razón los cubanos -quienes desde hace mucho tiempo son los que realmente detentan el poder en Venezuela- escogieron a Nicolás Maduro albacea del "legado".  Convencieron a un Chávez moribundo alimentando sus esperanzas de salvarse y advirtiendo que en tal caso, su mejor carta era colocar a un monigote en Miraflores. Para el momento, ya habían acumulado tanto poder que para los cubanos se trataba de sustituir a un títere por otro. De hecho, una de las cosas que no ha cambiado es que el Presidente -antes y ahora- corre a La Habana a hacer las consultas y recibir instrucciones, cada vez que hay una situación compleja en Venezuela.

Traemos a colación el tema a propósito del episodio en la OEA y lo que está por venir, las negociaciones entre Cuba y EEUU, la recomposición del cuadro internacional y la visita a Venezuela de Thomas Shannon, Subsecretario de Estado norteamericano. Comencemos por esto último, hasta para la base chavista resulta sospechoso que luego de dilapidar 26 millones de Dólares en ejercicios militares previos a la supuesta invasión yanqui, ahora se hacen los locos y en silencio reciben a este vocero del imperio.  Es obvio que no vino a felicitar al gobierno por su respeto a los DDHH, los niveles de seguridad y productividad en el país, la distribución de alimentos y medicinas o el funcionamiento de los hospitales y demás servicios públicos. Según algunos voceros del chavismo, Maduro y los cubanos estarían negociando entregar el poder, buscando preservar al chavismo como fuerza política o más bien, evitar que sea sepultada por un aplastante referéndum revocatorio. Para ellos un adelanto de las elecciones presidenciales –por ejemplo- no es descabellado pues la crisis diluye aceleradamente su poder y cada día estarán en mayor debilidad. También sería conveniente para el país por los riesgos de la violencia que amenaza con extenderse y que precisamente intentamos evitar con el revocatorio, cuya convocatoria ya luce inevitable luego del resultado de la revalidación de firmas, requisito ilegal que ha sido superado venciendo en un acto heroico todos los abusos, ventajismos y obstáculos.


Es inocultable una realidad política favorable a las fuerzas del cambio, hoy es distinto el balance de poder en la región y por ello el tema de Venezuela es abordado en la OEA y es preocupación en todos los organismos internacionales. Esa realidad es conocida por EEUU y con más razón por los cubanos, a quienes se les acaba la sangre que chupar y ahora tienen a Venezuela como una barajita más en su juego con los gringos.  El gobierno se queda solo, hasta sus compinches de las FARC -luego de entender que estaban militar y políticamente derrotados- pensaron en salvar lo que fuera posible y buscar una salida honrosa. ¿Cuánto tardará en entenderlo Maduro?   Algún amigo debería decirle: "Nicolás, se hunde el barco...". 

viernes, 17 de junio de 2016

LOS DUROS DEL TECLADO Y SUS FANTASIAS

Cuando el gobierno habla en tono amenazante de un "estado de conmoción" y su respuesta, no sólo evidencia la intención de atemorizar al país sino que presume una solución a "su" problema de fragilidad e inestabilidad política, suponen que tal situación justificaría usar la fuerza militar para "poner orden", acabar con las supuestas conspiraciones, liquidar cualquier salida democrática como el revocatorio y atornillarse un rato más en el poder.  No sorprende esta actitud en un régimen autoritario e irresponsable que exhibe una inocultable vocación golpista.  Por otras razones, también en sectores de oposición subyace una actitud similar: dejan colar cierta satisfacción por los saqueos, desórdenes, protestas y otras expresiones de conflictividad social.  Muchos sienten que "por fin el país está reaccionando" y que tal reacción conducirá a un cuadro de ingobernabilidad, en consecuencia estos episodios anuncian "el principio del fin". 

Algunos más radicales -coincidiendo con el gobierno- se convierten en promotores de la violencia, generalmente sin abandonar su zona de confort, ni correr riesgos. Son una minoría que hace mucho ruido y desde la comodidad de un teclado son unos "duros", valientes como nadie e implacables sobre todo con el liderazgo opositor que no acompaña su fantasiosa gesta heroica y al contrario, actúa con responsabilidad ante una coyuntura tan difícil. Los duros del teclado usualmente justifican su simpatía con la violencia con posturas intelectuales: levantan el dedo índice y arquean las cejas para advertir: "lo vengo diciendo, dictadura no sale con votos" y como si ello fuera cierto, insisten en ese vacuo lugar común que arrima agua al molino del gobierno. Quienes -de lado y lado- apuestan a un estallido social o estado de conmoción como una salida, no han dimensionado la tragedia que ello puede significar y el elevado costo en vidas humanas.  Es repugnante que alguien piense que "para salir de esto, es inevitable que haya unos muertos",  los cuales -por supuesto- da por sentado que pondrán otros. Al asegurar que “saldremos de esto cuando bajen los barrios", pareciera que el pueblo humilde tiene la obligación histórica de sacarnos de esta desgracia e incluso poner los muertos. Los “duros” están muy ocupados para esas cosas pues tienen que trabajar, buscar a los niños, llevar el carro al taller, etc.  Claro, a veces asisten a alguna marcha y se toman una foto para dejar constancia en las redes sociales de su abnegada lucha.

Obvio, una situación de caos generalizado y anarquía puede derivar en una salida democrática, el problema es que no sabemos cuándo.  ¿O usted cree que luego de "poner orden" los militares llamarán a la oposición para gobernar?  Desatados los gorilas, nadie puede garantizar el futuro democrático del país, el juego de la violencia es una ruleta rusa.  Es igualmente irresponsable desconocer la dramática situación social y la conflictividad que amenaza con expandirse ante la agudización de la crisis, la incapacidad del gobierno para ofrecer soluciones y su empeño de cerrar los cauces para una salida pacífica y electoral.  Tampoco Maduro ha valorado el inmenso costo político y social de obstaculizar el revocatorio. Hay hambre y el tiro puede salirle por la culata pues la realidad es insostenible también para el gobierno. Ojalá asuma que el cambio es indetenible y que el revocatorio no es una opción sino un derecho que el país está decidido a ejercer precisamente para garantizar la paz.  ¡Viva Venezuela!
 


Twitter: @richcasanova

Los CLAP y el monopolio de la corrupción - 10/06/16


Siempre recostando sus culpas a otro, el gobierno se afinca al responsabilizar del desabastecimiento a los bachaqueros, además de la guerra económica, fantasiosas conspiraciones de la derecha y otras sandeces.  Insisten en sus payasadas, en vez de asumir que los bachaqueros son también víctimas de una economía devastada, son la consecuencia -y no la causa- de la escasez.  La solución es producir: si se consiguieran los productos, no fuera negocio revenderlos, ergo no habrían bachaqueros.  Siendo tan obvio es muy complejo para los economistas trasnochados del régimen.

Si detrás de los bachaqueros hay una red de corrupción, los capos de esa mafia son la GN y otros funcionarios del Estado. En este gobierno se ha desbordado la corrupción al punto que las cúpulas han perdido el control y todo el que tenga una gorra roja o un carnet, siente que tiene el derecho de robar igual que "los de arriba".  Todo el que pueda "meter mano" a los fondos públicos lo hará y a los jerarcas de la "revolución" no les gusta esta injerencia en sus asuntos: Si hablamos de robar, el gobierno no admite competencia. Ahora inventan los CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción).  Este parapeto no acabará con los bachaqueros, sólo que ahora serán del PSUV.  En efecto, hasta ahora -nos guste o no- los bachaqueros son parte de ese pueblo que sobrevive haciendo largas colas a pleno sol para luego revender los productos y reportar alguna ganancia a su hogar. Son expresión de una economía paralela basada en la subsistencia y en la escasez.  Ahora el bachaquero será un camarada del PSUV en función de una política fascista y reportando ganancias a algún enchufado.  Si la comida siempre ha sido un guiso descomunal del gobierno, ahora ¿Qué pasará con los CLAP?

Con esta desquiciada iniciativa, el gobierno intenta mantener el monopolio de la corrupción y a la vez, ejercer un control social sobre la población. No piensan en ofrecer soluciones y quizás admitiendo su incompetencia para ello, pretenden convertir a Venezuela en un gran campo de concentración: controlar los alimentos y someter al pueblo. El régimen muestra su rasgo militarista, exhibe su vocación fascista edulcorada como siempre con esa retórica comunistoide que ha impuesto el poder cubano.  Pero el tiro les saldrá por la culata, el resultado de esta política lo vemos en las noticias: Protesta en Catia y Petare exigiendo comida… Trifulca en El Valle… Intentan saqueo en Tucacas… Asaltan camión con gallinas vivas en Cabudare… Protestas en San Juan de Los Morros… Por desabastecimiento, cierran carreteras en Oriente… Saquean camión en Santa Teresa del Tuy… ¡Así es el reporte diario!  El pueblo está pasando hambre y en tal circunstancia, esa política es incendiaria. El gobierno no sólo es el principal obstáculo para superar la crisis sino una amenaza real a la paz del país.  Y si en medio de esta situación angustiante insistimos en el revocatorio, es porque justamente es la válvula de esta inmensa olla de presión y la vía para evitar a Venezuela una tragedia mayor. Exigir con fuerza el revocatorio no implica desconocer la realidad social y la premura que ésta impone, todo lo contrario.  #YoRevoco 
Desatados los gorilas, nadie puede garantizar el futuro democrático del país, el juego de la violencia es una ruleta rusa.  Es igualmente irresponsable desconocer la dramática situación social y la conflictividad que amenaza con expandirse ante la agudización de la crisis, la incapacidad del gobierno para ofrecer soluciones y su empeño de cerrar los cauces para una salida pacífica y electoral.  Tampoco Maduro ha valorado el inmenso costo político y social de obstaculizar el revocatorio. Hay hambre y el tiro puede salirle por la culata pues la realidad es insostenible también para el gobierno. Ojalá asuma que el cambio es indetenible y que el revocatorio no es una opción sino un derecho que el país está decidido a ejercer precisamente para garantizar la paz.  ¡Viva Venezuela!

viernes, 3 de junio de 2016

CONFLICTIVIDAD SOCIAL Y CAMBIO


Algunos dicen que el gobierno destruye al país y "aquí no pasa nada".  Quizás no pase lo que esperamos o tal vez no nos damos cuenta de lo que está pasando pero no es cierto que exista un conformismo infinito y que la pasividad del venezolano no tenga límite.   En los últimos 5 años el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social contabilizó 30.368 protestas y en los primeros 4 meses de este año reportó 2.138 manifestaciones; advirtiendo un significativo incremento de la protesta violenta, al punto de triplicar la tendencia histórica. En efecto, entre enero y abril ha habido un repunte en los intentos de saqueo, llegando a sumar 166 y concretándose -en alguna medida- un 70% de ellos. ¿De verdad no está pasando nada o el cerco mediático nos ha impedido percibir la realidad?

Ahora los barrios de Caracas y del interior son el escenario de intensas protestas, casi todas por alimentos y servicios.  En Carapita, en Petare y más recientemente en el centro de Caracas, las protestas fueron asfixiadas con gases lacrimógenos pues la represión es la única respuesta que ofrece el gobierno.  Aun así, se extienden por todo el territorio nacional, siendo Anzoátegui, Miranda, Zulia, Bolívar y Distrito Capital los estados de mayor conflictividad social.  En todo caso, silenciar el grito del pueblo con perdigones y bombas, no le quita el hambre, ni calma su angustia.  Al contrario, solo lanza gasolina a la hoguera.  Las restricciones mediáticas quizás hayan evitado “por ahora” un estallido social pero la situación es explosiva.  Por mucho menos se produjo "El Caracazo" en 1989.  La crisis hoy es pavorosa y el gobierno sigue dando bandazos, repitiendo sus disparates y absolutamente distante del sentimiento del país. Es el principal obstáculo para una solución a la crisis. Juega con candela, confía en su capacidad represiva y subestima al país. En su contra se revela ahora una fuerte presión internacional, la cual -junto a la presión política y social interna- inexorablemente terminará forzando al régimen a asumir una salida pacífica y democrática.  La situación es insostenible para el gobierno y para los venezolanos.  El régimen cubano-militar ha intentado sembrar desaliento y dinamitar las esperanzas, lo que deriva en emociones negativas como rabia, impotencia y desesperación, entre otras que propician agresividad y constituyen el caldo de cultivo de la violencia. 

No exageramos, estamos en un polvorín. Pero la conflictividad social es también un indicador de la voluntad de cambio y de la incapacidad del gobierno para frustrar tales aspiraciones. Por eso insistimos en nuestra visión optimista, no sólo porque honestamente creemos en esa ruta pacífica que ha trazado la Unidad Democrática para derrotar a la tiranía, sino porque las condiciones son claramente ventajosas: hemos superado la polarización, ya Venezuela no son dos bloques en pugna, ahora somos una inmensa mayoría unida por la crisis, todo un pueblo frente a un minúsculo cogollo inspirando en sus miserias y atrincherado en la oscuridad.  A pesar de las enormes dificultades, el cambio es indetenible: trabajar con optimismo por él -organizarnos, movilizarnos- es lo que corresponde.  El pesimismo y la violencia son el juego de esa nauseabunda minoría que usurpa el poder.  Apostar a la paz, no es un acto de ingenuidad sino el anhelo de la mayoría del país. ¡Dios ilumina a Venezuela!
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@richcasanova

viernes, 27 de mayo de 2016

COSAS DE LA CABRA LOCA

En reuniones de trabajo para promover el cambio, siempre encontramos a vecinos que preguntan con sincera preocupación y cierto acento pesimista, si de verdad el revocatorio será este año.  Más que una respuesta directa, les devuelvo la pregunta: ¿por qué no habría de ser?  Algunos argumentan lo dicho por los voceros del hamponato gubernamental, sin percatarse que es previsible que –por ejemplo- el sociópata alcalde de Caracas diga que no habrá revocatorio, que va a revisar todo y otros disparates destinados a indignar a la ciudadanía. La cúpula podrida del régimen –incluso Maduro- dirá cualquier cosa para desalentar al mundo opositor, los vándalos del TSJ y del CNE siempre estarán dispuestos a tal despropósito. ¿O usted esperaba que dijeran: ya recogieron las firmas y seguro habrá revocatorio este año... Hay tiempo y revisaremos esas firmas hoy mismo? Nada de eso, todas sus sentencias y declaraciones tienen la perversa intención de frustrar las esperanzas de un cambio pacífico y democrático en Venezuela. No les importan los problemas del pueblo, ni el futuro del país.

Admitamos que -por momentos- el gobierno logra generar confusión pero su escasa credibilidad le impide consolidar una matriz de opinión. ¡Nadie les cree! Son los mismos que se negaban a convocar las parlamentarias y hubo elecciones. Durante la campaña aseguraron un triunfo de la revolución y se aprovecharon del imperio mediático gubernamental para amedrantar al electorado, pero nadie les creyó y la Unidad les dio una paliza monumental.  Entonces ¿Por qué creerle ahora cuando dicen que no habrá revocatorio este año?  Por supuesto, cualquiera está en su derecho de creer en Maduro o Diosdado, en vez de creer en Henrique Capriles o Chuo Torrealba.  Pero al margen de la confianza que le inspire uno u otro, se trata de razonar con lógica y no dejarse arrastrar por el pesimismo de ciertos grupos, incluso en el campo opositor. No hay razón para concluir -hoy, en mayo- que un gobierno desacreditado, en extrema debilidad  y con serios conflictos internos, inmerso en una crisis terrible y sometido a inmensas presiones, pueda contener la voluntad de cambio del país hasta el próximo año.  Quedan largos meses, la crisis económica tiende a agudizarse y mientras esta banda permanezca en el poder, no hay forma de revertirla. El impacto social es muy alto y la conflictividad se eleva día a día, el país es un polvorín.  Y no hablemos de la existencia de facciones en el mundo militar y en el PSUV, ni de la guerra entre grupos delictivos y narcotraficantes vinculados al poder.  Es obvio, el gobierno se deshilacha.

La presión internacional también se incrementa aceleradamente, ya se habla en serio de invocar la Carta Democrática, hasta el Papa presiona por una salida electoral y los otrora aliados ahora marcan distancia. Los cubanos raspan la olla y andan en su juego con Obama, no están los Kirchner, Correa y Ortega se hacen los locos, Lula anda en lo suyo y Evo ni menciona a Maduro mientras Pepe Mujica dice que está "loco como una cabra".  En fin, parafraseando al legendario líder de la izquierda uruguaya, podemos decir que -ante esta realidad-  negar la posibilidad de un revocatorio este año son cosas de la cabra loca y demás rumiantes. Tampoco vamos a desconocer las dificultades y riesgos pero vamos por buen camino.  Es hora de reconocer el valor de la unidad, tomar conciencia de nuestras fortalezas y movilizarnos... La fuerza del cambio eres tú. 


Twitter: @richcasanova

viernes, 13 de mayo de 2016

EL NUEVO ROL DE LA ASAMBLEA NACIONAL

Era evidente que cuando el oficialismo designó -ilegalmente y a última hora- a pusilánimes e inescrupulosos militantes del PSUV en el TSJ, tenía la intención de liquidar a la Asamblea Nacional, desconocer la voluntad expresada el 6D y frustrar los anhelos de cambio del país, hoy inmerso en una crisis social y económica sin precedentes. Siendo tan obvia tal pretensión, jamás entendimos porque el parlamento no se avocó desde el primer día -aprovechando su legitimidad- a desmontar esa macabra maniobra contra la democracia. Quizás era conveniente desmontar los cuadros del insepulto pero sin duda, no era la prioridad del país.  Tal vez fue un error aceptar que se excluyera a los diputados de Amazonas pues era darle reconocimiento a ese TSJ y legitimar las tropelías que estaban por venir.  Entiendo que se quiso evitar un “choque de trenes” pero perdimos tiempo y aún estamos ante esa colisión, ella era y es inevitable. Ahora el hamponato judicial del TSJ pasó de declarar la nulidad de todas las leyes que aprobó el parlamento en beneficio del pueblo, a hacer comparsa con el CNE y la Narco-revolución para frustrar cualquier salida pacífica y democrática.

En su momento compartí esta preocupación con importantes líderes y en varias instancias. No es -como diría un amigo hípico- que "los lunes cualquiera pega seis".  Pero en fin, se hizo lo que se hizo y ya!  Nuestra intención no es cuestionar las decisiones tomadas pues conozco el contexto y la complejidad de las mismas. Traigo el tema como punto de partida de una necesaria reflexión sobre el rol del parlamento en esta encrucijada dramática que atraviesa la Nación. ¿Tiene sentido seguir produciendo leyes que son declaradas nulas por las bandas del TSJ y son inaplicables porque el gobierno no tiene disposición de resolver los ingentes problemas que sufre la población?  La gente empieza a sentir que la AN es inútil frente a un gobierno déspota e indolente, eso comienza a reflejarse en las encuestas y es el objetivo del régimen: desalentar al mundo opositor.  Pareciera que ya pasó el tiempo de legislar o de interpelar a Ministros que no asisten para que progresivamente el parlamento pierda autoridad política ante el país.  Eso tuvo su momento y golpeó duro al gobierno pero ahora carece de sentido, la gente voto por esa AN para que se produzca un cambio en Venezuela y eso inexorablemente pasa por sacar del poder a los responsables de la crisis, quienes han demostrado su incapacidad para superarla. Ahora que el país ha decantado por fin en la ruta más viable: el revocatorio, la agenda de la AN debe orientarse a construirle viabilidad política. Se trata de apoyar acciones y promover iniciativas destinadas a elevar la presión social pero sobre todo, de actuar formalmente ante los escenarios internacionales para forzar a este gobierno forajido a cumplir con la Constitución y garantizar los derechos que ella consagra.  No es Ramos Allup a título personal o la oposición como actor político sino el parlamento venezolano, solicitando ante la OEA la activación de la Carta Democrática –por ejemplo- y acudiendo a otros organismos que puedan poner freno al hampa desatada que se enconcha en Miraflores. Las últimas actuaciones del gobierno contra la mayoría del país que promueve el revocatorio y exige una respuesta del CNE, obligan a la Asamblea Nacional a replantear su estrategia ante este militarismo truculento e inmoral. No hay tiempo que perder ¡Pa'lante, Venezuela! 

viernes, 6 de mayo de 2016

CARTA A ENRIQUE ARISTEGUIETA GRAMCKO


Distinguido Dr. Aristeguieta Gramcko.   Recientemente, publicó usted una carta dirigida a Henrique Capriles que me causó tanta extrañeza y preocupación que decidí expresarle públicamente mi modesta opinión.  Estamos claros en que seguramente Maduro tiene doble nacionalidad y que tal condición es una restricción constitucional para ejercer la Presidencia de la República.  Sin embrago, sorprende que en su misiva, en vez de aportar las pruebas correspondientes, un ilustre jurista como usted se limite a advertir a Capriles que "si decide profundizar sobre el tema, concluirá que Maduro es colombiano por nacimiento". A mi juicio, tanto usted como la ex magistrada Mármol de León, han manejado el asunto con cierta ligereza. Pero no voy a hacer consideraciones jurídicas por dos razones: 1) No soy abogado y si exijo responsabilidad debo estar dispuesto a actuar en consecuencia. Y 2) Porque alguien podría inferir que no comparto la destitución de Maduro por tales causas o peor aún, podría interpretar que defiendo al susodicho.  Al contrario, igual que la inmensa mayoría del país, no sólo presumo que Nicolás Maduro ejerce ilegalmente la presidencia sino que tengo la absoluta convicción de ello.  Sin embargo, precisamente para que se haga justicia, aspiro que se actúe con prudencia y responsabilidad pues no basta con la mera convicción.

Por otra parte, no podemos avanzar generando falsas expectativas y eso es lo que usted hace cuando solicita que se emita "un decreto legislativo que remueva a Maduro por su condición de extranjero" y agrega que el mismo sería de obligatorio cumplimiento y no requiere autorización del TSJ.  Dr Aristeguieta, con todo respeto ¿En qué país vive usted?  ¿Acaso cree que esa vía tenga la más remota posibilidad de éxito? En un país donde las instituciones han sido demolidas, el cumplimiento de ese "decreto" depende de la voluntad del usurpador, a quien obviamente le hará comparsa este bochornoso TSJ.  Pensar lo contrario simplemente es iluso y con franqueza, tanta ingenuidad es desconcertante.  El país ha perdido el miedo y estamos dispuestos a dar la pelea en cualquier terreno pero Dr. Aristeguieta,  no podemos asumir caminos inciertos y mucho menos fantasiosos.  A este militarismo corrupto e inepto tenemos que enfrentarlo a partir de realidades concretas y lo vamos a derrotar asumiendo un camino que dependa de nuestras propias capacidades como país, de cada uno de nosotros y de nuestra disposición a organizarnos. 

De pronto su planteamiento mostró una lucidez alentadora al reconocer que "el revocatorio es un derecho constitucional indiscutible de todos los venezolanos" (subrayado mío) pero luego sugiere que descartemos la idea -casualmente lo que quisiera el gobierno- porque "el CNE hará todo lo posible para postergarlo", algo que usted da por cierto pues "se desprende de las declaraciones que diera su presidenta Tibisay Lucena".  Realmente me resulta insólito que usted crea en Tibisay Lucena y dude de Henrique Capriles.  Pero no sólo expresa su duda sino que le pide que "no siga obstaculizando la destitución de Maduro" e insinúa que su motivación para tal despropósito son sus "ambiciones presidenciales".  De verdad ¿Qué sentido tienen estas infundadas acusaciones? No es mi objetivo defender a Capriles en esta controversia, entre otras cosas porque no hace falta.  Además, algún confundido podría interpretar equivocadamente mis opiniones.  Por fortuna, quienes me conocen -y aquellos que me honran con su lectura- saben que evito "meter las manos en el fuego" por figuras públicas y que soy alérgico a la adulancia. En todo caso, debo decir que Henrique Capriles mantiene una preocupación honesta por la realidad que sufre hoy el pueblo venezolano. Me consta que se ha entregado en cuerpo y alma a esta lucha. Y lo digo porque creo que el liderazgo de Capriles -y el de tantos otros que han arriesgado mucho en esta lucha- es algo que debemos preservar, es un capital político de la sociedad democrática y su misiva no solo desconoce ese valor, sino que descalifica a uno de los principales líderes democráticos del país y ello nuevamente lo coloca en una línea de coincidencia con los intereses del gobierno, sin querer, por supuesto. 


En efecto, nadie puede dudar de su buena fe.  Al contrario, es usted un ilustre venezolano y quizás sea una osadía que un simple ciudadano como yo, exprese su desacuerdo con alguien como usted.  Le ofrezco mis sinceras disculpas, aunque no me siento culpable: así es la democracia.  A propósito, también tiene usted derecho a discrepar de Capriles, lo improcedente es endosarle caprichosamente actuaciones indebidas, intereses facciosos o apetencias personales.  Podemos tener diferencias pero lo responsable es actuar distinto al oficialismo, demostrando siempre respeto y tolerancia.  En esta hora aciaga de la república, lo que más necesitamos es promover un clima de confianza en torno a la MUD y no sembrar dudas sobre la integridad de sus líderes. Lo que realmente contribuye a cambiar a este nefasto régimen es abonar a la unidad y su carta poco aporta en este sentido. No sé si ésta aporte algo, ojalá… Al menos, es mi deseo! En fin, lo verdaderamente relevante es que usted y yo podamos compartir el sentimiento de cambio que recorre al país. ¡Dios bendiga a Venezuela!

UN MENSAJE CONTUNDENTE - 29/04/16


La MUD organizó una efectiva jornada de recolección de firmas para activar el revocatorio contra Nicolás Maduro. Con objetividad, hay que destacar el entusiasmo desbordante y la iniciativa popular que se sintió en las calles de Venezuela, algo realmente impactante. En todo caso, recoger en tiempo récord muchas más de las firmas necesarias es una clara señal al gobierno, a las FAN y al mundo entero; en particular a los organismos internacionales, donde hay una preocupación creciente por la deriva autoritaria del régimen.  Para el gobierno, el evento es un indicador preciso de capacidad de movilización.  En efecto, pese a todas las tropelías contra la AN, al juego sucio del CNE y del TSJ para desmoralizar al mundo opositor, el país se mantiene optimista y firmemente dispuesto a cambiar su propio destino.  Así que cerrar los cauces a un cambio pacífico y democrático es un craso error. Si el gobierno tuviera el favor del 30 ó 40% de los venezolanos, quizás les funcione jugar irresponsablemente a la violencia para justificar su salida del poder pero con el precario piso político de hoy, abusar de la paciencia de los venezolanos puede significar la muerte del "chavismo" como fuerza política.  La impresionante movilización espontánea como una respuesta a la estupidez del CNE y una muestra del hastío que siente el país.  En consecuencia, si el gobierno insiste en la ruta obstruccionista, sólo meterá más presión a la olla y estimulará una respuesta que puede ser políticamente devastadora, la honda crisis social y económica, haría impagable el costo de un desenlace final.

Por su parte, en la FAN no puede suceder otra cosa: las familias de los militares también viven en Venezuela y padecen en carne propia la inmensa crisis que ha generado este gobierno. La politiquería del general Padrino López, solo logra alejar cada vez más a los mandos militares del sentimiento del país, lo que se traduce en mayor debilidad institucional y en un creciente repudio. ¿Acaso alguien respeta hoy a Padrino López y demás sediciosos que medran del poder?  Esta primera recolección de firmas demostró que el país no se deja amedrentar por una cúpula militar corrupta y que el pueblo sabe esperar sus oportunidades, no quiere violencia y está harto pero agota todas las vías para una solución democrática. ¿Están dispuestos en la FAN a utilizar las armas contra el pueblo para negarle tales oportunidades?  También para la institución castrense el costo sería extremadamente elevado.


Y en los escenarios internacionales esta jornada es también un mensaje contundente: no deja duda del talante democrático de la oposición y del pueblo venezolano.  Por contraste, cuando Maduro anuncia un decreto para “dejar sin efecto” cualquier “sabotaje” que promulgue la Asamblea Nacional, demuestra la contextura autoritaria del régimen y evidencia su debilidad. Si al gobierno le quedara algo de sensatez y coraje, asumiría que el cambio es indetenible y facilitaría una salida electoral que preserve un espacio para el chavismo en la realidad política emergente.  Los que hablan del "legado", hoy deben estar aterrados ante tanta capacidad destructiva, irresponsabilidad y cobardía. Quizás existan algunas fuerzas internas dentro del "chavismo" que pidan cuenta a los administradores del legado y presionen para una salida democrática en beneficio del país.  Ya veremos....  

viernes, 22 de abril de 2016

LA RESPONSABILIDAD COLECTIVA DEL CAMBIO

Hace poco un amigo honestamente preocupado por el país, compartió un texto -ignoro su autoría- que develaba con crudeza la insostenible realidad económica y social que sufre hoy la población y planteaba la posibilidad de un colapso general de los servicios en Venezuela, escenario que hemos explorado desde este espacio en otras oportunidades pues con un gobierno tan inepto e irresponsable tal cosa es probable. El punto es que ese texto que en principio compartimos, al final se limita a la crítica y termina con algunas preguntas que evidencian un serio problema como sociedad y una cultura política con pesados lastres. La primera pregunta era: ¿ante este cuadro dramático, que va a hacer la oposición? La interrogante está planteada en tercera persona, por lo que se infiere que quien la fórmula no se siente parte de la oposición. Este hecho aparentemente irrelevante, nos recuerda la teoría del Fatalismo Latinoamericano de Ignacio Martín Baró, según la cual nuestros pueblos asumen que el destino (fatúm) es determinante y que la solución de nuestros problemas depende de factores externos, incluyendo a Dios, la brujería o la suerte. Nos referimos a la eterna esperanza de que "alguien" vendrá a solucionar nuestros problemas: la oposición, un nuevo mesías, el gobierno o la benevolente providencia cuando toque a mi puerta. Así se explica desde la perspectiva de la sicología social, como el gobierno siempre culpa a otros de sus fracasos y por varios años, buena parte del país le creía ciegamente. Ante esta pregunta, pensé responder con una larga lista de cosas que hacemos en la oposición desde los partidos, la MUD, el parlamento, los consejos municipales e infinidad de movimientos y organizaciones... Para después devolver la pregunta: ¿Y usted que está haciendo? 

Luego abandoné la idea pues la preocupación crecía con la segunda pregunta: ¿Creen en la MUD y en la AN que el país resiste hasta noviembre o diciembre a la espera de un incierto revocatorio, que el TSJ y el CNE impedirán? No sé hasta cuando aguante el país, nadie lo sabe y la sensación de que estamos sentados en un polvorín es algo que podemos compartir. La discrepancia está con ese pesimismo crónico de una parte del país que nunca es capaz de creer en nuestras propias capacidades como país y no pierde tiempo para atribuirle al gobierno un poder que no posee. La misma actitud de quienes pronosticaban perdidas las elecciones parlamentarias, si es que las convocaban. El autor del texto califica como incierto el revocatorio y anuncia con certeza que el gobierno lo impedirá. Al contrario, ni Chávez -con un liderazgo más sólido que Maduro y en un país menos deteriorado- pudo impedir que se convocara. ¿Por qué entonces esa insistencia ahora en subestimar nuestras propias fuerzas? ¿Acaso algún éxito ha tenido la campaña de desaliento del G2 cubano para desmovilizar a los sectores democráticos? Impedir el éxito de esas oscuras fuerzas, evitar que "gente buena" difunda estos mensajes y levantar el ánimo es el objeto de esta reflexión. La pregunta que hoy deberíamos plantearnos es ¿Qué podemos hacer desde la oposición? Y en vez de ayudar al gobierno criticando desde un teclado a los que hacen algo y arriesgan su pellejo, mejor preguntarse ¿Qué estoy haciendo yo por el cambio? Es hora de hablar menos y hacer más, de asumir la responsabilidad colectiva del cambio; de ser proactivo, optimista y confiar en la capacidad e inmensa fortaleza de un pueblo unido que busca construir su propio futuro. ¡El cambio es indetenible! 

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Twitter: @richcasanova

viernes, 8 de abril de 2016

¿CUAL ES LA REALIDAD DE NICOLAS MADURO?

Mucha gente sintió que no es posible un cambio pacífico y democrático en Venezuela al ver las agresiones contra la oposición a las puertas del CNE ante la mirada cómplice de la GN o cuando vio a Maduro enloquecido en una arenga contra la Ley de Amnistía y amenazando con liquidar a la Asamblea Nacional, utilizando al Poder Judicial. Que sintamos desaliento es justamente lo que quiere el gobierno y en alguna medida han logrado su objetivo: con tristeza, buscando futuro, más de un millón de venezolanos se han ido del país. Y ahora, ante la posibilidad de ser revocado, el régimen aspira que se vayan más, que menos gente vote y todos se resignen a esta larga pesadilla. Pero ahora hay otra realidad, esa fue la misma estrategia usada para evitar las elecciones parlamentarias, amilanar al país opositor y promover la abstención. Sin embargo, el resultado fue una votación masiva y una paliza monumental. Entonces ¿Cómo interpretar el momento para superar la crisis? ¿Cuál es la realidad de Nicolás Maduro? La violencia verbal y física de Maduro y sus cómplices callejeros, son signos de desesperación, evidencian la inmensa debilidad del régimen y la cobardía de una cúpula podrida incapaz de dar respuesta al país. Lejos de desalentar, estas tropelías nos confirman que vamos en la ruta correcta y que ciertamente es urgente revocar al irresponsable en cuestión. No vimos a un Jefe de Estado seguro de su liderazgo sino a un hombre asustado, enloquecido, pegando gritos y abrazando la disparatada propuesta del adulante y sinvergüenza Herman Escarrá, el mismo que los insultaba meses atrás, que proponía una "marcha sin retorno” contra ellos y amenazó al insepulto con ponerlo tras las rejas por los crímenes cometidos. Si ahora ese es el asesor de Maduro, saque usted sus propias conclusiones. Más aún, que el TSJ reduzca el mandato de la Asamblea Nacional no sólo es una propuesta descabellada e inaplicable sino que muestra la vocación golpista de Maduro y su pandilla, debilita al gobierno en los escenarios internacionales y abre la posibilidad cierta de activar la Carta Democrática Interamericana. Es decir, esa propuesta del voluminoso zángano solo le complica el panorama al régimen. Un observador agudo también notaría que se trata de un gobierno sin pueblo. En efecto, la concentración convocada para oír el llantén de Maduro era en realidad una mini asamblea presentada -gracias a los efectos de cámara- como una multitud. Un detalle adicional: los aplaudidores portaban unos carteles con un "NO" inmenso y otras palabras en letras pequeñas ¿Era NO a la Ley de Amnistía o saben que es inevitable el revocatorio y ya están en campaña? Sin duda, todo es parte de un show electorero. Finalmente, aunque ahora tenemos certeza sobre la ruta para cambiar el gobierno, también tenemos claro que el parlamento se desgasta y que objetivo requiere presión social e internacional. Y nos referimos a una acción de calle vigorosa pero pacífica, sin pisar el peine de la violencia que invoca y promueve el gobierno. En fin, no es cruzados de brazos como saldremos de esta oscurana… #RevocatorioYA

domingo, 3 de abril de 2016

LA VENTANA ROTA Y LA VIOLENCIA EN VENEZUELA

En tiempos de revolución, la muerte y la violencia no toman vacaciones, ni conocen días santos. El Domingo de Ramos apareció una noticia que luce espantosa, si la vemos en perspectiva. Decía la reseña: ¡Se impone el hampa! Ofrecen dólares por cada policía que asesinen. “El Lucifer” el nuevo líder de "Los Sin Techo", logró unir a las bandas de El Cementerio y está ofreciendo pagos en dólares por cada funcionario de seguridad que caiga...". Obviemos el pago en divisas, moneda a la que sólo tiene acceso el gobierno y el narcotráfico -cuyas fronteras son muy difusas, por cierto- y destaquemos que ya no solo es la ciudadanía en riesgo, ahora quienes deben garantizar la seguridad están en la mira y hay recompensa por su cabeza. Este es un signo inequívoco de carencia de autoridad: un país sin ley, donde la capacidad del gobierno para poner orden es tan precaria que bordeamos los límites de la anarquía. Son cotidianos los linchamientos y la violencia extrema. "Ese país no es nuestra Venezuela", decía Henrique Capriles a propósito de un ser humano que era quemado en las calles. La espeluznante escena de los jóvenes policías asesinados en Táchira por otros muchachos que los arrollan sin tocar el freno, es motivo de reflexión. ¿Qué nos está pasando? Vivir en un país donde reina la injusticia y la impunidad, donde la vida pende de un hilo y no hay gobierno, es como un abismo sin fondo, cada vez más oscuro. ¿Hasta dónde vamos a llegar? Viene a nuestra memoria la célebre Teoría de la Ventana Rota (Philip Zimbardo, Stanford University) para explicar el contagio de conductas incivilizadas en la sociedad. La indiferencia ante detalles como una ventana rota nos dice "nadie cuida esto, puedes romper ventanas". Y si quien las rompe es el encargado del orden, no existe razón alguna para que cualquiera lo haga. La trágica realidad de hoy puede tener muchas explicaciones pero una es determinante: la impunidad propiciada por un gobierno con vocación delictiva que irrespeta permanentemente las leyes, abusa del poder y es el principal promotor de la violencia. Nada podemos esperar si quienes deberían dar ejemplo de orden y respeto, son los corruptos y violadores de DDHH que mantienen una íntima relación con colectivos armados o grupos irregulares como las FARC y hasta son señalados como presuntos narcotraficantes, sin que exista el menor indicio de justicia pues los responsables de impartirla son cómplices de la barbarie. Delinquir sin temor al castigo es el ejemplo. Pero cuando se quiebran las referencias morales, la ética y las normas que garantizan la convivencia; entonces se deteriora aceleradamente el tejido social, se pierde el orden y la propia comunidad. En fin ¿Alguien cree que con este gobierno es posible frenar al hampa y recuperar la tranquilidad, seguridad y calidad de vida que nos merecemos? En esta hora angustiante y tenebrosa, donde el futuro se nos deshilacha, la patria se desangra y vive un luto permanente, solo puedo pedir a cada quien que responda desde el fondo de su corazón y actúe en consecuencia. Mi conclusión es que la primera tarea que tenemos como ciudadanos y como hijos de esta hermosa tierra, es cambiar a este gobierno... Y ojalá no insistan en cerrar los cauces democráticos y termine siendo la calle el único escenario para la supervivencia y la esperanza. Dios bendiga a Venezuela

viernes, 18 de marzo de 2016

EL PODER Y LA HUMILDAD DE LOS HIPOCRITAS

Hace unos años, estando en Montevideo a propósito de un evento internacional sobre vivienda y desarrollo urbano, aproveché la ocasión para visitar la “Casa del Pueblo”, sede del Partido Socialista Uruguayo, organización que conmemoraba sus 100 años. Mi llegada al recinto coincidió con la entrada de una persona que bajó de un pequeño automóvil y saludando amablemente, ingresó presuroso a la sede. Era un sábado y éste servidor llegaba de improviso -sin contacto previo- con la esperanza de encontrar a un viejo amigo y dirigente nacional de esa organización. El amigo no estaba pero fui atendido con absoluta cordialidad y en medio de un interesante intercambio político, me presentaron al personaje que había visto en la entrada: era Daniel Olesker, a la sazón Ministro de Salud, hombre curtido en lides políticas, Master en Ciencias Económicas y poseedor de un asombroso currículo. Me sorprendió gratamente que el tratamiento que le daban sus compañeros de partido al Ministro no era adulante, más bien lucía como un hecho cotidiano que una relevante personalidad del gobierno, hombre de confianza del presidente Pepe Mujica, anduviera por la ciudad sin escoltas, en un carro modesto y sacara tiempo de su apretada agenda para ir a la Casa del Pueblo. Sin duda, era parte de una cultura política pues en el Palacio de Gobierno no habían alambradas, ni barricadas como en Miraflores y cualquiera podía tranquilamente solicitar una audiencia con el presidente, quien ocasionalmente salía a la plaza a caminar con solo dos escoltas. Imaginar tanta humildad en el ejercicio del poder es un contraste brutal con la encumbrada cúpula podrida del PSUV, cuya arrogancia y prepotencia solo se compara con su inmensa pobreza intelectual y espiritual. Esta reflexión tiene pertinencia en un país donde el abuso de poder forma parte de la cotidianidad. Para muestra un botón: desde el pasado miércoles fue “tomado” el cementerio del Junquito, los entierros pautados para el jueves fueron suspendidos todos hasta el día viernes a las 10:00 am, y se restringió el paso al referido campo santo, todo un operativo policial y militar simplemente porque la señora madre de la Diputada Cilia Flores –presunta “primera combatiente”- iba a ser sepultada ese día (QEPD). La insólita medida obligó a los familiares de los difuntos a dejarlos un día más en las capillas de velación, lo cual es una muestra de desprecio que siente el gobierno por el dolor ajeno, del despotismo y arbitrariedad que inspira a la burocracia chavista. Se trata de una cúpula que ha manipulado al pueblo con una retórica socialista y una falsa humildad pero cuyas cuentas bancarias y actuaciones harían palidecer a la más rancia oligarquía. El país ha padecido el abuso permanente de un gobierno hipócrita, mentiroso e indolente, fracasado y absolutamente corrupto, lo cual explica que el 80,3% de los venezolanos quieran salir de esta pesadilla roja y constituyan una fuerza que hace indetenible el cambio en Venezuela. #RecocatorioYA

viernes, 11 de marzo de 2016

LA DEBILIDAD E INDOLENCIA DEL GOBIERNO

Este gobierno entreguista y adulante con el imperio chino es poco lo que ha aprendido de quienes tienen la merecida fama de ser uno de los pueblos más pragmáticos del planeta, lo cual le ha permitido abordar soluciones a sus problemas reales y desarrollar una sorprendente habilidad para ganar dinero. Pero también los chinos poseen una gloriosa historia que “constituye en realidad una lucha interminable entre las fuerzas de la luz y la oscuridad, la cultura y la brutalidad, lo civil y lo marcial”, como señala Ralph Sawyer en “El Arte de la Estrategia”, un extraordinario libro sobre tácticas no convencionales para el mundo de los negocios y la política. Desde esta perspectiva histórica y cultural es posible entender en su real dimensión que “la fuerza y la debilidad son una cuestión de disposición humana” (Sun Tzu/ El arte de la guerra). Regresando a la realidad venezolana: ¿Qué nos aporta esta reflexión a la hora de valorar la fortaleza del régimen? ¿Qué decir de la “disposición humana” de la élite gobernante? Pregonando el comunismo, los chinos implantaron un modelo económico tanto o más salvaje que el capitalismo yanqui. En cambio, esta “revolución” venezolana se orientó hacia la versión cubana del marxismo, signada ésta por un estatismo obsoleto, un acoso perenne a los sectores productivos y una política fracasada de expropiaciones que además de conducirnos a la ruina, ha sido la excusa ideológica para saquear las arcas de la nación y enriquecer groseramente a la cúpula oficialista, lo cual resume su vocación real. En efecto, su interés nunca ha sido invertir los fabulosos ingresos petroleros en el desarrollo del país sino transferirlos a sus cuentas personales mientras advierten al pueblo empobrecido que “ser rico es malo”. La retórica socialista, la mentira, la manipulación de lo popular y de la historia, ha sido el argumento esencial de esta colosal estafa política. Hoy, en medio de grandes penurias que sufre la población, Nicolás Maduro con su discurso patriotero propone un “plan especial” para enfrentar a escala nacional e internacional el decreto de Obama que supuestamente considera a Venezuela –se refiere al narco régimen- como una amenaza para Estados Unidos. Mientras la gente busca desesperadamente alimentos y medicinas, al presidente no se le ocurre un plan especial contra la inflación y la escasez sino que evidencia su indolencia ante la pesadumbre del pueblo humilde y demuestra que su preocupación mayor es proteger a los delincuentes afectados por el decreto del presidente norteamericano. Maduro denuncia una supuesta hegemonía mediática de la burguesía mientras en otra abusiva cadena nacional, insiste en planteamientos que nada tienen que ver con los problemas reales de la población. Quieren enganchar al venezolano -desesperado por la angustiosa realidad económica y social- en su politiquería barata contra la derecha y el imperio. Sin duda la mitomanía, corrupción voraz e indolencia de la boliburguesía del PSUV, sugieren que ciertamente esta cúpula podrida es una amenaza –no tanto a los intereses gringos- como al futuro de los venezolanos. Por su “disposición humana”, podemos concluir que estamos ante un régimen extremadamente débil pero ¿A dónde vamos a llegar con esta profunda crisis y un gobierno indiferente ante el sufrimiento de la población? #RevocaloYa

viernes, 19 de febrero de 2016

SINTOMAS DE LA ESQUIZOFRENIA POLITICA

La más reciente perorata de Nicolás Maduro trajo a mi memoria la historia de Diógenes Escalante, quien perdió la razón cuando era el virtual presidente de la Republica. En aquella oportunidad, el país se salvó pero desafortunadamente la suerte no es eterna. Desde hace años Venezuela se encuentra en una dinámica demencial y administrar ahora el legado no es más que seguir con “la fiesta del chivo”, como diría Vargas Llosa. Por mucho menos, Abdalá Bucaram fue destituido de la presidencia del Ecuador. Naturalmente, no estamos pensando que esa sea la ruta para cambiar al gobierno pero sin duda, sorprende que “el tipo está loco” sea una expresión tan popular hoy en nuestro país, la cual aflora constantemente en medio de la angustia e indignación del pueblo venezolano. La aterradora crisis de la salud ha propiciado el surgimiento de enfermedades que habían sido erradicadas y de otras que nadie conocía. Así las cosas, mis amables lectores no se asombrarán de una enfermedad -hasta ahora desconocida- que amenaza con convertirse en epidemia en el alto gobierno: Esquizofrenia Política. Y para demostrar su existencia, bastará una comparación con los síntomas de la clásica enfermedad mental: En primer lugar, los esquizofrénicos sufren alucinaciones, refiriéndonos a “experiencias sensoriales que se originan dentro del cerebro en vez de tener su origen en el exterior”, por ejemplo las amenazas de la oligarquía o la “Guerra Económica”, cuyo origen nada tiene que ver con el imperio yanqui y la derecha internacional. Los pacientes esquizofrénicos oyen voces que una persona sana en la misma situación no escucha, entonces ¿Qué podemos decir de quienes viven en una suerte de reencarnación colectiva de El Libertador, hablan con próceres de la independencia y hasta con pajaritos que son mensajeros del más allá? Además, como el paciente tiene serias dificultades para diferenciar las alucinaciones de la realidad, afirmar frenéticamente que “Chávez vive” puede ser una prueba irrefutable de insania mental. Otro síntoma es la permanente expresión de “ideas delirantes, definidas éstas como creencias falsas y persistentes” -que son constantes, no fluctuantes- o simples deseos que no son compartidos por personajes fantasiosos. Pues bien, nada más delirante que ésta “revolución”, supuestamente atacada por enemigos de la patria que solo existen en las atribuladas mentes de la boliburguesía. También hablan los galenos de “trastornos del pensamiento: debido al deterioro de la función cerebral”, suponiendo que se ejerza tal función, claro. En todo caso, no es casual que se hable de “un deterioro del pensamiento lógico de muchos pacientes” y no exista un ápice de lógica en el proceder oficialista. Además señalan los expertos que los pacientes tienen “sus pensamientos y lenguaje alterados”, síntoma que observamos desde hace tiempo en este gobierno camorrero y belicoso. Finalmente, se evidencia un “trastorno de la autopercepción, al tener el paciente una percepción distorsionada de sí mismo”, como el corrupto que se cree decente, el golpista creyéndose demócrata o el rico presumiendo de líder obrero. Este trastorno hace que “la distinción entre él mismo y su entorno sea borrosa”, lo que explica su desfase de la realidad y la tendencia a mentir constantemente. Conclusión: que “el tipo está loco” abona a favor del Revocatorio 2016. ¡Pa´lante Venezuela!

LO COTIDIANO DEL FUTURO Y LA CIUDAD - 12/02/15.-

Sabemos que García Márquez se inspiró para idealizar a Macondo cuando tenía apenas 15 años y acompañado de su madre, regresó a su pueblo natal -Aracataca- para vender la casa de los abuelos. Quedaría entonces impactado para toda la vida por el contraste entre las imágenes de su infancia y la realidad de un pueblo triste, un tanto bucólico y abandonado en el tiempo. Esa idea de un pueblo congelado en el pasado, ruinoso y desolado, fue la que intentamos comunicar cuando -en unas jornadas organizadas para hablar del futuro- mostrábamos imágenes del paisaje urbano deprimente de edificios destartalados y carros viejos en La Habana. En esas jornadas -junto a un pequeño equipo- realizábamos semanalmente 2 ó 3 modestas reuniones en barrios y caseríos, justo cuando el gobierno se entregaba con más furor al poder cubano. Quisimos mostrar un contraste que aún la petro-chequera hacia imperceptible. Estuvimos casi año y medio, hablando a la gente -no de un partido o candidato- sino de la cotidianidad del futuro y del rol de cada quien para hacerlo suyo, superando las limitaciones que imponen la pobreza y otras circunstancias. No habían pasado tantos años, “El Gabo” era adolescente cuando tuvo como vivencia un contraste brutal, algo que quizás ahora nos invade como país. En efecto, tampoco ha pasado mucho tiempo y sentimos un descalabro en el alma cuando recordamos a una Venezuela donde era posible vivir con normalidad, salir a la calle sin la angustia de perder la vida, conseguir cualquier cosa en el supermercado o la farmacia, donde el gobierno no amenazaba la paz, ni invocaba una guerra permanente... La sofocante y dramática realidad de hoy, deja sin aliento a cualquiera. Y no se trata de defender un pasado, al cual ciertamente no podemos, ni debemos volver. Tampoco se pretende ocultar los errores cometidos en aquellos tiempos pues bastante hubo y de alguna manera, nos trajeron hasta aquí. De lo que se trata es de valorar el presente, así como reflexionar sobre el futuro y nuestras propias expectativas y posibilidades. Entre miles de imágenes que expresan la decadencia -la muerte en vida de una nación- tomamos solo una: los centros comerciales a oscuras como reflejo del atraso y la prueba irrefutable del fracaso. La oscurana nos anuncia un colapso en ciernes, la amarga sensación de que está llegando la hora de bajar la santamaria. Y es que no sólo en "Cien años de soledad" la aldea es protagonista, tal rol no es una fantasía literaria. También en nuestra realidad, la ciudad es el escenario de las vivencias de un pueblo. Es la ciudad -la dinámica urbana- la expresión de progreso y bienestar colectivo en un país. La oscuridad en sus espacios públicos, no hace más que confirmar una condición similar en nuestros gobernantes. En todo caso, la ausencia de luz -en el más amplio sentido- debe reafirmar también nuestra voluntad de cambio. El contraste brutal que sufrió aquel adolecente a la postre lo hizo Premio Nobel de Literatura, gracias a su capacidad de convertir una momento ingrato en una experiencia positiva. La misma capacidad que tenemos como pueblo para convertir la crisis en una gran oportunidad y hacer del cambio un compromiso de todos. Hay muchas razones para ser optimistas... Twitter: @richcasanova

UN AUTOGOLPE NO FRENARÁ EL CAMBIO - 06/02/15

A lo largo de la historia hemos visto que las revoluciones, dictaduras y regimenes autocráticos en general, tienen muchas cosas en común, entre otras: la incapacidad para promover cambios en su hora aciaga, ni siquiera pueden interpretar la realidad y ver el abismo que todos contemplan con angustia. Así ha sido desde el imprerio romano hasta la URSS, pasando por la caída del sandinismo, del narcogobierno de Manuel Noriega o de cualquiera de las dicaturas militares latinoamericanas. En esa hora infausta, es común la absurda insistencia en aparentar una normalidad que no existe, salvo en las fantasiosas mentes obnubiladas por el poder. Y así, cual Nerón tocando la lira mientras Roma ardía en llamas, vemos a Nicolás Maduro diciendo sandeces, desfasado, hablando “guerra económica”, insultando, promoviendo la violencia e incluso –deliberadamente o no- incitando una insurrección militar. ¿Acaso estará pensando en un autogolpe? ¿Creerá que en un golpe militar, él estará salvando el pescuezo? Algunos indicadores encienden las alarmas, veamos… El mismo gobierno que presentó un Decreto de Emergencia Económica, despilfarra miles de millones en templetes y fiestas carnestolendas; mientras muchos venezolanos mueren por falta de medicinas o de mengua en los hospitales públicos. El pueblo sufre penurias para conseguir alimentos, mientras este gobierno de golpistas celebra con sórdida alegría el golpe de Estado del 4F. Ciertamente, esta actitud irresponsable no es nueva pero en las actuales circunstancias, tanta insentatez puede ser una desquiciada y muy peligrosa provocación. Maduro habló de regresar a los militares a los cuarteles –algo que todo el mundo celebró en silencio- pero ahora viene con el disparate de convocar a un “Congreso de la Patria de los Militares”, lo cual es inconstitucional y amenaza seriamente la institucionalidad de nuestra FAN, involucrándola con impudicia en el debate político. Algo huele mal: O la reiterada alusión a la “rebelión” en el discurso oficialista advierte una intención oculta o es una estupidez mayúscula. Insistir en que “el espíritu del 4F” está vigente, es también recordar que las causas que supuestamente inspiraron aquella intentona –corrupción y pobreza, entre otras- se han agravado hasta niveles jamás vistos. Es un riesgo para la democracia que se legitime de manera subrepticia la vía insurreccional para promover cambios o en este caso, para evitarlos. En fín, Maduro mete la cabeza en las fauces del león, creyéndose un gran domador y eso sería su problema si no arrastrara al país a una situación de pobreza extrema, caos y violencia. Lo he dicho en varios escenarios, urge promover un cambio de gobierno por la vía constitucional antes que la crisis estalle y derive en un colapso del país o que la irresponsabilidad de quienes ejercen el poder, termine propiciando condiciones para una dictadura militar en Venezuela. No crea Maduro y su entorno –incluyendo la corrupta cúpula militar- que un autogolpe va frenar el indetenible cambio que está en marcha en Venezuela. En todo caso, el liderazgo democrático no puede cruzarse de brazos y el paìs debe reaccionar. Hoy la inmensa mayoría de los venezolanos saben que este gobierno es incompetente para superar la crisis pero ahora que muestra su rasgo militarista y su vocación golpista, luce desesperado y sin duda, constituye una amenaza a la paz y la convivencia democrática. ¡Urge cambiar al gobierno!

viernes, 29 de enero de 2016

ASI SE DESCUBRE UNA GRAN MENTIRA

Cualquiera que estudie con frecuencia el uso de nuevas tecnologías constructivas siempre encontrará sorprendentes innovaciones, algunas tan fantásticas como "Oasis of the Sea", un proyecto del Arq. Emerson Stepp que inspira soluciones a importantes problemas de servicios y al déficit de vivienda en ciudades altamente congestionadas, impactando en positivo el hecho urbano y la movilidad. O el proyecto de BNKR Arquitectura, un alucinante rascacielos de 65 pisos con forma de pirámides que se extiende 300 metros bajo tierra. Son propuestas que bordean los límites de la ciencia ficción pero tienen sólido sustento técnico y en todo caso, son mucho más creíbles que el millón de viviendas que supuestamente construyó la llamada “Gran Misión Vivienda Venezuela”. ¡Eso sí es insólito! Basta hacer algunas referencias para evidenciar la colosal mentira de Nicolás Maduro y su gobierno, veamos… Para que los venezolanos tengan una noción espacial de lo que significa construir un millón de viviendas, podemos recordar que en 1957 el Banco Obrero construyó lo que hoy es el “23 de Enero” -una de las más grandes urbanizaciones populares de Caracas- un proyecto del padre de la arquitectura moderna en Venezuela -Carlos Raúl Villanueva- inspirado en las concepciones sobre vivienda multifamiliares del gran maestro Le Corbusier (Unite d' Habitaciòn). En las tres etapas, se construyeron 38 superbloques de 15 pisos y 42 bloques pequeños, lo que significó un total de 9.157 apartamentos con todos sus servicios. Son menos de 10 mil viviendas que ocupan una importante porción de la ciudad capital. Entonces, mi amable lector ¿Dónde pudo haber construido esta “revolución” el cacareado millón de viviendas? Salvo que sea bajo tierra como el proyecto de BNKR Arquitectura, es imposible ubicarlas en la geografía nacional. El deterioro posterior de esta urbanización es otra historia pero el “23 de Enero” era expresión de la vanguardia urbana en su momento. La clave de semejante éxito fue usar el talento profesional venezolano; no chino, iraní o uruguayo. Ahora bien, para que nadie se aproveche de la referencia aportada para defender a las dictaduras y el militarismo, advierto que en democracia –a final de los años 60- se construyó el desarrollo habitacional público más grande de Venezuela y de toda América Latina para la fecha, se trata de Caricuao, otra inmensa y muy populosa parroquia caraqueña que tiene un área superior a los 23 KM/2 y cuenta con 219 edificios que albergan unos 20.000 apartamentos. Nuevamente nos preguntamos ¿Dónde habrá construido el millón de viviendas este gobierno mentiroso? Referencias similares podemos hacer a nivel regional: cuando hablan de 65 mil viviendas en Anzoátegui, piensen que eso ocuparía el 70% del área de Barcelona, capital del estado. Para remate, si lo que dice el Presidente que han invertido en la GMVV se divide entre el costo promedio de la vivienda en los últimos seis años, podemos concluir que a lo sumo habrían construido poco más de 370 mil unidades, eso suponiendo que se tratara de un gobierno eficiente y que la corrupción no fuera el signo de esta “revolución”. Así, con simples reflexiones, se deja al descubierto la gran farsa de la Misión Vivienda. Sin duda, cada vez que habla Maduro, insulta la inteligencia de los venezolanos con sus insólitas mentiras y otorga la razón a quienes proponemos cambio. Twitter: @richcasanova

viernes, 22 de enero de 2016

ESTE GOBIERNO HUELE A PODRIDO

Los amantes del futbol deben conocer a Liam Bridcult, jugador inglés que entró a la historia al marcar tres autogoles en un mismo partido. En el juego político, quizás Nicolás Maduro pueda obtener una distinción similar: fue él mismo quien -en cadena nacional- ofreció que los ministros asistirían a la Asamblea Nacional a exponer la motivación del Decreto de Emergencia Económica. A nadie sorprendió el incumplimiento, se trata de un gobierno desprestigiado y con escasa credibilidad. Lo cierto es que la ausencia del gabinete económico constituye un autogol más en este juego que el gobierno viene perdiendo y por paliza. ¿Por qué un autogol? 1) Si alguien tenía dudas, el gobierno ha dejado muy claro al país que no tiene la más mínima intención de que la AN apruebe el citado decreto. Todo lo contrario, busca una negativa para justificar su continuado fracaso y responsabilizar a otro del colapso que se ve venir. Tal irresponsabilidad erosiona más su piso político y reafirma la necesidad de cambio en el ideario colectivo. 2) Decir que la AN intenta montar un show mediático, es una excusa burda e inmoral viniendo de un gobierno que le encanta un templete y una cadena nacional. Huelgan los comentarios. 3) Peor es justificar la ausencia diciendo que hay temas que no pueden abordar públicamente, argumento válido solo si alguien hiciera una pregunta que comprometa el interés nacional, no antes. Y en tal caso, bastaría con el silencio. 4) Esa suerte de censura previa a partir de una presunción es una excusa absurda, casi infantil. ¿Acaso los indicadores económicos es información confidencial? ¿Qué es secreto de Estado en Venezuela? Todo esto sugiere que el gobierno tiene algo que ocultar y eso huele a podrido. 5) ¿Dónde queda la democracia participativa y protagónica que dicen defender? Una vez más se evidencia la naturaleza demagógica y sibilina del régimen. Parece que es bueno hablar del poder popular en campaña electoral pero no conviene que el pueblo conozca la realidad económica del país. 6) Que los venezolanos no podamos ejercer el derecho constitucional a la información, es una violación masiva a nuestra Carta Magna. No solo a los parlamentarios se le niega la información, es a todos los venezolanos. ¿Y así es como piensan generar confianza para superar la crisis? 7) También queda claro que para el gobierno es un riesgo aterrador –tiene culillo, pues- explicar lo inexplicable en presencia de los medios de comunicación social, o sea ante el país. Para quienes están acostumbrados a no rendir cuentas y mentir, es difícil caracterizar la crisis sin traducir en cifras la cruda realidad que agobia hoy a la población. El gobierno quiere mantener la política oscurantista que convirtió a lo cotidiano en "Secreto de Estado", a la tasa de inflación en algo tan confidencial como sus cuentas bancarias en Andorra. El oscurantismo ha servido para amparar el delito y brindar impunidad a los delincuentes, incluso para ocultar la presencia del narcotráfico en altas esferas de poder. En definitiva, con esa actitud irresponsable ante la Asamblea Nacional, el régimen no sólo evidencia su debilidad y muestra sus temores sino que cualquiera puede sentir que algo huele a podrido en el gobierno.

viernes, 15 de enero de 2016

¿Y si el pueblo desconoce al gobierno?

El gobierno juega con candela cuando en medio de una crisis profunda –en vez de abrir cauces a la solución de los problemas y garantizar la paz- intenta quebrar la poca institucionalidad democrática que queda en Venezuela, utilizando para ello a un Poder Judicial postrado al régimen, desprestigiado por servil y por su conformación fraudulenta. Por esa ruta vamos hacia un país inviable, signado por el desconocimiento generalizado de las instituciones, agregando a la dramática situación social y económica, una crisis de legitimidad que conducirá inexorablemente a un cuadro de ingobernabilidad, donde Nicolás Maduro y su gobierno tiene todas las de perder. En otras palabras, el propio gobierno estaría generando las condiciones para su salida anticipada del poder. Veamos algunos escenarios… En esta emboscada la víctima es una Asamblea Nacional electa por la abrumadora mayoría del país que clama por un cambio y su desconocimiento podría forzar a ese inmenso caudal de venezolanos a desconocer al gobierno, sin que éste pueda contener las consecuencias. Nos referimos a la legitimidad que cobra la calle ante la carencia de instituciones y a la enorme debilidad de un gobierno fracasado y corrupto, con escaso respaldo popular y un inmenso desprestigio nacional e internacional. Es muy probable que la misma FAN que tuvo que reconocer el 6D que hay una nueva mayoría en Venezuela, ahora tenga que actuar en estricto apego a la Constitución Nacional y exigir respeto a la voluntad popular expresada ese día. No hablamos de un golpe, aquí los golpistas están en el gobierno. Nos referimos al país que espera el triunfo de la institucionalidad y que nuestra FAN no sea cómplice de las trapacerías golpistas del régimen y sea garante de la paz. ¿O van a apuntar sus fusiles contra ese pueblo que pacífica y democráticamente ha expresado inequívocamente su opinión? Aunque el cuadro sea una oportunidad para algún gorila encapillado, no hay condiciones para un desvío sedicioso. Y lo cierto es que este escenario puede conducir a un cambio democrático del gobierno o a una salida violenta, cuyo desenlace final será el mismo: un cambio de gobierno. La otra alternativa: el oficialismo entiende que hay una nueva realidad política y negocia –en el mejor sentido de la palabra- unas condiciones que permitan una convivencia democrática de los poderes, lo que da un margen de maniobra a Nicolás Maduro aunque igualmente ello derive en su salida del poder. Aun así, tendrá las oportunidades que ofrece el sistema democrático e incluso de cara al futuro, le permitirá preservar al “chavismo” como fuerza política (entre comillas porque ellos mismos dijeron que tal cosa no existía sin Chávez). En definitiva, el gobierno debe reconocer que su gran debilidad –además del inmenso rechazo- es que todo el mundo sabe que intenta mostrar una fuerza que no posee, que ya está políticamente derrotado y no tiene forma de salir del atolladero. ¡Todo este llantén son pancadas de ahogado! Claro, no descartemos que el régimen quiera jugar “todo o nada”, suicidarse y salir por los drenajes de la historia, en cuyo caso insistirá en la ruta de desconocer la voluntad del pueblo venezolano. A todo evento, el país sabrá colocarse a la altura de las circunstancias y superar estos escollos. Somos optimistas, el cambio es indetenible.

viernes, 18 de diciembre de 2015

LOS FANTASMAS DE LA REVOLUCION

La poderosa dictadura militar chilena -pese a mostrar una gestión relativamente exitosa y exhibir un absoluto control de la FAN, de los medios y del organismo electoral- se vio obligada a entregar el poder luego de que el pueblo expresará su voluntad en un referéndum. ¿Por qué? La respuesta es simple: aunque Augusto Pinochet y su alto mando militar no querían entregar el poder, en la política y en la vida misma, los deseos están supeditados a la realidad. Nadie quiere abandonar el poder, los demócratas lo hacen atendiendo a sus convicciones y los autócratas forzados por las circunstancias, según la viabilidad real de preservarlo. Todos los dictadores terminan cediendo a la presión social nacional e internacional, cuya expresión institucional es imposible contener y forma parte de una nueva realidad política. Por eso insistimos que el cambio es indetenible cuando tiene respaldo popular, como es el caso venezolano hoy. El tema tiene pertinencia pues aun conseguimos gente francamente preocupada que dice "el gobierno va a hacer lo que sea para...", "olvídate, estos tipos no quieren...". Son las mismas personas que antes decían que no podíamos ganar las elecciones y si ganábamos, no iban a reconocer. Los mismos que han repetido la frase hueca "dictadura no sale con votos" y que siempre tienen una teoría a favor del gobierno para explicar cualquier cosa, incluso sus más obvios desaciertos. Por fortuna, ya el país vio lo que pasó con el "como sea" de Nicolás Maduro y sus amenazas de no "entregarse" y de salir a la calle. Quizás ahora se entienda que lo importante no es lo que quiera Maduro o Diosdado, sino lo que puedan hacer frente a la nueva realidad impuesta por el pueblo con su voto, la cual trasciende a todas las esferas de la sociedad, incluyendo a nuestras FAN y los organismos internacionales. Sin subestimar a nadie, los venezolanos debemos centrarnos en superar la crisis y construir un futuro mejor. Nuestro ánimo no debe alinearse con la retórica radical, ni darle audiencia a las marramuncias que pretenden desmeritar la gran victoria popular del 6D. Me refiero a los lloriqueos del gobierno sugiriendo fraude y poniendo en duda al sistema electoral que -según ellos- era el "más confiable del mundo". Hablo de poner a circular rumores de impugnación, fantasiosas historias militares o de la intentona de esta moribunda AN de designar ilegalmente a Magistrados del TSJ, entre otras trapisondas. Mención especial merece la instalación de un Parlamento Comunal que no existe en la Constitución Nacional y mucho menos en el sistema jurídico internacional. Diosdado Cabello podrá salir con una sábana y una vela pero los fantasmas no existen en el mundo real. Los derrotados quieren ponernos a discutir la existencia de esas entidades fantasmagóricas, en vez de ocuparnos de la realidad social y económica que agobia a todos. Nos quieren enlodar en un debate leguleyo y truculento para desenfocarnos del diálogo optimista y constructivo que anhela el país. Nada de eso, es hora de centrarnos en nuestra propia agenda, sin caer en la tentación que sugiere ser mayoría ahora, ni en las provocaciones de quienes han perdido el poder por decisión del pueblo. Cosas de la vida, si algo hoy es fantasmal es esta revolución fracasada, arrastrando cadenas y lanzando lamentos. ¡Venezuela quiere cambio!

viernes, 11 de diciembre de 2015

TE VEO VENIR, SOLEDAD

Las victorias y las derrotas tienen algo en común: deben ser administradas con prudencia y humildad, constituyen un desafío para el liderazgo. Nunca es fácil, la historia registra a muchos que no pudieron consolidar su victoria o recuperarse de la derrota. Posiblemente a Nicolás Maduro le queden muy pocos amigos pero si tuviera alguno, seguro le recomendaría serenidad y reflexión. Responsabilizar de la crisis a la derecha argumentando una guerra económica es la base del discurso que fue derrotado durante la campaña, insistir en ello insulta a los venezolanos y es un error casi infantil. También quedó demostrada la precaria credibilidad del liderazgo oficialista y del sistema nacional de medios públicos. Ni el abuso publicitario, ni el ventajismo descarado, ni las amenazas proferidas pudieron frenar la voluntad de cambio del país, la cual muestra una “tendencia irreversible”. Entonces ¿Por qué Maduro es incapaz de interpretar esa realidad y responde de forma dislocada? En parte, por la prolongada permanencia en el poder y la impunidad para ejercerlo, lo que obnubila y distancia al poderoso del mundo real, lo torna prepotente, sordo y ciego. Pero también Maduro está en la mira de Diosdado y otros grupos dentro del chavismo que lo culpan de la derrota y de la pésima administración del “legado”. Pensando en el post chavismo, intentan capitalizar su fracaso y quizás “entregar” la presidencia en una negociación con la nueva AN. Así las cosas, Maduro piensa que debe radicalizar para reagrupar fuerzas y evitar que otro asuma las banderas del chavismo duro, que es al final lo que queda. Es un discurso para sus huestes. Ya amenazó durante la campaña y el país hizo caso omiso, volcándose a votar masivamente por el cambio. Ahora que los resultados confirman la extrema debilidad del gobierno y que la FAN ratificó la voluntad expresada en las urnas electorales ¿Quién puede creer en nuevas amenazas? Quizás tengan un efecto en el plano interno pero de cara al país, será contraproducente para Maduro obstruir y sabotear a la AN que mayoritariamente el pueblo apoyó con su voto. Además, la gente no sólo votó por un cambio sino que anhela tranquilidad, un poco de sosiego y con sus amenazas, Maduro demuestra que es incapaz de garantizar la paz y la convivencia en Venezuela. Al contrario, es la principal fuente de conflicto aunque todos saben que no tiene fuerza real –pueblo, pues- para “profundizar la revolución” o en nombre del poder popular intentar alguna barrabasada contra la institucionalidad democrática. El colmo del desespero es acusar de traidor al pueblo que voto por el cambio y vengarse de los pobres diciendo que ahora no va a construir 500 mil casas porque no le dieron apoyo, dejando en evidencia la demagogia, irresponsabilidad e indolencia de esta falsa revolución. La fábula de que el Poder Comunal va a liquidar a la AN, los fantasiosos cuentos del mundo militar y todas esas fanfarronadas, intentan alimentar también a los radicales de oposición que siempre piensan que el gobierno las gana todas y nunca han creído en la construcción de una sólida mayoría que derrote política y electoralmente al régimen. La retórica radical del gobierno aspira mostrar una fuerza que no tiene, generar confusión, desaliento y minimizar una glamorosa victoria del pueblo venezolano. Pero si insisten en esa ruta, quedarán aislados y muy lejos del sentimiento popular. Diría nuestro estimado Franco De Vita: "te veo venir, soledad".

domingo, 29 de noviembre de 2015

VIOLENCIA POLÍTICA Y TERRORISMO DE ESTADO

Ocultar su fracaso, el despotismo y la voraz corrupción detrás de una supuesta confrontación histórica entre pobres y ricos, ha sido una práctica constante de la autodenominada “revolución bolivariana”. En medio de su pasticho ideológico, muestran una tendencia a reivindicar que la lucha de clases y el materialismo histórico justifican la violencia política. Desconocen que la siempre manipulada frase de Karl Marx: “la violencia es la comadrona de la historia”, puede entenderse también desde la perspectiva de Santo Tomas de Aquino, una de las grandes figuras de la teología y cuyos aportes filosóficos a la doctrina católica son invaluables. Tomas de Aquino también autorizó la violencia política en el siglo XIII, al justificar el levantamiento popular contra gobiernos tiránicos. Lo medular es que tanto el católico y el ateo como el revolucionario y el conservador, en sus reflexiones políticas han condicionado la violencia a lo moral y a los Derechos Humanos, cualquier otra interpretación es una perversión política inaceptable y forma parte de la criminalidad. En Venezuela, el problema radica en la amplia coincidencia entre Nicolás Maduro y su tocayo Maquiavelo, quien sentara las bases teóricas del Terrorismo de Estado. Ciertamente, en el siglo XVI Nicolás Maquiavelo hablaba de la “razón de Estado” para justificar la violencia pues consideraba a la política como una realidad ajena a toda moral. Hoy Nicolás Maduro reafirma sus carencias morales al responder con indiferencia, excusas, mentiras o medias verdades a un hecho insoslayable que constituye un crimen deplorable: el asesinato de un venezolano. Suponer que la víctima tenía nexos con el hampa y que su muerte es un “ajuste de cuentas”, ni siendo cierto justifica el homicidio, más bien evidencia el fracaso del gobierno en su lucha contra la delincuencia, si es que alguna vez emprendió tal lucha. Debemos destacar que el asesinato se comete en un contexto electoral y eso le da connotación política al crimen. Algunos advertían que dar excesiva notoriedad al hecho, jugaba a favor de la estrategia del gobierno de aterrorizar a la sociedad pero es inaceptable guardar silencio o moderar posturas, cuando la muerte toca nuestros predios. Al contrario, se hace indispensable una condena enérgica y que los presuntos autores paguen el costo político, solo así es posible evitar una escalada de violencia. De hecho, la contundente reacción de la comunidad nacional e internacional sugiere que al gobierno “le salió el tiro por la culata” y debe pensarlo muy bien antes de insistir en la ruta del terrorismo. Si la cúpula cubano-militar pensó que el asesinato de un dirigente podría intimidar al liderazgo democrático y amedrentar a la ciudadanía, seguro recapacitará al ver las imágenes que tomó el SEBIN de la gira de Henrique Capriles por oriente, las cuales evidencian un marcado contraste con la patética visita de Maduro a Anzoátegui. El gobierno descubrirá ahora que en tiempos de cambio, la injusticia es un acicate para la lucha democrática. Con Capriles, el entusiasmo desbordó las calles, la gente salía emocionada, nadie estaba ahí bajo amenaza, no había autobuses, a nadie le pagaron, ni se repartieron bolsas de comida. Sin duda, la oscuridad de la muerte es superada por la luz de la esperanza. El cambio es indetenible…

viernes, 20 de noviembre de 2015

EL SILENCIO DEL GOBIERNO

"Los narco-sobrinos" es un escándalo que tiene un costo político muy alto para el gobierno. El pueblo chavista que alguna vez -con razón o no- colocó sus esperanzas en la "revolución bonita", hoy se siente avergonzado. Para ellos debe ser repugnante aparecer asociado a este inmenso charco de corrupción y narcotráfico, lo mismo deben pensar sus aliados internacionales: ¡Maduro y Diosdado son una raya! Ni siquiera el cocalero Evo o el pervertido Daniel Ortega dan la cara hoy por sus benefactores. Un principio fundamental del derecho establece que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario y en efecto: no prejuzgamos a nadie pero los ciudadanos tenemos derecho a la verdad y el gobierno debería garantizarlo, salvo que tenga algo que ocultar. Por otra parte, resulta inútil e insultante que respondan con el cuento de la conspiración, la oligarquía, el imperio, la derecha y demás necedades que han repetido por 15 años. La línea es el silencio. Para el aparato comunicacional del gobierno, Haití no existe y hasta intentaron desconocer el parentesco entre los narco-sobrinos y su tía. Algunos procuraron desestimar el caso advirtiendo que Cília Flores no es culpable de lo que hagan sus sobrinos y eso es cierto. El punto es que ella es Primera Dama y el gobierno debe explicar por qué sus sobrinos tenían pasaporte diplomático o por qué el piloto del avión en que viajaban era un oficial de nuestra FAN. Si cualquier ciudadano tiene problemas con su equipaje cuando supera los 25 kg ¿Cómo hicieron los narco-sobrinos para pasar 800 kg por el aeropuerto y la aduana, todas a cargo del hermano del Presidente de la AN y con custodia militar? La gente abriga sospechas porque ya antes pasaron una tonelada de cocaína por el principal aeropuerto del país, fue incautada en París y nadie investigó, ni hubo responsables. Existen dudas porque la gente sabe lo que pasa en la frontera y vio el operativo del gobierno para "rescatar" a un General acusado de narcotráfico, jamás se hizo investigación alguna y ahora es candidato oficialista al parlamento, el cual es presidido -por ahora y hasta diciembre- por un Teniente presuntamente involucrado. Tampoco es novedad que aparezca el nombre del gobernador de Aragua pues ya fue mencionado por el narcotraficante Walid Makled, entre otros. Tristemente, en Venezuela nada nos sorprende y todo queda en tinieblas. En ninguno de los casos mencionados se hizo un esfuerzo por determinar la verdad. Ahora, según el diario ABC de España, "la Casa Militar de Maduro custodió el traslado de la droga de sus sobrinos", algo que también quedará en las sombras. En Venezuela, no tenemos derecho a la verdad, todo está en penumbra. Hasta la nacionalidad del presidente es una presunción y nada que el tercio presente su partida de nacimiento. Tarde o temprano, ante la cadena de graves acusaciones, será inevitable una investigación sería e imparcial por parte del parlamento, la Fiscalía, incluso de la FAN, hoy empantanada hasta la gorra. Facilitar esa investigación es una obligación para cualquier gobierno honesto y responsable pero incluso para uno como éste resulta ineludible. Mentir ya no les funciona y el silencio dice mucho pues como advierte un refrán popular, "el que calla, otorga"… Nos vemos el 6D.

Patriotas Cooperantes, Narcotráfico y Revolución - 13/11/15

El “imperio” tiene vasta experiencia recibiendo a “patriotas cooperantes” y Leamsi Salazar –ex escolta de Diosdado Cabello- no es el primero y mucho menos será el último, lo cual debe quitarle el sueño a más de uno. En 1986 el Mayor Rodríguez Menier, abandonó su centro de espionaje en Hungría y desertó del servicio de inteligencia cubano para vivir bajo protección federal en EEUU y proveer información sobre las operaciones de narcotráfico en Cuba, incluso testificó en cortes francesas en el caso del terrorista Carlos “El Chacal”, agente de origen venezolano al servicio de La Habana y pariente de algunos facinerosos rojos, por cierto. Para Rodríguez Menier, la revolución comenzó a involucrarse en el narcotráfico durante la década del 70 y en algunas de las publicaciones del intelectual Marcelo Fernandez-Zayas, se certifica que fue a principio de los años 80, por lo menos. Hay testimonios de que el colombiano Fabio Vázquez Castaño, representando a movimientos insurgentes de su país, contactó a Manuel Piñeiro Losada –el famoso “Barba Roja” de la Sección de Inteligencia del Partido Comunista Cubano- para proponer la adquisición de armas vía Cuba para la lucha armada en Colombia y el pago en cocaína. Al comunicar la propuesta, Barba Roja argumentó que las drogas irían finalmente a EEUU, siendo un elemento desestabilizador del gobierno y de la sociedad de ese país. Además, la cocaína era una suerte de moneda convertible que ayudaría a las finanzas cubanas y con esta operación se apoyaba a los rebeldes colombianos. El negocio fue aprobado por la más alta jerarquía la revolución: Fidel Castro, su hermano Raúl y el general José “Pepe” Abrahantes, a la sazón Ministro del Interior. De las confidencias de Leamsi Salazar a las autoridades norteamericanas –según relata en su libro el periodista Emili J. Blasco- uno puede concluir que aquellos argumentos se mantienen vigentes para la casta revolucionaria criolla. Pero antes y ahora, este negocio terminó alimentado la insaciable voracidad de una cúpula tremendamente corrupta, supeditando el objetivo político al capitalista interés mercantil. ¿Le suena familiar a mis amables lectores? Lógicamente pues la “revolución bolivariana” está bajo la tutoría del poder cubano. En estas oscuras operaciones siempre se involucra a familia o gente del entorno más íntimo, quienes muchas veces son después sacrificados para salvar a la revolución. Tal fue el caso del propio “Pepe” Abrahantes, sospechosamente muerto en prisión. O el fusilamiento del General Arnaldo Ochoa –héroe de la revolución cubana - y tres oficiales más acusados de narcotráfico, incluido Tony De la Guardia, hombre con mucho poder que manejaba asuntos personales de Fidel y hasta permanecía en su habitación cuando éste se bañaba y se vestía. Abrahantes no sólo era Ministro del Interior, sino jefe de la guardia personal de Castro, desayunaban juntos y llevaba consigo las medicinas de Fidel. Como si fueran sus hijos o sus sobrinos más queridos, De La Guardia y “Pepe” Abrahantes tenían una relación muy íntima con Fidel pero ella no impidió que luego fueran sacrificados en nombre de la revolución o quizás anticipándose a la traición. En algunas esferas de poder en Venezuela se preguntan hoy ¿quién sacrifica a quien? Les angustia que cualquiera puede convertirse de pronto en “patriota cooperante” de la DEA… ¡Así ha sido siempre!

domingo, 8 de noviembre de 2015

LA DIMENSION CULTURAL DEL CAMBIO (II)

La degeneración cultural impuesta por el militarismo y la permanente pérdida de identidad sustentada en el populismo y la demagogia "revolucionaria", no sólo está referida al arte y el espectáculo, a la gestión de lo cultural o de los espacios destinados a tal uso. Esta tragedia también tiene una nítida expresión en el ámbito de la cultura ciudadana. En efecto, durante estos años se ha exacerbado la "viveza criolla", ha habido una sensible pérdida de valores, un marcado deterioro del sistema educativo y un desprecio por el trabajo honesto y productivo. El gobierno aspira tener un país de mendigos con la mano estirada a “papá Estado”. En este país dramáticamente empobrecido y culturalmente castrado, el nivel de vida de la burocracia del PSUV muestra sin rubor una opulencia que resulta francamente obscena y constituye un mensaje inmoral que legitima el facilismo y la corrupción en la sociedad. Mientras proclamaban que "ser rico es malo", en la práctica reafirman la idea de que para ser millonario, no es indispensable estudiar, ni el trabajo tesonero sino que basta con estar enchufado. La honestidad y la constancia no son virtudes revolucionarias, lo que realmente es admirable en el chavismo es el servilismo y la adulancia. La meritocracia como mecanismo de reconocimiento y superación fue devastada por "el proceso" desde sus inicios. Sin duda, una sociedad desolada cívica y culturalmente fue la lógica aspiración del “comandante eterno”, quizás una consecuencia del odio y resentimiento social que albergó en vida el insepulto. Evidencia del deterioro de la cultura política del venezolano es la vulnerabilidad de nuestra sociedad a la demagogia y al populismo, lo que explica que aún 20% de la población –que no es poca cosa- respalde al gobierno más inepto y corrupto de la historia. Entre el militarismo y la anti-política que subyace en el alma de este régimen fascistoide, durante estos años se ha atentado contra la Política como servicio público. Con una retórica "socialista", paradójicamente han relegado lo social a un segundo plano y la mística se ha vuelto tan escasa como la leche, la harina o el papel tualé, para solo mencionar algunos de los muchos artículos que brillan por su ausencia. Naturalmente, la política sin mística y sin referencias éticas es una perversión. Por otra parte, el irrespeto permanente a quienes piensan distinto, promueve también un clima de intolerancia con visos de violencia. De pronto, uno siente que en ésta Venezuela "revolucionaria", el abuso se ha impuesto como norma, la impunidad campea y la injusticia amenaza con eternizarse. Por fortuna, no es así. El 6D daremos el primer paso para recuperar a esa Venezuela honesta y de trabajo, respetuosa y solidaria. El cambio supone un país donde prevalezca la justicia y para eso necesitamos un liderazgo que promueva con su ejemplo el rescate de los valores y una cultura ciudadana signada por la responsabilidad y el compromiso. Obvio, el desafío que nos planteamos va mucho más allá de ganar una elección, se trata de rescatar a un país.