miércoles, 5 de octubre de 2022

Un autogol para Estados Unidos

El mundo democrático se vio sorprendido con el anuncio de un supuesto "intercambio de prisioneros" entre Estados Unidos y Venezuela, como resultado de una negociación bilateral y excluyente entre ambos gobiernos.  Fue una operación legal y nadie duda de su legitimidad, pero es un acto muy cuestionable.   Como todos los países del planeta, EEUU actuó a partir de sus intereses.  En la diplomacia "no hay amigos ni enemigos, solo intereses": una trillada frase que pudiéramos extender a la política, tal como Clausewitz hacia la analogía entre ésta y la guerra.   Así, siendo infinitas las similitudes entre la política, la guerra y la diplomacia, son sus límites los que marca la diferencia y es la ética -como valor esencial de la política- el referente para definir tales fronteras y establecer “lo bueno y lo malo", lo que puede o no hacerse.  En Venezuela desafortunadamente nos hemos acostumbrado a la falta de referentes morales en el ejercicio del poder, pero el mundo civilizado aspira que la fortaleza institucional de la democracia norteamericana continúe siendo un faro en medio de las tinieblas del autoritarismo.  

Por desgracia, la operación deja en tela de juicio un principio fundamental de la democracia: la autonomía de los Poderes Públicos y particularmente de la justicia.  Primero, no estamos ante un "intercambio de prisioneros" pues éste concepto aplica cuando en medio de un conflicto bélico, hay un acuerdo entre las partes beligerantes para liberar un número determinado de personas de manera equitativa: prisioneros de guerra, espías, rehenes, etc.   Para decir que esto fue un canje de prisioneros, habría que asumir que todos los presos eran rehenes políticos y eso deja mal parada a la justicia norteamericana, no a la venezolana donde es crónica la ausencia de Estado de Derecho.  Por otra parte, ciertamente existe la figura del "indulto presidencial" pero ésta aplica ante incuestionables razones humanitarias y jamás cuando los beneficiarios están incursos en delitos graves como el narcotráfico u otros de Lesa Humanidad. Mucho menos si existen vínculos con el terrorismo internacional, tal como ha afirmado EEUU con relación a Venezuela. En fin ¿Cómo queda la potencia norteamericana como paradigma de la democracia? 

Cuando liberan a presuntos narcotraficantes y supuestos corruptos norteamericanos, saltándose todas las consideraciones que forman parte de la tradición democrática y la ética, no es la cuestionada democracia venezolana quien sale perdiendo.  Obviamente, termina muy vapuleada la institucionalidad democrática estadounidense, incluso podemos inferir un impacto más allá de sus fronteras o al menos, en el hemisferio occidental.  En efecto, estás decisiones tienen un costo político a mediano y largo plazo que un estadista debe considerar. Por cierto, en Venezuela, tenemos más de 2 décadas sin gobernantes con talante de estadista y ahora, gracias a este trueque, lamentablemente se confirma tal carencia en el país del norte. 

Si un Jefe de Estado actúa con excesivo pragmatismo y sin valorar los referentes antes mencionados, con certeza estará lesionando la genoestructura de esa nación y sentando un grave precedente.  Por ejemplo, si se puede indultar por igual a un narcotraficante o un preso político, en el futuro cualquier cartel de drogas, dictadura o movimiento subversivo en el mundo podrá secuestrar a empresarios para intercambiarlos por los suyos.  Los efectos pudieran extenderse a otras esferas, dando al traste con la política norteamericana de “no negociar con terroristas”, lo cual nunca ha sido cierto pero el enunciado –mil veces repetido- busca evitar una escalada de los sectores extremistas. 

Otro ejemplo: quien confíe en la justicia norteamericana, asumirá como cierta la presunción de que los venezolanos presos en EEUU eran narcotraficantes.  A partir de ese supuesto y luego del indulto ¿Cómo se ve afectada la lucha internacional contra el narcotráfico? ¿Qué pensarán los agentes de la DEA que arriesgan sus vidas en esta lucha, si después en una negociación política son liberados?  Y una pregunta adicional, después de esta negociación ¿Tendrá vigencia la recompensa que ofreció la DEA por algunos personeros vinculados al gobierno venezolano?  La bola pica y se extiende….

Aspiramos que los EEUU recupere su solidez institucional y restablezca su compromiso con la democracia en el mundo, también en tela de juicio luego de esta operación.  Ya veremos cómo impacta ésta decisión presidencial en la política interna norteamericana, seguramente los Republicanos le sacarán punta al asunto: seguro será un tema en la próxima campaña electoral y un pesado fardo para los Demócratas.  Por eso, sin dudas, este trueque fue un autogol para EEUU, un suicidio político para Joe Biden y una victoria pírrica para un gobierno dizque revolucionario que privilegia los intereses del entorno familiar y termina negociando con “el imperio”.  Si por esos predios quedaba algún verdadero revolucionario, hoy debe estar muerto de vergüenza. 

Twitter: @richcasanova 


viernes, 12 de agosto de 2022

La Venezuela que “se arregló” // Junio 2022

Pocos dudan que el gobierno “revolucionario” es el responsable de la colosal crisis que embarga a la nación como consecuencia de la ausencia de políticas públicas eficientes, de la incompetencia y la voraz corrupción que carcome al aparato estatal, especialmente en las cúpulas.  Pero lo realmente abominable es que no se percibe una voluntad real de solucionar problemas, sino que todo el esfuerzo se centra en manipular las condiciones para generar una aparente mejoría, una falsa normalidad, con la única finalidad de ganar tiempo. Desgraciadamente, como un mar de fondo, la crisis avanza y se profundiza por debajo de esa capa superficial de maquillaje.

Nada de lo que hace el gobierno se traduce en crecimiento económico, solo manipulan para explotar una mejoría relativa.  Por ejemplo, comparando con la severa escasez del 2018, pudiera decirse que se acabó el desabastecimiento, "ahora hay de todo".  Pero ¿se ha incrementado la productividad? ¿Qué producimos de lo que encontramos en los anaqueles? Muy poco, casi todo es producto de las importaciones, que es ahora el principal negocio de quienes exprimieron al Estado a más no poder y arrasaron con el aparato productivo, aplicando una desquiciada política de expropiaciones y hostigamiento. Es un despropósito afirmar que "Venezuela se arregló", sin valorar los dramáticos niveles de pobreza, los cuales rayan el 90% y en el mejor de los casos, superan claramente el 80%.  Es cinismo puro hablar de la recuperación del país y silenciar que –por ejemplo- según la ONU, al menos 3.200 niños menores de 5 años fueron diagnosticados con desnutrición aguda en Venezuela en los primeros cuatro meses del año 2022.  ¿Qué es lo que se arregló? 

Que un sector invierta en bodegones, tiendas de marca, casinos o restaurantes de lujo, solo sirve para maquillar la extrema pobreza que ha hecho metástasis y para drenar recursos mal habidos que no pueden sacar del país debido a las sanciones de la comunidad internacional. ¿Alguien verifica la procedencia licita de esas “inversiones” o estamos ante una gigantesca lavadora de dinero?  En todo caso, que un 5% de venezolanos puedan abarrotar esos selectos locales, jamás podrá ocultar la extrema precariedad con que vive el 80% del país.  Manipular con la buena vida de una minoría es inmoral, si así invisibilizamos la desnutrición infantil, el hambre, la crisis de los servicios públicos o la horrenda situación de los hospitales en Venezuela.  Con la pretensión de inflar esta burbuja, irresponsablemente el gobierno y sus aliados invierten sumas monstruosas trayendo artistas internacionales, montando tiendas IPhone o pintando paredes bonitas y armando shows turísticos –como en Anzoátegui- dónde se raciona brutalmente el agua, hay un pésimo servicio eléctrico y en vez de reparar la vialidad agrícola, les donan mulas a los productores.  Ese es el "país potencia", viviendo una mitomanía crónica, mientras marcha a pasos agigantados hacia el siglo XIX. 

Quizás "hay más real en la calle" pero ello tampoco es consecuencia de una mayor productividad, menos de una acertada política económica, al contrario es signo de su fracaso, de la destrucción del Bolívar que literalmente obligó a una dolarización de facto de la economía, lo cual es una inmensa paradoja tratándose de un gobierno "revolucionario".  Por cierto, conocida la naturaleza parasitaria del régimen, era previsible una maniobra ilegal para pechar a las transacciones en divisas, lo cual es un disparate como política monetaria. Pero se trata es de "meterle mano" a todo lo que se pueda.   En fin, ¿Podemos decir que "hay más real en la calle" sin considerar el mísero salario de los trabajadores venezolanos y su real poder adquisitivo? Nadie vive con un dólar al día, la gente tiene que salir a "rebuscarse", crece la economía informal y con ella, la pobreza.  

Conclusión, hoy más que nunca es urgente un cambio en Venezuela, con el agravante de que cuando la burbuja estalle, probablemente veremos la exacta dimensión de la tragedia y estructuralmente la crisis se habrá consolidado.  Por fortuna, en ese país de fantasía que pretenden pintar, convive una Venezuela irreverente, una amplísima mayoría que rechaza al gobierno y sigue en pie de lucha día a día, ahí están desde ese empresariado que mantiene arriba la santamaría contra viento y marea, hasta los trabajadores humildes y amas de casa que hacen magia para mantener a sus familias.  Es una Venezuela que no se rinde...

Twitter: @RichCasanova


domingo, 28 de noviembre de 2021

Un balance electoral: resultado, causas y perspectivas / Parte II

Publicado 26/11/21

En nuestra entrega anterior, intentamos analizar el resultado de las elecciones regionales y municipales del 21N.  Al final dejamos una pregunta al aire ¿De toda esta situación hay algo que rescatar como positivo o algo útil para el futuro inmediato?  Si y mucho, sin duda.  Procuremos entonces puntualizar algunos de estos aspectos positivos y qué debería hacer la oposición democrática de cara al futuro.

1) Se confirma la existencia de una fuerza democrática plantada firme contra el autoritarismo.  A pesar de la estrategia divisionista del gobierno y de los errores u omisiones del G4, la oposición logra la votación suficiente para disputarle los espacios al régimen, quien debe recurrir a artilugios y trampas para mantenerse en el poder. 

2) Gracias a la decisión de participar, no solo tenemos 4 gobernadores electos y otros en disputa, sino también a unos 117 alcaldes electos con los votos de la oposición, de esos al menos son 80 de la MUD y otros factores democráticos aliados. Si antes teníamos 26 alcaldes, este resultado es un avance sustancial.

3) Alguien dirá que algunos alcaldes electos son alacranes, tienen sospechosas fuentes de financiamiento o un dudoso compromiso con el cambio. Quizás, veremos su desempeño, pero lo que no está en duda es que fueron electos con votos que provienen del mundo opositor.  Es decir, gente de oposición molesta con su liderazgo formal, hastiada o confundida.  Algo está claro: la estrategia divisionista del régimen tiene sentido si los alacranes y candidatos paralelos le quitan votos a la oposición.  Si se los quitarán al chavismo, no los financiarían, ni sería “negocio” para ellos dividir. 

4) A partir del punto anterior, debemos concluir: la sumatoria de votos de la oposición es muy superior a la votación oficialista, imponente pese a la abstención. ¡Ahí están los números!  Se confirma que la oposición es una sólida mayoría que no tuvo los canales adecuados para expresarse electoralmente.  Por ejemplo, si se hubieran hecho primarias se habría unificado el voto opositor desde las bases y la estrategia divisionista hubiese sido infructuosa o poco eficiente, al menos.  Conclusión obvia, en el futuro será imprescindible hacer primarias para seleccionar a los candidatos opositores.

5) Además de gobernadores y alcaldes, ahora tenemos diputados regionales opositores y concejales en todos los municipios del país.  Se trata de un liderazgo de carne y hueso que da la cara, corre riesgos y enfrenta al chavismo en el plano real, mientras otros hacen política por Twitter y WhatsApp, o se esconden detrás de la abstención.   Ahora tenemos un contingente dispuesto a alzar la voz en defensa de la ciudadanía en cada rincón del país y será un muro de contención a las pretensiones hegemónicas del gobierno, por ejemplo: veremos ahora si podrán imponer la llamada "ciudad comunal".

6) Los resultados también muestran las contradicciones de un sector radical de oposición que solo crítica y cuya principal propuesta es abstenerse eternamente, no hacer nada.  Para justificar su desvarío, ahora argumentan que los espacios conquistados no sirven para nada, o sea ¿mejor que todas las gobernaciones y alcaldías estén en manos del chavismo? ¿ideal es que la oposición no tenga ni un concejal siquiera? Una lógica tan absurda reduce a esos sectores que poco aportan y solo paralizan, lo cual es positivo.

7) Así las cosas, pese a no obtenerse el mejor resultado, recuperamos la ruta electoral y se dan los primeros pasos para revitalizar y fortalecer el músculo democrático, advirtiendo que este fue solo un round, la lucha sigue y ya vendrá la pelea por el campeonato.

8) Registrados los avances, hay que decir que el resultado adverso obliga a reconfigurar la plataforma democrática. El G4 jugó su papel y no tenemos por qué dinamitar los más estructurado que tiene la oposición democrática, como muchos quisieran, pero es urgente "mover la mata", necesitamos superar las deficiencias y enmendar los errores para lo cual es imprescindible articular una organización más amplia, con reglas claras de participación, mecanismos transparentes de relación y de toma de decisiones.  Un G4 operando como lo hicieron ahora no le sirve al país, ni siquiera a ellos mismos. Reconfigurar la plataforma unitaria, ampliarla, darle orientación estratégica y conducción política, evitará que el ciudadano continúe alejándose de la política y pueda asumirla como la única forma civilizada de promover el cambio, involucrándose así en la construcción de una salida a la desgracia que vive el país.

9) El gobierno persistirá en su estrategia divisionista, la cual se ampara en la penumbra y las carencias institucionales presentes en el campo opositor. Por tanto, si tenemos una renovada plataforma unitaria bajo los criterios antes expuestos, tendremos "delimitada la cancha" y podremos tener a un elector bien informado, con parámetros claros que le permitan distinguir entre la auténtica oposición democrática y estos mercenarios seudo-opositores al servicio del régimen. 

10) Motivar y movilizar es una función esencial del liderazgo.  La abstención es producto de un correcto manejo estratégico del gobierno, pero también del pésimo desempeño del G4 y la ausencia de una visión estratégica compartida.  Por ejemplo, una política eminentemente electoral distante de la agenda social del venezolano, una agenda política desconectada de sus reales problemas, de su cotidianidad, es una fuente de abstención.  Para ilustrar, basta decir que la tragedia de los servicios públicos es un componente esencial de la crisis, pero no es un vector de la estrategia de cambio, desafortunadamente. 

11) Hay que retomar la pedagogía política.  El populismo y la demagogia tienen asidero en una frágil cultura política y ciudadana.  El reparto de bolsas de comida y otras prebendas tiene efecto político en un país empobrecido económica y culturalmente.  Revertir esa realidad requiere de un plan político, comunicacional y de fortalecimiento institucional, el cual tampoco está en la agenda de la oposición, al menos no como una prioridad.

12) Recomponer a la oposición pasa por legitimar también los liderazgos. Los principales partidos tienen más de 20 años con las mismas cúpulas y los partidos supuestamente alternativos o emergentes, nacen con el virus del autoritarismo: desde su origen tienen dueños y no existe democracia interna ¿Cómo podemos ofrecer al país lo que no somos capaces de hacer puertas adentro?

13) El informe de la misión de Observación Electoral de la Unión Europea debe servir para mejorar las condiciones electorales en general.  Pero además de los abusos y ventajismo, vimos campañas opulentas con recursos del estado o fondos de dudosa factura en un contexto de severas restricciones a la libertad de expresión, éstos son problemas que requieren especial observación: debe colocarse el foco en el financiamiento de campañas electorales, la libertad de expresión y el derecho a la información.

Ojalá estás reflexiones puedan ser una modesta contribución al impostergable debate que debemos dar con transparencia y honestidad, sin ingenuidad, con solidaridad y espíritu unitario. Un debate que debe darse con respeto y mesura, con la cabeza fría y el corazón puesto en Venezuela.  ¡Sigamos adelante!

Twitter: @richcasanova


Un balance electoral: resultado, causas y perspectivas / Parte I

Publicado 23/11/21

Es claro que los resultados de estas elecciones regionales y municipales no satisfacen las expectativas. Partamos de un principio, estos resultados son producto de lo que hizo el gobierno pero también de los desaciertos u omisiones de la oposición.  Intentemos una muy resumida interpretación de la coyuntura, a los fines de promover una reflexión e inspirar un debate mesurado y solidario:

1) El primer gran error que debe asumir el liderazgo del G4 es no realizar elecciones primarias para escoger a los candidatos a gobernadores y alcaldes, ello hubiera facilitado la cohesión opositora y reducido a los divisionistas a su mínima expresión.  Si se hubieran hecho primarias con tiempo, tengan la certeza que se hubieran ganado estados como Miranda y Anzoátegui, entre otras.  No se hicieron para privilegiar una política basada en el reparto de cuotas y no en la construcción de consensos reales, esta es una percepción generalizada en el electorado que expuso a los candidatos como una impostura, la cual -como suele hacerse con cualquier arbitrariedad- es legítimo enfrentar. Al menos esto les dio un discurso a los divisionistas.  

2) La imagen de una oposición dividida e incapaz de ponerse de acuerdo genera desaliento y estimula la abstención. En descargo digamos que -en gran medida- la falta de unidad es inducida por el gobierno, apoyando y financiando a supuestos opositores. Algunos de ellos, los llamados "los alacranes" pero otros operan camuflados, son más disimulados y cuidan las formas.

3) No todos los que están fuera de la Unidad Democrática (MUD) son "alacranes".  Algunos son aventureros movidos por su elevado ego y hay también algunas fuerzas que se autodenominan alternativas o emergentes, pero no terminan de entender el valor de la unidad en esta hora oscura de la democracia.  Se trata de grupos minoritarios que creen que su mejor estrategia de crecimiento es confrontar y deslegitimar a otra parte de la oposición, así entran al molino del régimen y terminan sirviendo a sus intereses divisionistas. En general, hacen bulla, no aportan votos y carecen de liderazgo pero lesionan el espíritu unitario y enrarecen el clima electoral. Al final son tan irresponsables como los cogollos que denuncian.

4) La errática escogencia de candidaturas, estimuló la idea de que había que "pasarle factura" al G4 por su irrespeto al electorado opositor, cuando lo prioritario era castigar con el voto a este régimen inepto y corrupto, responsable directo de la tragedia que vivimos los venezolanos.  Es decir, una parte del electorado perdió el foco asumiendo que el enemigo es el G4 y no lo es. 

5) El gobierno es el gran promotor de la abstención. Su retórica lo confirma: siempre declaran para generar una reacción adversa a la participación y una parte de la oposición le pisa el peine.  Ergo, una responsabilidad esencial del liderazgo opositor es motivar y movilizar: si la participación hubiese llegado al 60% se habrían ganado entre 6 y 8 gobernaciones más, mínimo.

6) ¿Por qué la abstención es primordial para el oficialismo? La diáspora de casi 6 millones de venezolanos redujo el universo electoral a 15 millones de votantes, más o menos. En este cuadro, estimulando la abstención, el oficialismo puede ganar la contienda teniendo apenas 15 ó 20% del electorado.  Son una precaria minoría que se moviliza, mientras la mayoritaria fuerza democrática es desmovilizada y fragmentada como consecuencia de la acción del gobierno y los desatinos de la dirección opositora.

7) La abstención -siendo determinante- no es suficiente.  Por eso, el otro componente fundamental de su estrategia es la división del voto opositor.  A tales fines, literalmente se robaron las tarjetas de los principales partidos opositores, las utilizaron para postular al chavismo enmascarado y generar una gran confusión, haciendo propaganda engañosa y utilizando el nombre de candidatos opositores. Toda una acción delictiva. 

8) Otro de los errores garrafales del G4 fue asumir que los alcaldes y gobernadores en ejercicio eran indiscutiblemente los candidatos de la Unidad Democrática en esta jornada del 21N (con la excepción de la gobernadora del Táchira), indistintamente de lo que decían las encuestas.  El resultado fue elocuente: todos los gobernadores en ejercicio perdieron las elecciones.

9) Irresponsablemente se extendió hasta última hora el anuncio de los supuestos consensos, así no hubo tiempo de hacer primarias pero tampoco para reducir el impacto por la imposición de candidatos, estimular la participación y "salvar el juego".  Por si fuera poco, el discurso ambiguo de un factor del G4, tenía candidatos pero mantuvo una retórica contraria a la participación. ¿Cómo se ganan elecciones así? No vimos una declaración o acción decidida de su principal líder, Juan Guaidó llamando a votar. Al contrario, desde Washington una figura emblemática de ese sector recomendaba a los candidatos que se retiraran. Ni siquiera los abanderados de su partido lo hicieron, pero la declaración resultó desalentadora. Respetuosamente exigimos coherencia, solo eso.

10) Otra percepción generalizada es la existencia de partidos incapaces de renovarse; con las mismas cúpulas de hace 20 años y al margen de sus muchos méritos, hoy parecieran aferrarse más, lucen arrogantes y poco dispuestos a asumir su indiscutible responsabilidad en este desastre electoral. Ojalá fuera una apreciación equivocada.

11) Para preservar nuestros liderazgos conviene aclarar que el sistema electoral aplicado, dícese "entubado", condiciona el resultado municipal a la votación regional.  En efecto, muchos candidatos a alcalde que -en base a su liderazgo y según las encuestas- claramente tenían la primera opción, tuvieron un resultado adverso pues el "voto tubo" funcionó como un ancla y el candidato a gobernador, en vez de ser un portaviones, fue un submarino.

12) Finalmente, hagamos mención al abuso, el ventajismo siempre y el uso indiscriminado de recursos del Estado para fines proselitistas, nada nuevo. Lo novedoso es el despliegue de campañas multimillonarias por parte de "opositores" que solo aspiran dividir, no ganar. ¿Quién financia esas obscenas y opulentas campañas? Vale hacer un llamado a los rectores del CNE, especialmente a Márquez y Picón.   

Ahora bien, ¿De toda esta situación hay algo que rescatar como positivo o algo útil para el futuro inmediato?  La buena noticia es que si y mucho, en nuestra próxima entrega abordamos el tema.

Twitter: @richcasanova


El drama de los terceros

Publicado 19/11/21

El objetivo de la oposición es producir un cambio político en Venezuela y para ello estas elecciones regionales y municipales son solo un paso en la ruta.  En consecuencia, el número de gobernaciones y alcaldías no es el único indicador de éxito, siendo muy importante ver la sumatoria de votos de las distintas alianzas y hacer una radiografía del país.  Eso nos dará una perspectiva del avance real,  delimitará el terreno ganado y la estrategia a seguir.   Esa evaluación será una tarea de las próximas semanas pero hoy se hace necesario anticipar -antes de las elecciones- el drama de los terceros.   

Nos referimos a los que llegarán el próximo domingo 21 en tercer lugar y se autodenominan oposición, sea quien sea.  En principio, debemos suponer que todos los candidatos saben a estas alturas dónde están parados y salvo que las diferencias sean mínimas y estén dentro del margen de error de las encuestas, unos y otros tendrán que asumir su responsabilidad frente al país en un momento en que la sociedad democrática exigía (y seguirá exigiendo) unidad.  

A ese liderazgo que sabiendo que están de terceros y no tienen chance, permanecieron hasta el final y dividieron la votación opositora, el país democrático debe cobrarle la factura, pues no podemos asumir los desafíos futuros con un liderazgo irresponsable, ególatra, faccioso y quizás "alacraneado" o manipulado por el régimen.   Los terceros no tendrán excusa y por eso lo advertimos con tiempo, estaremos ante estas opciones:

1) Que el candidato diga que "es que yo no sabía que iba a llegar de tercero", en cuyo caso es un improvisado que no hace encuestas, ni lee las que otros hacen y por lo tanto estamos ante un político desinformado, que no escucha, ni está consciente de la realidad.  Alguien así no es apto para futuras batallas contra la dictadura y menos, considerando el cerco mediático, pese a vivir en tiempos de globalización.

2) Que el candidato si sabía que llegaría de tercero, en cuyo caso es un mentiroso y el daño infligido a la lucha democrática y a la unidad opositora fue un acto deliberado.  Tendremos entonces el derecho a dudar de su honestidad y presumir que fue pagado por el régimen para hacer el papel de esquirol o quinta columna. Obviamente, alguien así no puede ser parte de las fuerzas opositoras. 

3) Que el candidato diga que le hicieron fraude y por eso apareció de tercero.  ¿No tenía miembros y testigos en las mesas? Si usted va a enfrentar a una dictadura truculenta y no está preparado para ello, no debió ser candidato.  Al opositor que ganó o llegó de segundo seguramente también intentaron hacerle un fraude pero estuvo preparado para evitarlo o minimizarlo. Ergo, él y no usted debió ser el candidato de la unidad y a usted le correspondía retirarse.  

4) Finalmente, puede que no sea un ingenuo, ni desinformado, ni nada de eso, sino que sea una operación perversa que nos confirma -ya no sería una presunción- que se trata de un candidato o grupo político aliado del régimen, oxigenado y financiado desde Miraflores, en cuyo caso tampoco podemos contar con estos mercaderes de la política para dar la pelea que tenemos que librar en Venezuela para lograr el anhelado cambio.

Así que mejor advertirlo hoy: esto no es una olimpiada donde la medalla de bronce es aplaudida.  Aquí los terceros serán sepultados, Y no hablamos un "pase de factura" inspirado en el resentimiento o la mera exclusión.  Será la sanción moral de un pais ávido de cambio pero también se trata darle solidez política y ética a las fuerzas opositoras, darles todo la amplitud que sea posible pero con cohesión y coherencia. Para ello es imprescindible tener claro quienes somos y contra que luchamos.  

El drama de los terceros es que terminarán auto excluidos o expulsados por la indignación de la plataforma democrática, la cual -por cierto- debemos ampliar, democratizar y consolidar a partir del 21N.   Al margen de cuántas gobernaciones o alcaldías se ganen, la oposición ha dado un gran paso y será determinante asumir algunas decisiones para reconfigurar a esta plataforma y adecuarla a los nuevos escenarios de lucha.  Lo que viene es un debate duro, abordando los errores cometidos y superando los desaciertos con sentido constructivo.  Un debate que debe iniciar en el seno de los partidos, hilando fino, con mesura y espíritu unitario.  Hay razones para ser optimistas... Venezuela no se rinde!  

Twitter: @RichCasanova


viernes, 22 de octubre de 2021

El Ávila, Alex Saab y la crisis

Que el extraditado Alex Saab maneja información privilegiada que compromete a las cúpulas podridas del gobierno quedó evidenciado cuando desesperadamente se paran de una mesa de negociación orquestada por toda la comunidad internacional, incluyendo a sus aliados, quienes quedaron con los ojos claros y sin vista.  Ya antes habían dado un penoso espectáculo presentando como diplomático y delegado por Venezuela ante esa mesa de negociación al referido delincuente colombiano. Un triste episodio que mostró ante el mundo las carencias morales del régimen, algo que aquí todos sabemos. 

Por otra parte, la crisis avanza: tenemos hospitales que aterran, escuelas y universidades que dan lastima, los sueldos no alcanzan, el hambre gana terreno y se profundiza el drama de los Servicios Públicos. Ya ni Caracas se salva de los apagones y la escasez de gasolina.  El gobierno está en una situación muy precaria, angustiante.  Y para desviar la atención de los problemas reales de los venezolanos, inventan construir una ciudad comunal en El Ávila, un parque nacional protegido por la ley y que no solo es símbolo de la ciudad capital, sino que es un patrimonio de todos los venezolanos que ha inspirado a músicos, pintores, poetas y enamorados de todos los tiempos. 

Algunos sugieren que se trata de un "trapo rojo" y mejor no pisar el peine respondiendo al gobierno.  Otros pensamos que hay que denunciar ambas cosas: la pretención de utilizar a El Ávila para ocultar la tragedia que sufrimos y la intención de convertir a este monumento de la naturaleza en un territorio devastado como han hecho con la selva amazónica o en el asiento de lujosas residencias ilegalmente construidas, tal como han hecho en Los Roques. ¿Para que otra cosa puede servir una ciudad comunal en El Ávila?

También escuchamos que no hay que preocuparse pues la promesa de construir una ciudad comunal es hecha por los mismos que prometieron un segundo puente sobre el Lago de Maracaibo, el Metro de Guarenas, la Autopista de Oriente y un sinfín de obras que luego de dos décadas están inconclusas, si acaso arrancaron.  Es muy cierto, la corrupción e ineptitud para construir esta amplia e indiscutiblemente demostrada pero su capacidad destructiva parece infinita, eso también está demostrado.  No han construido nada pero han logrado destruir todo.   Es decir, no me preocupa que construyan una ciudad comunal sino que estemos ante el más grande ecocidio cometido a lo largo de nuestra historia, lo que ocurriría ante el silencio cómplice de nuestra FAN que siempre fue custodio de este patrimonio de la humanidad. ¿Quedará un ápice de dignidad en la otrora institución castrense o simplemente el honor no se divisa? 

La verdad, no me hago ilusiones.  Quizás más de un general (minúsculas adrede) aspire tener su mansión en El Ávila, como estos jerarcas y enchufados que se han resignado a una dura realidad: "no podemos salir del país porque nos pasará como a Alex Saab y tampoco podemos sacar los reales por las sanciones pero si podemos vivir en El Ávila, beber whisky y jugar todos los días en el Casino del Hotel Humboldt. ¡Ahhh sabroso...!" 

En fin, aunque este insólito anuncio fuera solo un "trapo rojo", nuestra obligación ciudadana es alzar la voz y defender al cerro El Ávila ante cualquier amenaza presunta o real.  Los venezolanos tenemos que aprender a pelear en varios frentes simultáneamente para defender lo que nos pertenece, sin que estás estrategias distraccionistas nos saquen del foco de nuestras luchas.  El Ávila es un patrimonio natural de la humanidad pero tiene un significado cultural, social y espiritual para todos los venezolanos.  Ni hablar para Caracas, ciudad que aspira seguir siendo "la odalisca rendida a los pies del sultán enamorado”, como diría el poeta Pérez Bonalde.  Hoy no solo está prohibido olvidar sino también el silencio. ¡Venezuela no se rinde!

Twitter; @richcasanova

miércoles, 27 de enero de 2021

Cinco desafíos de la oposición democrática

Urge una reflexión del liderazgo político opositor. Y no me refiero a esa "oposición" fracasada que acudió al TSJ de Maduro a pedir que designe al "árbitro" electoral y apoyó el colosal fraude del 6D. Tampoco a esa otra que se prestó para que el régimen se robara las tarjetas de los principales partidos democráticos.  Me refiero a la verdadera oposición, aquella que exhibe un claro reconocimiento nacional e internacional.  Ella es quien debe colocar el tímpano en el palpitar angustioso del país y valorar los riesgos de no asumir los desafíos que el momento exige, entre otros: 1. Que el régimen prolongue indefinidamente su permanencia en medio de una aterradora profundización de la crisis. 2. Inimaginables escenarios de violencia con una alta incertidumbre. 3. Desplazamiento del actual liderazgo opositor por una fuerza militar o por algún otro demagogo contumaz, tal como sucedió en 1998 como consecuencia de un vacío de liderazgo.  En fin, sentados en un polvorín nadie puede tener certeza absoluta sobre el camino a seguir, en estas líneas solo intento reflexionar en torno a retos que lucen impostergables, incluso por razones de supervivencia.

El primer desafío

Resulta insólito que en un país azotado por una brutal dictadura y una crisis devastadora, la oposición no sea capaz de ponerse de acuerdo en torno a una hoja de ruta para enfrentar al régimen.  La tarea no es nada fácil: hay distintas visiones e incluso intereses diversos pero nada justifica la insensatez de no centrarse en ese objetivo. ¿Qué hacer?

Hace años participe en una reunión con el dirigente del Partido Socialista Chileno, ex Ministro de Estado de los gobierno de Allende, Ricardo Lagos y Bachelet –el senador Sergio Bitar- quien valoraba con gratitud la mediación de Venezuela para consolidar la unidad opositora y dar al traste con el régimen de Pinochet. Visto en perspectiva, consideró inexplicable que frente a esa cruenta dictadura militar, ellos estuviera centrados en sus diferencias y atacándose mutuamente de manera despiadada, un cuadro que le sonará familiar a mis admirados lectores.  Para superar aquella absurda discordia, en junio de 1975 -con la anuencia de los principales partidos venezolanos- el presidente Carlos Andrés Pérez invitó a figuras prominentes del mundo opositor chileno a un encierro en la Colonia Tovar, el cual se prolongó hasta que se logró un acuerdo mínimo para enfrentar al tirano. 

Regresando a nuestra realidad actual, hasta ahora en Venezuela se han promovido iniciativas internacionales de mediación ante el régimen para negociar una transición democrática.  Pero ¿Hará falta una mediación internacional para lograr la unidad interna indispensable para emprender cualquier iniciativa de cambio? ¿O está el liderazgo a la altura de las circunstancias y es capaz de demostrar madurez política, sentido de responsabilidad y capacidad para enfrentar la coyuntura?   Estas son las preguntas que se hacen los venezolanos y en la medida que no encuentran respuesta, se distancian de la política, crece la frustración y se alejan las esperanzas de superar la crisis. Estas preguntas también deben hacérsela los observadores internacionales con consecuencias similares. Unos y otros deben recordar a Einstein y sus reflexiones sobre la estupidez humana.

Respeto y tolerancia

Insisto, cualquiera sea la ruta adoptada -electoral o no- estará condenada al fracaso si no existe cohesión interna entre las fuerzas democráticas. La dictadura lo sabe y juega siempre a dividirnos, le dan volumen a nuestras diferencias e invisibilizan nuestros logros, que son muchos, por cierto.  Cuando vemos a un opositor descalificando a otro, o nos hacemos ecos de tales agresiones, simplemente se le hace el juego al régimen.  Comencemos entonces por respetar las opiniones diversas y ser tolerantes con las posturas contrarias para garantizar la convivencia.  Increíble pero esta práctica que debería ser habitual entre demócratas, ha sido arrollada por el canibalismo que impera hoy en el mundo opositor.  Y no me refiero solo al liderazgo político, desafortunadamente recuperar el respeto y la tolerancia como valores esenciales de la cultura del venezolano, termina siendo una tarea primordial.  

¿Cómo construir una propuesta unitaria, si cada vez que alguien promueva una reflexión sobre la ruta a seguir y sugiera revisar la estrategia, se le descalifica e insulta, es lanzado al mismo saco de los “opositores” que abiertamente colaboran con el régimen?  Si vemos una conspiración malévola cada vez que alguien exprese sus diferencias –que podemos compartir o no, eso es otro asunto- será imposible recomponer la unidad.  Quienes piensan que todos están equivocados, son traidores, vendidos o conspiradores, “excepto mi líder y yo”, en nada se diferencian del chavismo.   ¿Cuál es el futuro del país por ese camino?   Ha llegado la hora que cada ciudadano demuestre su condición de demócrata y quienes aspiren conducir, muestren sus capacidades políticas en la construcción de una alternativa unitaria, integradora.  La crisis son desafíos para los verdaderos liderazgos y la historia no perdona.

Cerrar la brecha

Se ha producido un distanciamiento entre el ciudadano común y la política, muchos sienten que los políticos están centrados en sus problemas de partido, sus rivalidades y que la acción política nada tiene que ver con las penurias que padecen a diario.   Una prolongada y muy dura lucha contra el régimen -sin lograr el cambio anhelado- puede haber minado las esperanzas de la población y abrir esta brecha pero además de la falta de unidad, lo más lesivo para el ánimo opositor ha sido una agenda política tan distante de las expectativas reales de un país agobiado por esta pavorosa crisis.  Una Venezuela que sufre el colapso de los servicios públicos, donde el desempleo galopa, el salario de los trabajadores lo han pulverizado y el alto costo de la vida tiene pasando hambre a amplias capas de la población, debe ser la prioridad política en la agenda opositora.  Hoy es vital recomponer y consolidar la relación entre el liderazgo político y la gente.  Cerrar la brecha para organizar y movilizar a la sociedad, ello nos sugiere el desafío de innovar y rediseñar la agenda para hacer política enfocados en los necesidades y demandas de la población.

El valor del voto

La abstención en la coyuntura no puede interpretarse jamás como una renuncia al voto como instrumento de cambio.  Esa equivocada lectura ha llevado a algunos dirigentes a plantear que es necesario "recuperar la ruta electoral", como si alguna vez la oposición democrática ha estado fuera de ella.  En la ruta electoral hemos estado siempre: toda la presión internacional, incluyendo las sanciones, apuntaban y apuntan a forzar al régimen a unas elecciones libres ¿O acaso esa no ha sido una exigencia constante?  Por eso no hablo de recuperar la ruta electoral sino de "rescatar el valor del voto", tanto en el ámbito de la opinión pública como en la praxis político-electoral.   Recuperar el valor del voto no supone participar en futuras elecciones porque si, a todo evento y en las condiciones que sean. ¡No! Pero abrir cauces a la participación debe ser un objetivo, de manera que el desafío es como replantear la acción política en el plano nacional e internacional para torcerle el brazo al gobierno y arrancarle las condiciones mínimas que efectivamente permitan rescatar el valor del voto.  

Se trata también de elevar la conciencia colectiva sobre nuestro poder en el terreno electoral, generar confianza y ampliar nuestras capacidades para movilizar a la sociedad en condiciones adversas y defender la voluntad expresada. Hay que borrar del imaginario popular pendejadas como "dictadura no sale con votos" y otros slogans necios que se han convertido en credos para una parte de la oposición y sólo han servido para fortalecer al régimen. Los dogmas tienen validez en la iglesia, no en la política.  Este debate hay que abrirlo sin prejuicios ni complejos ¿O nos encadenamos a una única estrategia?  ¿Nos quedamos eternamente en la abstención, así el gobierno tenga 95% de rechazo y logremos observación internacional o algunas condiciones mínimas que permitan la derrota del régimen?  Participar o abstenerse, ambas son posiciones válidas en un determinado contexto estratégico, en una coyuntura, pero ninguna de ellas puede ser permanente o incondicional.

La negociación viable

¿Realmente será posible una negociación con la dictadura?  ¿Negociar con delincuentes es un problema ético?  Veamos... La situación de la oposición no es fácil pero la del gobierno es mucho peor.  Repudiado por una inmensa mayoría, aislado, bajo sanciones, con juicios penales en puerta y sus cabezas con precio.  Además, tiene conflictos internos ocultos bajo el manto de la corrupción.  Ha engañado tanto que no tiene capacidad para generar confianza y así, no hay posibilidad alguna de revertir la crisis, cuya profundización conduce a un colapso que amenaza su permanencia en el poder. 

Pudiéramos decir que tal permanencia depende del financiamiento y del apoyo de China y Rusia.  Pero ¿Hasta cuándo estos países lanzarán dinero en ese saco roto? ¿Cuánto tiempo financiarán la corrupción de la élite boliburguesa?  Un país en ruinas amenaza sus inversiones y lanza a fondo perdido una cuantiosa deuda.  ¿O este gobierno fracasado y corrupto tendrá capacidad de pagar esa deuda mil millonaria?    En la política -sobre todo en la internacional- no hay amigos o enemigos, solo intereses. Por eso, supuestos aliados -como España- ya le exigen a Maduro elecciones libres y justas.  O sea, desconocen la farsa del 6D, un duro golpe para la dictadura, tratándose del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Claro, ninguna dictadura quiere negociar y mucho menos entregar el poder pero todas terminan haciéndolo en determinadas circunstancias.  En este cuadro, el gobierno debe pensar en negociar, necesita una salida que le permita preservar un espacio político y debe hacerlo antes que la bomba le estalle en la cara, lo cual sucederá cuando los pocos aliados que quedan le saquen la alfombra.  Con relación al dilema ético de negociar con malandros, hay que decir que si no fueran delincuentes, cumplirían con las leyes y no fuese necesario negociar.  Repetir esa falacia solo demuestra ignorancia, basta revisar la historia. Si ese dilema ético existiera, Churchill, Roosevelt y luego Truman, no se hubieran sentado a negociar con Stalin -uno de los más grandes genocidas de la historia- para garantizar la paz mundial. 

El desafío entonces es como forzar al régimen a una negociación y como evitar que la utilice nuevamente para ganar tiempo o para burlarse de los venezolanos: como garantizar que la negociación derive efectivamente en una salida electoral. Asumir el reto supone redefinir la estrategia en ese terreno, entendiendo que desde hace tiempo el caso venezolano está en el tablero de la geopolítica mundial y que es necesario involucrar a China y Rusia en el proceso, a partir de sus propios intereses. En este momento es cuando no podemos olvidar que se trata de un régimen con amplia e inocultable vocación delictiva.   

Optimismo, como punto final

Si el liderazgo opositor está o no en capacidad de asumir estos desafíos lo sabremos en poco tiempo, la exigencia de unidad es un clamor en la calle y el país espera....  Una cosa mantiene el optimismo encendido: luego de más de dos décadas, con todo el poder imaginable, el régimen no ha podido doblegar el espíritu democrático de los venezolanos.  No hay razones para pensar que puedan lograrlo ahora, en esta hora menguada.  ¡Venezuela no se rinde!  

Twitter: @RichCasanova


sábado, 5 de septiembre de 2020

Capriles y las opciones sobre la mesa

 Puede uno compartir o no la posición que ha asumido Henrique Capriles pero sin mezquindad hay que admitir que expresa una preocupación honesta y un esfuerzo por impulsar una política para derrotar al régimen. Podrá discutirse la pertinencia o viabilidad de esa política pero no descalificar al proponente.  A algunos les resultará incómodo pero Henrique Capriles se ha ganado el respeto de buena parte del país. Como parte de su exitosa trayectoria, ha sido dos veces candidato presidencial de la unidad, es decir ha representado a toda -y subrayo, toda- la oposición democrática en una dura confrontación contra Chávez primero y luego contra Maduro, en ambos casos con un esfuerzo titánico y un resultado extraordinario. De manera que a Capriles no le falta representatividad y alguna consideración -por decir lo menos- merece su opinión. Lamentablemente, el país está sometido a una polarización extrema y el régimen ha inoculado la intolerancia como práctica política.  

En esta polarización ubicamos en un extremo al gobierno con sus aliados, no sólo el supuesto "polo patriótico" sino su periferia, vale decir "la mesita" y toda esa fauna política que se disfraza de opositora para hacerle la cama a un régimen prostituido e inescrupuloso, sacando provecho económico. Frente a ese esperpento político, tenemos una oposición muy diversa, donde conviven visiones contrapuestas y posturas antagónicas.  Existe una fragmentación política en el mundo opositor y el primer desafío del liderazgo democrático es asumir y procesar sus diferencias, enfocarse en las coincidencias, negociar y buscar puntos de encuentro para articular una política incluyente e integradora.  Hoy el país le exige a ese liderazgo una demostración de madurez política, responsabilidad y compromiso colectivo. Y eso empieza por abordar con respeto las diferencias.  Resulta insólito que algunos prefieran acusar a Capriles de traidor o de vendido, en vez de rebatir con argumentos o asumir que es impostergable un debate en el campo opositor.  ¿O acaso alguien puede decir con certeza absoluta cual es la solución o como enfrentar está crisis gigantesca y multidimensional?

La Conferencia Episcopal Venezolana ha advertido que no "basta con abstenerse" y es cierto, lamentablemente tampoco basta con votar, eso no lo dijo pero igualmente es verdad. Y por eso he insistido en que "votar o no" es un falso dilema y desde esta modesta tribuna he formulado propuestas. En todo caso, sin dudas está planteado un debate: importantes líderes empresariales, sindicales, gremiales y de diversos sectores de la sociedad civil han expresado su coincidencia con la iglesia católica ¿Qué hacemos? ¿Los acusamos a todos de traidores y metemos a Capriles en ese mismo saco? ¿A dónde conduce semejante estupidez?

En un país donde 80% es oposición, no podemos acusar de traidor a quien honestamente plantee que votar es una opción. En contrapartida, estamos quienes advertimos un colosal fraude y que todo está dispuesto para que el gobierno termine "ganando", siendo una ínfima minoría. Con el agravante de que los "derrotados" no podrán cantar fraude sin hacer un triste papel.  Así será, al menos a la luz de la realidad actual pero Capriles ha anunciado que la lucha por mejores condiciones electorales es un punto esencial de la agenda política y de aquí a diciembre (si es que no se suspenden las "elecciones") pasará mucha agua bajo el puente. 

No tengo grandes expectativas de lograr mejores condiciones pero tampoco las tenía con la liberación de presos políticos y en un esfuerzo silencioso, inteligente y audaz, Capriles lo logró.  Entonces, en vez de descalificaciones, más bien deberíamos darle el beneficio de la duda y apostar al éxito de esa iniciativa.  Aún con escepticismo podemos desearle suerte a quien intenta abrir un camino en esta hora oscura de la democracia.

Por cierto, Capriles ha dicho -y no hay porque dudarlo- que esa liberación no fue un trueque, no fue a cambio de participar y de hecho, ya algunos han anunciado que no se postularán. Pero al margen de ello, la libertad de esos venezolanos hay que valorarla positivamente, sin buscarle más implicaciones. ¿Qué el gobierno gana también? Sin dudas, "ganar-ganar" es el cuadro de toda negociación cuando ninguna de las partes tiene la fuerza para imponerse. El gobierno los libera porque le conviene bajar la presión, mejorar el clima internacional y en todo caso, esa liberación no amenaza sus “elecciones” porque el fraude está montado. Pero esos supuestos beneficios del gobierno están por verse, en cambio la libertad de las víctimas del régimen es un hecho concreto, es una clara victoria opositora. 

Finalmente, más allá de militancia partidista, tengo mucho tiempo coincidiendo ampliamente con Henrique Capriles y cuando ha habido discrepancias, siempre el espíritu de una discusión franca y respetuosa ha estado presente.  Mucho de eso nos hace falta en la oposición.  Hoy tengo reservas con relación a la ruta que ha planteado pero no dudaría en apoyar cualquier esfuerzo por construir una salida a la devastadora crisis. Vimos a muchos repetir hasta la saciedad que "todas las opciones están sobre la mesa" pues bien, sigamos abiertos a todas las posibilidades ¿O eso aplica para unos si y para otros no?  No es momento para posturas inflexibles y verdades absolutas, en medio de una dinámica política tan intensa y acelerada, también estemos abiertos a cambiar de opinión cuando la realidad así lo sugiera.  Decía mi querido y recordado amigo Teodoro Petkoff que "solo los estúpidos no cambian de opinión".  En fin, sigamos a la expectativa pero hagamos el mayor esfuerzo por sumar a ese debate fraterno, solidario y respetuoso que tanto necesita el país. Lo realmente desolador no es la posición de Capriles, ni la diversidad de opiniones en el campo democrático sino la incapacidad del liderazgo para construir una agenda unitaria de lucha. ¡Nunca es tarde!


domingo, 9 de agosto de 2020

¡Bienvenidos al chavismo, candidatos!

 La muerte ronda en las calles con un cuchillo en la boca, escoltada por el hambre y el covid19 pero al gobierno y sus aliados nada de eso le importa, ellos andan en su comparsa electoral. Muchos dudamos que la realidad permita ese festín pero a propósito de las postulaciones, en estos días correrá el billete por esos predios, el dinero que no invierten para atender la crisis o comprar respiradores, será ofrecido a algunos incautos para que aporten su nombre como candidatos y financien su campaña en este inmoral fraude.  Me refiero a personas cuyo ego es mayor que su sentido de responsabilidad y andan locos por ser candidatos.  Algunos creen que hasta pueden ganar y los más ingenuos o ignorantes, piensan que podrán ejercer como diputados y que esa AN tendrá la mínima legitimidad que requiere un parlamento. "Los espero en la bajadita", como diría Teodoro Petkoff cuando una mayoría se embarcó en la aventura chavista, sin advertir la tragedia que hoy sufre Venezuela.

Ese parlamento será tan inútil como la constituyente cubana, que apenas sirvió para boicotear a la legítima Asamblea Nacional, burlar la voluntad de los electores y violar la constitución. O sea, solo para delinquir y este fraude electoral que cocinan es una nueva trasgresión a la ley, así que participar en él es agavillamiento. Surgido entonces de una larga cadena de delitos, ese será un parlamento doloso que intentará sostener a un régimen ilegítimo, autoritario, hambreador y corrupto, pero sólo servirá para reafirmar su vocación delictiva, más nada.  Que ningún candidato crea que será un diputado de oposición.  Para el país y para el mundo, ese será un parlamento del régimen, punto!   Todos serán percibidos igual, no habrá distinción ya sean "electos" por el PSUV, por esa impudicia llamada "la mesita" o por las tarjetas de los partidos de oposición que el gobierno se robó, en otro acto delictivo que se suma a su extenso prontuario. Cualquier supuesta diferencia será imperceptible, la polarización los molerá por igual, todos terminarán reducidos a esa ínfima minoría que el país detesta y responsabiliza de la tragedia que sufre.

Así las cosas, si algún opositor cede a la tentación económica o lo domina su ego, y decide inscribirse como candidato, mejor que entienda que esa será su incorporación al régimen cubano-militar. Y no esperen respeto ¡nada de eso!  Tampoco aspiren a ser protagonistas: aunque nacen como actores de "reparto" -literalmente- en realidad son objetos de utilería, floreros en un escenario, candidatos de cartón para esta tragicomedia que termina el mismo día de las "elecciones" pues al otro día tan solo serán simples peones de quienes usurpan el poder. Si en un ataque de ingenuidad infantil, alguno cree que podrá hacer oposición en esa nueva asamblea nacional (minúsculas adrede), que se baje de esa nube.  Si ganando contundentemente en el 2015 y con amplio respaldo internacional, el régimen le arrebató los 2/3 al parlamento, hostigó implacablemente al liderazgo democrático y pisoteó la constitucional figura de la Inmunidad Parlamentaria para mantener tras las rejas a varios de sus miembros ¿Qué no harán luego de consumar este fraude electoral? ¿Por qué permitirían que esos diputados de cartón abran la boca para decir algo que contraríe al poder o amenace su hegemonía? Presos irían, sin que nadie los defienda, ni los recuerde.

Ahora, si quieren participar en esta farsa para cohabitar en el mismo pozo séptico con los que han desangrado al país, entonces van bien. Allá no los quieren pero algunas migajas les darán. Y cada quien tiene derecho a convertirse en excremento, si la paga es buena. Solo tengan claro que además de unos dólares, lo único que ganarán en esa "contienda" será el repudio de la Venezuela democrática, el desprecio de sus amigos y la vergüenza de su familia.  ¡Bienvenidos al chavismo, candidatos!

Twitter: @RichCasanova


martes, 21 de julio de 2020

Del falso dilema al verdadero debate (Parte II)

En nuestra entrega anterior la conclusión fue que “votar o no” es un falso dilema, pues -indistintamente de lo que decida el mundo opositor- el resultado político sería el mismo, o sea el cuadro está planteado para favorecer al régimen a todo evento. El verdadero debate no es entonces participar o abstenerse sino como cambiar ese cuadro, asumiendo que el problema no es sólo electoral sino el desmontaje de ese andamiaje de poder que clausura la vía electoral y empuja al país a un oscuro abismo. 

Sin embargo, no basta con el análisis coyuntural sino hay que abordar el asunto desde la perspectiva estratégica y para eso debemos precisar cuál es el objetivo real de esta farsa electoral.  Algunos analistas y voceros políticos sostienen que el gobierno ha hecho todo tipo de tropelías para promover la abstención y ganar las elecciones fácilmente. ¡Falso! Al gobierno no le importa si se vota o no, el verdadero objetivo es imponer el sistema electoral cubano, donde siempre hay elecciones pero nadie elige pues solo participan los candidatos y partidos que permite el gobierno, por eso se robaron los partidos de oposición. Lo esencial es que esa estrategia conduce a liquidar al voto como herramienta de la democracia.

Por otra parte, el gobierno cree que la verdadera oposición, esa que tiene respaldo popular y reconocimiento internacional, puede ser sustituida en este proceso por una oposición complaciente y dispuesta a la cohabitación incondicional. Para eso necesita darle representación parlamentaria a esa falsa oposición y eso solo es posible mediante unas elecciones truculentas, pues hablamos de sujetos sin liderazgo, con partidos de maletín y un gran descrédito, por tanto incapaces de ganar unas elecciones ni en su casa.

En fin, cambiar el sistema político para liquidar al voto y desplazar a la verdadera oposición, es una fechoría que no puede contar con la participación de la Venezuela decente. Al contrario, tal cosa solo avalaría un proceso cuyo resultado no será reconocido por los venezolanos, ni por la comunidad internacional. Sería darle legitimidad a una farsa electoral que no resuelve los problemas fundamentales de la población y más bien profundiza la crisis, conduciendo al país a un abismo. Una oposición responsable y comprometida con los intereses del país, no puede ser parte de esa coreografía sino debe rebelarse ante la injusticia y acompañar el sufrimiento que padecen las grandes mayorías.

La oposición democrática debe entonces asumir la dispersión y superar las diferencias para recomponer la unidad en torno a un plan que ponga la lupa en la dramática realidad que todos vivimos.  No importa que ese gobierno desprestigiado sin respaldo popular, ni reconocimiento internacional se dedique a montar su templete electoral, eso marca el contraste con una oposición solidaria que aborda la crisis social y se dedica a unificar, organizar y movilizar al país en torno a los problemas reales de los venezolanos.   La auténtica oposición democrática tiene una descomunal fuerza moral que debe capitalizar en favor del cambio. Tiene además apoyo popular -somos mayoría- y posee un amplio respaldo internacional.  Todo ello constituye el fundamento para un enorme movimiento social que incluya no solo a los partidos sino a la iglesia, gremios,  sindicatos, estudiantes, amas de casa y todos los sectores de la vida nacional, unidos contra la dictadura, enarbolando las banderas de la lucha social, demostrando nuestra solidaridad con el sufrido pueblo venezolano y exigiendo elecciones libres para propiciar un cambio pacífico y democrático.  No ver esta oportunidad y enfrascarse en un estéril debate electoral sería un grave error, ni hablar de participar en la comparsa que están montando.

La prioridad de la oposición debe ser lo social y a ello debe abocarse, a fondo pero sin abandonar la lucha por elecciones libres y aumentando la presión política para arrancarle al gobierno las condiciones mínimas (no ideales) que hagan posible una salida democrática a la crisis. Esta lucha no es posible darla participando en unos comicios que carecen de ellas y donde el resultado político será siempre favorable al régimen. ¡Venezuela no se rinde!

Twitter: @RichCasanova

domingo, 12 de julio de 2020

Del falso dilema al verdadero debate (Parte I)

Mientras el país se hunde en una crisis pavorosa y la amenaza del Covid19 se cierne sobre la población, el gobierno indolente está dedicado a montar un inútil fraude electoral y ha encasillado al mundo político en el falso dilema de votar o no, alejándonos del verdadero debate que debe darse en la oposición. Antes de explorar la ruta a seguir, conviene explicar por qué será infructuoso ese fraude y por qué es estéril el debate en cuestión.

Desde el principio, cuando ilegalmente le quitaron a la oposición los 2/3 del parlamento, el régimen ha hecho esfuerzos sistemáticos por liquidar a la Asamblea Nacional (AN).  El gobierno -vía TSJ- ha anulado todas sus decisiones y después montó su constituyente cubana para intentar suplir sus funciones. Por tanto, aunque el parlamento ha sido para la oposición un instrumento político, realmente poco le ha importado a la dictadura y la única razón por la cual al gobierno le interesaría una nueva AN es para lograr reconocimiento internacional, superar el aislamiento y lo más importante, acceder a financiamiento externo, sin el cual es imposible superar la crisis.  Pero con unas elecciones fraudulentas, el desconocimiento del régimen se prolongará y la AN que surja de esa bufonada tampoco será reconocida.

Así las cosas, unas elecciones amañadas no sirven a la oposición para producir un cambio político, ni al país para superar la crisis, la cual obviamente se agudizará; pero tampoco le sirven al régimen para garantizar gobernabilidad.  Al contrario, con la profundización de la crisis social y económica, la amenaza aterradora de la pandemia, el hastío del país y el cierre de la vía democrática, los pronósticos para el gobierno son absolutamente adversos. Súmele a eso el incremento de la presión internacional que los aísla cada día más, al punto que hoy los vándalos y sus cómplices ni siquiera pueden comprar un sartén por Amazon. La posibilidad de sostenerse en el poder se ve comprometida pero lo más grave: el país se hace inviable, la crisis adquiere dimensiones espantosas y la posibilidad de un colapso de la economía y de los servicios públicos, es una tendencia evidente.   Por eso advierto que son inútiles los esfuerzos por montar está tramoya electoral, el resultado conduce al desastre y no se traduce en una salida para el gobierno.  Incluso, el intento de montar su propia oposición con "la mesita" y robándose las siglas de PJ, AD y VP, está condenado al fracaso. Todo ese "liderazgo" será licuado y reducido al 12% que tiene la narco-dictadura. El rechazo del régimen ronda el 90% y eso no es algo que puedan superar con esas operaciones delictivas. 

Lo otro, decía que votar o abstenerse es un debate equivocado y absolutamente estéril pues el escenario está diseñado para desgastar a la oposición en un tortuoso camino y luego –sea que participe o no- el resultado político será el mismo.   En efecto, el gobierno se robó las tarjetas más representativas de la oposición, así participar es muy difícil pero aún si se lograra inscribir candidatos en una tarjeta, no sería fácil venderla en las circunstancias actuales y compitiendo en las más hostiles condiciones. Pero siendo optimistas y suponiendo que ganáramos -vistos los extremos a los que ha llegado el régimen- uno puede inferir que éste no tiene razón alguna para reconocer esa victoria, más bien está obligado a desconocerla.    Y vamos más allá, pasemos del optimismo a la ingenuidad y digamos que el país -en medio de la cuarentena- sale a protestar, no hay represión y el gobierno termina reconociendo nuestro triunfo. En tal caso, el régimen sigue teniendo su "real y medio": el TSJ y la constituyente cubana para burlar al nuevo Poder Legislativo.  

Queda claro que "votar o no" es un falso dilema, cuando -indistintamente de lo que se haga- el cuadro de hoy genera un mismo resultado político. El verdadero debate entonces no es en torno a la participación sino como cambiamos ese cuadro que líquida al voto como instrumento democrático y condena al país a una tragedia. Hay que asumir que el problema no es sólo electoral sino el desmontaje de ese andamiaje de poder que clausura la vía electoral y empuja al país a un oscuro abismo.  Esto y reconectarse con las verdaderas necesidades y angustias de los venezolanos debe ser el centro del debate en el campo opositor. 

Entonces ¿Hay salida? ¿Qué podemos hacer? Claro que hay salida y en nuestra próxima entrega intentaremos dibujar una ruta ante esta sombría coyuntura.  Que nadie pierda la esperanza y mantengamos en alto nuestras banderas. ¡Venezuela no se rinde!

lunes, 6 de julio de 2020

El golpe sobre la mesa

Muchos están alarmados por el exabrupto de Vladimir Padrino López anunciando junto al Alto Mando Militar que la oposición jamás llegará al poder mientras exista esa FAN procubana y corrupta dispuesta a violar la Constitución.  Ciertamente eso fue un acto repugnante, grotesco,  pero no debe sorprendernos y mucho menos preocuparnos. Al contrario, hay que ver otras aristas al asunto...

Quien si debería estar preocupado es Maduro pues aunque es inmejorable su relación -o su sumisión- con el poder cubano, ya éstos no están solos en la cancha y cabría la frase "los rusos también juegan", para no hablar de los iraníes cuya incursión política ha generado muchas incomodidades en los predios del poder.

Lo cierto es que los cubanos -que en su momento hasta sacrificaron a héroes de la revolución- conocen como nadie la debilidad interna del gobierno y la situación de aislamiento internacional. Cualquiera en su lugar tendría un plan B.  ¿O ese plan B será de los rusos? ¿Que dirá Takeck El Aisami?

Lo cierto es que a la pavorosa crisis social, hay que sumar el coronavirus y el hastío del país. Obviamente, la única forma de controlar una eventual situación desbordada es con la represión brutal que solo garantiza ese aparato militar corrupto.  Sin ese aparato, los colectivos son simplemente parte de la revuelta.  Todo eso también lo saben los cubanos, quienes sintieron el 5 de Julio que otra vez la cúpula militar le limpia las botas con la lengua. 

Pero la verdad es que el episodio de Padrino López no es una simple adulancia, mucho menos es un acto de solidaridad con su "comandante en jefe", sino que es un sector del chavismo mostrando las garras ante un gobierno frágil, muy débil, aunque intenté aparentar lo contrario. 

El mensaje tenía destinatario y también piquete.  En el mejor de los casos, lo que esa cúpula militar hizo fue pedir un pedazo más grande de la torta, dándole un machetazo al pastel, tan brutal que partió la mesa.  Quizás algunos en la élite castrense se cansaron de hacer negocios y no les basta con todos los guisos.  Ya no es suficiente con toda la fortuna amasada, es hora de ser protagonistas y no actores de reparto ...y lo de "reparto" es literal. 

Ahora ¿Ese mensaje de Padrino López cambia en algo la situación para la oposición? En absoluto, el país está secuestrado y lo dicho por el Ministro de Defensa solo confirma ante Venezuela y el mundo la naturaleza autocrática del régimen, muestra con obscenidad su rasgo militarista y la disposición absoluta a barrer el piso con la constitución y las leyes.   Desde este punto de vista, es positivo que Padrino López haya dejado clara la ruta, el resultado obvio será un incremento en la presión política y más sanciones por parte de la comunidad internacional que está bregando por un elecciones libres como salida a la crisis.  

Para colmo, Padrino López ha puesto de bulto la posibilidad de un golpe militar, la cual siempre ha existido bajo la mesa, claro.   Pero no es casual que ese desafuero discursivo se produzca justo cuando el gobierno intenta maquillar una maniobra electoral para simular un acto democrático.  Esfuerzos que tira por la borda el ministro cuando deja bien claro que se trata de una grotesca farsa electoral y que la oposición jamás será poder.  Así apuñaló un proceso que nació mortalmente herido pero estaba pataleando.  Bastaría con preguntarle a Rafael Simón Jiménez ¿Y con ese Plan República es que tú piensas garantizar la transparencia de esos "comicios"? ¿Que tiene que decir el CNE como poder autónomo de la amenaza proferida por un empleado del Poder Ejecutivo? 

La amenaza abierta de sostenerse en el poder a punta de cañón, es algo que no haría ni Pinochet en sus mejores tiempos. Primero la mesita, luego el TSJ y ahora el Ministro de la Defensa han hecho su mejor esfuerzo por dinamitar la ruta electoral.  

Sin que se le ague el ojo, Padrino López puso el golpe sobre la mesa como una alternativa.  A la oposición eso no nos sorprende, pero es una agresión a todo un país que busca construir una salida pacífica y democrática.    Seguramente, la tropelía del ministro generará angustias en algunos sectores "revolucionaros" y será un tobo de agua helada para los opositores ingenuos que venían insistiendo en participar en esa comparsa electoral, aún sin las mínimas condiciones.  

Nuestra lucha sigue firme por unas elecciones libres... Y esa ruta no la cambiará las bravuconadas de un general tan devaluado como nuestra moneda!

domingo, 28 de junio de 2020

Deslinde por incompatibilidad moral

En el debate político es fundamental tener la mayor tolerancia posible y mantener el respeto por la opinión contraria, pero también es esencial demarcar la cancha, de lo contrario es imposible que un intercambio pueda ser productivo.  Lo otro que es clave es tener claro "quienes somos y contra quienes estamos", conocer bien a tu adversario y no confundirlo con tus aliados, o viceversa.  Si usted entra en la arena política y no tiene claro eso, lo único que tiene seguro es una derrota.  

A propósito, y en aras de un mejor desempeño político, la oposición legítima -esa que goza de reconocimiento internacional- debe expresar un deslinde muy claro para poder avanzar. Esta decisión se ha postergado con la idea de alcanzar un consenso político mínimo en torno a la ruta y reducir lo más posible los daños colaterales.  Es decir, no podemos plantear un deslinde con todo el que piense que hay que votar, pues hay quienes honestamente lo creen, sin ser parte de la conspiración de "la mesita" a favor del gobierno. Y viceversa, tampoco podemos deslindar indiscriminadamente con quien piense en abstenerse. No todo el que así piense es un radical, no cree en la ruta electoral y apuesta a una invasión yanqui.  Hay quienes consideran que simplemente no existen las condiciones mínimas para participar. 

En tales casos, debemos ser cuidadosos. En cambio, con el grupo de la llamada "mesita", no hay razones para postergar el deslinde, lo mismo con los grupos que han asaltado y seguirán asaltando a los partidos democráticos. La frágil contextura moral y las perversas intenciones de estos grupos se han puesto en evidencia con sus recientes acciones.    Si la "mesita" hubiese tenido una buena intención, hubiese aprovechado sus buenas relaciones con el régimen para persuadirlo de elegir un CNE a partir de un consenso desde la Asamblea Nacional. Pero ir al TSJ de Maduro a tenderle la cama para que la dictadura designara al árbitro electoral es una barrabasada que dinamitó la ruta electoral y lanza al país a un abismo. Eso es imperdonable! 

Y es una canallada justificar este vergonzoso acto, diciendo que la AN no cumplió con su obligación, siendo públicos todos los esfuerzos realizados y sabiendo que a la postre, para lograr los 2/3 que exige la Constitución era obligante la participación de la fracción oficialista. Eso para no recordar que se trata del mismo régimen que le arrebató a las fuerzas democráticas los 2/3 obtenidos en buena lid en las elecciones del 2015. 

En todo caso, resulta insólito que alguien pueda pensar que para salir de una dictadura, la alternativa es que ella designe al árbitro electoral y convoque unos comicios sólo con los candidatos que le simpatizan.  Francamente, hay que ser un perfecto idiota para creer que detrás de esa aberrante operación, exista alguna intención noble. Subestiman la inteligencia de los venezolanos quienes intentan vender esa versión.  El país sabe que el único resultado de esa marramuncia es contribuir con el gobierno en el objetivo de destruir al voto como herramienta política, o sea liquidar la democracia, sin importarles el costo terrible para el país, no sólo en lo político, sino especialmente en lo social.  Entonces ¿Qué nivel de coincidencia puede uno tener con estos sujetos?

Y no se trata de odio o intolerancia, simplemente es incompatibilidad moral.  El deslinde es una medida política de orden sanitario, una acción profiláctica para despejar el camino.    En fin, creo que hoy es impostergable ese deslinde, habida cuenta del plan de simular un acto electoral con la supuesta participación de la "oposición", papel que será interpretado en esta sátira por la "mesita" y sus aliados.  Entonces ¿Vamos a esperar que avancen más en ese retorcido plan para decirle al país que la narco-dictadura, la "mesita" y sus compinches son la misma miasma?

En lo personal, hace rato deslinde de esos grupos a los que he llamado la "oposición proxeneta", en alusión a quien actúa desprovisto de cualquier referencia moral, solo en procura de obtener beneficios de un régimen absolutamente prostituido.  Recuperar el valor de la ética en la política es esencial en esta hora menguada de nuestra democracia.

Twitter: @RichCasanova

domingo, 14 de junio de 2020

La ruta electoral: argumentos y criterios contrapuestos

Ante una eventual convocatoria a elecciones, hay quienes dicen que hay buenas razones tanto para participar como para abstenerse, tienen razón. Y no es una decisión personal a partir de las preferencias y simpatías de cada quien.  Es una decisión estratégica, pragmática y unitaria, sustentada en una valoración objetiva de criterios políticos, deslastrada de dogmas o prejuicios. Debe tenerse clara toda la ruta: ¿Qué pasa si la decisión es ésta o aquella? Para despejar el camino hay que evaluar argumentos, desmontar falsos dilemas y poner los pies sobre la tierra. Veamos e intentemos aproximarnos al final a una conclusión. 

Primero, es un chantaje colocar el tema como un debate entre demócratas, participacionistas, de un lado y del otro, una oposición radical, violenta, que apuesta a una invasión yanqui.  No todo participacionista es demócrata, ni viceversa. No aplican las etiquetas: no todo el que prefiere abstenerse es un radical desenfrenado y no todo el que piensa que debe participarse es parte de la oposición proxeneta (léase la “mesita” y su periferia). Claro, hay un sector colaboracionista con retórica opositora que participará para legitimar al régimen y otro sector radical que ya decidió abstenerse y no escucha razones, ambos son minoría.  También hay quienes piensan en participar a partir de un argumento sólido: el gobierno es minoría, si salimos todos a votar arrasamos.  En teoría es absolutamente cierto y por eso la decisión debe ser unitaria: es imprescindible una movilización contundente y una estructura sólida para defender el voto y que el resultado sea respetado. ¿Por qué no participar entonces? 

El tema no es el CNE. Ciertamente nadie puede pedir condiciones electorales justas a una dictadura, argumento predilecto de quienes hablan de participar en todos los comicios y en cualquier escenario.  No se trata de pedirle a una tiranía lo que jamás dará, sino de luchar para torcerle el brazo y lograr -en contra de su voluntad- un mínimo de garantías que efectivamente permitan preservar al voto como instrumento esencial de la democracia.  El riesgo de participar a todo evento y sin esas garantías mínimas, es que puede conducir a prostituir al voto y liquidarlo como expresión legítima de las mayorías. Basta ver como en Cuba siempre hay "elecciones", la gente vota pero no elige.  Pero aunque se intuye que ese es el plan del régimen cubano-militar, aún no es un argumento concluyente para abstenerse.

La dictadura aspira convocar a elecciones con el arbitraje de un organismo electoral designado por ellos mismos, gracias a la oposición proxeneta que acudió al TSJ de Maduro a pedir semejante barrabasada. Así que el fraude está cantado, el gobierno ha llegado muy lejos como para reconocer ahora un triunfo opositor. ¿Por qué lo haría? ¿Qué lo obliga a ello? Al contrario, prácticamente está obligado a desconocerlo para preservar sus privilegios y los intereses del poder cubano.  Sin embargo, que el gobierno sea inescrupuloso y tenga una vocación delictiva inocultable, tampoco es una razón para dejar de enfrentarlo en el terreno electoral, así son las dictaduras.  Podemos ir al proceso entendiendo que no es una elección más, generando las condiciones para movilizar al país, fracturar a la cúpula dominante y obligarla a entregar el poder ante la evidencia electoral. Entonces, una primera conclusión es que –dado el caso- se participaría en un proceso complejo y tal decisión está asociada a la capacidad real de las fuerzas democráticas para hacer respetar la voluntad de los electores. Tal cosa no es posible sin unidad, sin organización y sin el respaldo internacional. Lo contrario sería hacerle comparsa al régimen: repetir la bufonada del 20M.

Por otra parte ¿cuáles son los escenarios futuros? No es cierto que estamos obligados a participar porque la estrategia opositora está sustentada en la Asamblea Nacional y sin ella, no hay gobierno interino. Hoy, la lucha por la democracia está circunscrita a dos bloques: por una parte, Maduro y sus aliados con el apoyo de la FAN o lo que queda de ella, es decir un poder fáctico soportado en las armas y la violencia.  Y por el otro, una oposición que tiene la fuerza moral y el apoyo internacional, en particular el respaldo militar de la primera potencia del mundo. Es decir, el régimen cubano-militar no ha metido preso a Guaidó simplemente porque tiene atrás una coalición multinacional con poder bélico, liderada por EEUU.  Y ese respaldo a la oposición democrática venezolana, no necesariamente está sujeto a la posesión legítima de la Asamblea Nacional hasta ahora ostentada.

En otras palabras, la estrategia opositora está sustentada en el desconocimiento del gobierno de Maduro por parte de la comunidad internacional, el reconocimiento a la AN se deriva de la ilegitimidad del régimen y eso no cambiará si hay unas elecciones fraudulentas.  En tal caso, esta coalición multinacional podría -por ejemplo- seguir reconociendo al gobierno interino y al parlamento legítimamente electo en el 2015.  ¿En qué cambiaría el juego? ¡En nada!  Desde el principio el régimen cubano-militar boicoteó al parlamento con la designación ilegal de magistrados del TSJ que anulan todas sus decisiones y declararon el "desacato".  En una tropelía contra Amazonas, le quitó los 2/3 al parlamento y luego montó la Constituyente cubana, un adefesio que seguirá vigente mientras les sirva para inutilizar a la legítima AN.  La verdad, en cuanto a su función legislativa y contralora el parlamento ha sido inútil, lo que corrobora que el problema no es solo el CNE y las condiciones electorales sino todo el andamiaje de poder que se ha instalado para cercenar a la democracia. 

Además, si más que el reconocimiento a la AN y a Juan Guaidó, el fundamento de la estrategia es el desconocimiento del régimen ¿es coherente participar en unas elecciones amañadas convocadas por quién se desconoce?   En principio no es coherente pero es un tema a discutir y bien pudiera tomarse una decisión pragmática.  En todo caso, es natural que existan dudas entre abstenerse para no hacerle el juego a la dictadura y participar para hacer valer nuestra mayoría. Aún estamos lejos de una cita electoral, ni siquiera hay fecha, no es momento para tomar la decisión pero si de advertir que la oposición democrática –incluido el sector radical- debe auto convocarse a un debate abierto para evaluar sin prejuicio alguno ambas opciones, consultar a la comunidad internacional, evaluar con serenidad y objetividad los argumentos, administrar los tiempos, construir una respuesta unitaria y de inmediato, dar un mensaje conjunto al país comprometiéndose a hacer juntos lo que haya que hacer. ¡Con un mensaje así el país respira! No es una decisión de un partido u otro, no ayuda jugar posición adelantada. ¿A dónde vamos si unos dicen que van a las elecciones y otros no?  Urge un liderazgo responsable. Es hora de cerrar filas, la decisión final corresponde a los partidos, a la oposición democrática legítima y mayoritaria que hace vida en la Asamblea Nacional. ¡Dios bendiga a Venezuela!

Publicado en la prensa nacional en fecha 11/06/20.- 

Twitter: @RichCasanova

martes, 2 de junio de 2020

Los mensajes del G2 cubano


El servicio de inteligencia cubano tiene años instalado en Venezuela, es conocido como el G2 y son realmente unos genios en guerra psicológica y manipulación de las necesidades de la gente. Es sin duda, uno de los pilares del régimen.  En sus laboratorios elaboran unos mensajes cargados de veneno pero con una retórica opositora, a veces radical, que muchas veces logran que la oposición muerda el anzuelo y lo difunda. El más reciente es un mensaje que circula en las redes, atribuido a un periodista de indiscutible credibilidad: Cesar Miguel Rondón, quien jamás diría las barbaridades ahí dichas.

Los mensajes son bien estructurados y esconden un objetivo real (meta-mensaje).  Son expertos en aprovechar los sentimientos más puros, la indignación y las angustias del ciudadano común, quien lógicamente no está entrenado en comunicación política, ni tiene que estarlo, obvio.  

Calificándolo positivamente, he recibido tanto ese mensaje por parte de opositores amigos que decidí desgranarlo en unas cortas líneas y develar la perversión que oculta.   El mismo comienza con la manipulación de decir: "que bello habría sido que las gasolineras hubiesen amanecido vacías completamente.... en un acto de digna rebeldía hubiesen decidido boicotear...". ¿Que nadie fuera a echar gasolina? ¿Y la gente no trabaja, que se muere de hambre? ¡Quieren mantener al país enclaustrado!  Según ese mensaje, para usted ser "digno" y "rebelde" tiene que renunciar a su derecho a comprar gasolina-  El meta-mensaje: si no haces lo que propongo (y nadie lo hará) no tienes dignidad, ni eres valiente. En otras palabras, eres una persona indigna, cobarde y debes estar claro en que la rebeldía es muy difícil.

Luego dice que ojalá nos "arriesgáramos a enfrentar la desesperanza con valentía". Insiste en una inexistente falta de valor ¿Acaso es poco el coraje que se ha demostrado en más de 20 años de lucha contra un régimen desalmado e indolente que usa todo el poder y la violencia sin contemplación alguna?  El meta-mensaje apunta a convencernos de que somos cobardes.  ¡Falso!  Esperamos una reacción que no se ha producido, es cierto, y hay explicaciones para ello pero la cobardía de los venezolanos no es una de ellas.

Continua el mensaje diciendo que "el régimen no va a caer (una aseveración para desalentar) porque nosotros no estamos dispuestos a pasar hambre, necesidad y sacrificios duros para sacarlo".  ¡En serio! ¿El país no ha sufrido todas las penurias imaginables? ¿No hay hambre en Venezuela y es poco el sacrificio que hacemos los venezolanos todos los días? La respuesta es obvia pero el meta-mensaje es sembrar la idea de que “es inútil todo el esfuerzo que has hecho, vamos a seguir, el gobierno no caerá”.

Después como explicación bufa del problema dice que la causa es que nosotros "queremos vivir los tiempos de CAP" y concluye que "como eso no va a ocurrir nunca, esto no va a cambiar nunca".  El meta-mensaje es claro: Olvídate del cambio.   Por cierto, no es casual la alusión a CAP en tiempos de aumento de la gasolina que rememoran el Caracazo.  Véanlo así y piensen ¿Ahora no les suena distinto la frase "eso nunca va a ocurrir"?  Quieren sembrar en el subconsciente la idea de que "nunca va a ocurrir", lo que ellos temen que ocurra.

En medio de esa cháchara seudo opositora que hace creíble el mensaje, advierten que "lo mejor es asumir que el proyecto Bolivariano, el proyecto Revolucionario triunfó y ahora Venezuela es así". ¡Falso! A pesar de todo el poder, la represión y la violencia, nadie lo ha asumido en 20 años y no ocurrirá jamás. ¿Por qué alguien habría de asumir esta tragedia en esta hora decadente? ¿De qué triunfo hablan estos fracasados?  A todo evento, notemos la coherencia, en el fondo el meta-mensaje es el mismo: Resígnate, ríndete...

Y por ahí se va, mostrando en el discurso una falsa indignación para decir que "los sueños de cada uno requieren aprobación del régimen"... "que tu vida está en sus manos"... Y "al que no le guste, busque la manera de irse".  Hablan de lo que ellos quisieran pero nuestra vida está en manos de Dios y todos somos dueños de nuestros sueños.  Ellos aspiran que usted se vaya y no luche.  Muchos han tenido que irse por necesidad o por temor, pero Venezuela no se rinde... ¡Nunca! Y menos ahora que este gobierno agoniza.  No renunciaremos jamás a la esperanza, vamos a perseverar hasta derrotarlo.

Termina el mensaje pidiendo a Dios que "nos de fuerza para aprender a vivir bajo la sanguinaria y perversa dictadura del narco-régimen".  Hablan de la maldad que ellos representan para intimidar al lector y meterle miedo, para rematar sugiriendo que "aprendas a vivir" con ellos.  De nuevo: Resígnate, ríndete, acostúmbrate, etc.

Y la guinda del pastel es una afirmación patética: "Honor al vencedor y honra al vencido". ¿Honor? ¿Vencedores?  Piden lo que nunca tendrán y aspiran a lo que nunca serán.  Y de este lado, al contrario, tengo la certeza de que quienes amamos a esta noble tierra y luchamos por ella con pasión, jamás seremos vencidos y nos sobra honorabilidad.

PD: Para evitar que abusen de nuestra buena fe, hay que analizar bien lo que se lee y evitar difundir todo cuanto llega a nuestras manos. Sea muy selectivo con lo que difunda. 

lunes, 1 de junio de 2020

¿Qué hay detrás del caso de Vladimir Villegas?


Después de la salida de Vladimir Villegas de Globovisión se han producido al menos tres reacciones: unos han querido convertirlo en una víctima del gobierno, casi un mártir de la oposición y levantan las banderas de los principios que en otras oportunidades no izaron y más bien mantuvieron un silencio cómplice ante las arbitrariedades del régimen.  Otros, en particular la oposición más radical, lo han deshuesado, lo acusan de chavista encapillado, infiltrado, traidor, enchufado, testaferro de Gorrín y más. No sólo justifican la expulsión de Globovisión sino que la aplauden. Sin duda, ambas posturas son un exceso.


Y finalmente hay un sector muy amplio que ha mantenido la distancia, una actitud prudente.  Saben que -como dijo el mismo involucrado- salió "por presiones del gobierno" y aunque no celebran los abusos, sienten que hay algo que no está claro. Además no perciben a la supuesta víctima como un opositor auténtico y comprometido. Sobran las razones para dudar y todo el mundo tiene derecho a ello.  Con relación a las verdaderas razones de la salida de Vladimir Villegas circulan en los predios políticos dos hipótesis.  Pero antes de exponerlas, conviene delimitar el contexto y responderse a sí mismo varias preguntas. Veamos...

Últimamente a ese programa solo es invitado el chavismo, también una oposición laxa, timorata; y por supuesto, los falsos opositores que todo el mundo conoce y repudia.  Por ejemplo, uno de sus últimos entrevistados fue Enrique Ochoa Antich, quien interpuso un recurso ante el TSJ de Maduro en contra de la Asamblea Nacional legítima. Es decir, a favor de asamblea chimba y gobiernera que preside Luis Parra.  Y así por el estilo, ha entrevistado a los llamados diputados CLAP y a otros "opositores" brinca-talanqueras. Y claro, no podían faltar algunas figuras prominentes de esa vergüenza nacional que llaman "la mesita".  Entonces ¿Qué pudo haber molestado tanto a Maduro como para tomar esa decisión? Nada!  El periodista Villegas fue muy cuidadoso y siempre se portó muy bien. 

Con ese antecedente, tiene razón la gente en sentir que algo huele mal.  Al menos, no se puede comparar la supuesta presión ejercida para sacar a Vladimir Villegas con la larga lista de tropelías y abusos contra la libertad de expresión, cometidas -por cierto- con la participación de su hermano Ernesto Villegas, hasta hace poco Ministro de Comunicaciones del régimen y aun un encumbrado burócrata de la dictadura.  ¿Dónde estaban entonces los que hoy levantan su voz contra la injusticia? El silencio de su propio hermano le otorga la razón a esa mayoría opositora que mira de reojo la situación e intuye que hay gato encerrado.

En fin, para terminar con el contexto, vale recordar que Vladimir y Nicolás son amigos y estudiaron juntos bachillerato. Con más razón, surgen dudas en torno a la motivación de esa "decisión".   Y las comillas caben porque de verdad, no hubo decisión alguna. Según el propio Villegas, salió "por presiones del gobierno de Maduro".   En el peor de los casos, la decisión fue de su amigo Raúl Gorrín, quien cedió a la presión sin pelear.  Siendo así, muchos se preguntan ¿por qué yo voy a hacer un alharaca si un empresario abiertamente vinculado al régimen, presuntamente cede a la presión y decide cortarle el cuello a su camarada, amigo, socio, empleado o lo que fuera?

Es aquí donde entra la primera hipótesis, según la cual el episodio es realmente un conflicto interno del chavismo, entre el madurismo y el ala que dirige Raúl Gorrín, quien se ha convertido dentro del oficialismo en un factor, no sólo económico. Algunos le agregan que en este conflicto subyacen intereses crematísticos entre socios incómodos, molestias por un mal reparto o conflictos típicos entre el testaferro y el mandón. Naturalmente, con un gobierno tan corrupto a nadie le extrañaría.  Sin embargo, por ahora es mera especulación y no nos hacemos eco de ella.  Simplemente se comenta a título de inventario. 

En esta hipótesis, Maduro actuó para cerrar un espacio televisivo que estaba siendo utilizado -no a favor de la oposición- sino para fortalecer a grupos internos dentro del chavismo que lo adversan y a otros en la periferia que medran del poder.  Si ese fuera el caso, es de suponer que el dueño de Globovisión decidió no jugar duro en esta partida y sacrificar un peón en este borrascoso ajedrez. 

La otra hipótesis advierte que la salida de Vladimir Villegas es una jugada fríamente calculada del régimen con varios objetivos: 1) Lavar la cara del periodista para intentar colarlo al CNE como una ficha opositora. 2) Aprovechar la coyuntura compleja de la oposición para introducir un ingrediente de disociación que -no sólo genere controversia- sino que sirva como pote de humo justo cuando la gente responsabiliza al gobierno de la salida de DirecTV y el show de la gasolina iraní no les funcionó como esperaban.  Y 3) Intentar fortalecer a un sector que sostiene una retórica opositora pero viene trabajando para dividir a las fuerzas democráticas, debilitar a la legítima Asamblea Nacional y sembrar desaliento con su crítica permanente e infundada.  Me refiero a esos sectores que tienen tiempo haciéndole comparsa al régimen y que yo he llamado "la oposición proxeneta".

En conclusión, sea una hipótesis u otra, lo menos que se ve es una violación a la libertad de expresión y en todo caso, aunque no se justifica una actitud caníbal contra el periodista Vladimir Villegas, la gente tiene razón a abrigar dudas sobre la real motivación de la "decisión".  Mi recomendación es que pasemos la página y nos ocupemos de lo verdaderamente relevante: la tragedia que sufre la inmensa mayoría del pueblo venezolano y lo que debemos hacer para salir de esta pesadilla.

Twitter: @RichCasanova

Publicada en la prensa nacional el 28/05/20