viernes, 19 de febrero de 2016

SINTOMAS DE LA ESQUIZOFRENIA POLITICA

La más reciente perorata de Nicolás Maduro trajo a mi memoria la historia de Diógenes Escalante, quien perdió la razón cuando era el virtual presidente de la Republica. En aquella oportunidad, el país se salvó pero desafortunadamente la suerte no es eterna. Desde hace años Venezuela se encuentra en una dinámica demencial y administrar ahora el legado no es más que seguir con “la fiesta del chivo”, como diría Vargas Llosa. Por mucho menos, Abdalá Bucaram fue destituido de la presidencia del Ecuador. Naturalmente, no estamos pensando que esa sea la ruta para cambiar al gobierno pero sin duda, sorprende que “el tipo está loco” sea una expresión tan popular hoy en nuestro país, la cual aflora constantemente en medio de la angustia e indignación del pueblo venezolano. La aterradora crisis de la salud ha propiciado el surgimiento de enfermedades que habían sido erradicadas y de otras que nadie conocía. Así las cosas, mis amables lectores no se asombrarán de una enfermedad -hasta ahora desconocida- que amenaza con convertirse en epidemia en el alto gobierno: Esquizofrenia Política. Y para demostrar su existencia, bastará una comparación con los síntomas de la clásica enfermedad mental: En primer lugar, los esquizofrénicos sufren alucinaciones, refiriéndonos a “experiencias sensoriales que se originan dentro del cerebro en vez de tener su origen en el exterior”, por ejemplo las amenazas de la oligarquía o la “Guerra Económica”, cuyo origen nada tiene que ver con el imperio yanqui y la derecha internacional. Los pacientes esquizofrénicos oyen voces que una persona sana en la misma situación no escucha, entonces ¿Qué podemos decir de quienes viven en una suerte de reencarnación colectiva de El Libertador, hablan con próceres de la independencia y hasta con pajaritos que son mensajeros del más allá? Además, como el paciente tiene serias dificultades para diferenciar las alucinaciones de la realidad, afirmar frenéticamente que “Chávez vive” puede ser una prueba irrefutable de insania mental. Otro síntoma es la permanente expresión de “ideas delirantes, definidas éstas como creencias falsas y persistentes” -que son constantes, no fluctuantes- o simples deseos que no son compartidos por personajes fantasiosos. Pues bien, nada más delirante que ésta “revolución”, supuestamente atacada por enemigos de la patria que solo existen en las atribuladas mentes de la boliburguesía. También hablan los galenos de “trastornos del pensamiento: debido al deterioro de la función cerebral”, suponiendo que se ejerza tal función, claro. En todo caso, no es casual que se hable de “un deterioro del pensamiento lógico de muchos pacientes” y no exista un ápice de lógica en el proceder oficialista. Además señalan los expertos que los pacientes tienen “sus pensamientos y lenguaje alterados”, síntoma que observamos desde hace tiempo en este gobierno camorrero y belicoso. Finalmente, se evidencia un “trastorno de la autopercepción, al tener el paciente una percepción distorsionada de sí mismo”, como el corrupto que se cree decente, el golpista creyéndose demócrata o el rico presumiendo de líder obrero. Este trastorno hace que “la distinción entre él mismo y su entorno sea borrosa”, lo que explica su desfase de la realidad y la tendencia a mentir constantemente. Conclusión: que “el tipo está loco” abona a favor del Revocatorio 2016. ¡Pa´lante Venezuela!

LO COTIDIANO DEL FUTURO Y LA CIUDAD - 12/02/15.-

Sabemos que García Márquez se inspiró para idealizar a Macondo cuando tenía apenas 15 años y acompañado de su madre, regresó a su pueblo natal -Aracataca- para vender la casa de los abuelos. Quedaría entonces impactado para toda la vida por el contraste entre las imágenes de su infancia y la realidad de un pueblo triste, un tanto bucólico y abandonado en el tiempo. Esa idea de un pueblo congelado en el pasado, ruinoso y desolado, fue la que intentamos comunicar cuando -en unas jornadas organizadas para hablar del futuro- mostrábamos imágenes del paisaje urbano deprimente de edificios destartalados y carros viejos en La Habana. En esas jornadas -junto a un pequeño equipo- realizábamos semanalmente 2 ó 3 modestas reuniones en barrios y caseríos, justo cuando el gobierno se entregaba con más furor al poder cubano. Quisimos mostrar un contraste que aún la petro-chequera hacia imperceptible. Estuvimos casi año y medio, hablando a la gente -no de un partido o candidato- sino de la cotidianidad del futuro y del rol de cada quien para hacerlo suyo, superando las limitaciones que imponen la pobreza y otras circunstancias. No habían pasado tantos años, “El Gabo” era adolescente cuando tuvo como vivencia un contraste brutal, algo que quizás ahora nos invade como país. En efecto, tampoco ha pasado mucho tiempo y sentimos un descalabro en el alma cuando recordamos a una Venezuela donde era posible vivir con normalidad, salir a la calle sin la angustia de perder la vida, conseguir cualquier cosa en el supermercado o la farmacia, donde el gobierno no amenazaba la paz, ni invocaba una guerra permanente... La sofocante y dramática realidad de hoy, deja sin aliento a cualquiera. Y no se trata de defender un pasado, al cual ciertamente no podemos, ni debemos volver. Tampoco se pretende ocultar los errores cometidos en aquellos tiempos pues bastante hubo y de alguna manera, nos trajeron hasta aquí. De lo que se trata es de valorar el presente, así como reflexionar sobre el futuro y nuestras propias expectativas y posibilidades. Entre miles de imágenes que expresan la decadencia -la muerte en vida de una nación- tomamos solo una: los centros comerciales a oscuras como reflejo del atraso y la prueba irrefutable del fracaso. La oscurana nos anuncia un colapso en ciernes, la amarga sensación de que está llegando la hora de bajar la santamaria. Y es que no sólo en "Cien años de soledad" la aldea es protagonista, tal rol no es una fantasía literaria. También en nuestra realidad, la ciudad es el escenario de las vivencias de un pueblo. Es la ciudad -la dinámica urbana- la expresión de progreso y bienestar colectivo en un país. La oscuridad en sus espacios públicos, no hace más que confirmar una condición similar en nuestros gobernantes. En todo caso, la ausencia de luz -en el más amplio sentido- debe reafirmar también nuestra voluntad de cambio. El contraste brutal que sufrió aquel adolecente a la postre lo hizo Premio Nobel de Literatura, gracias a su capacidad de convertir una momento ingrato en una experiencia positiva. La misma capacidad que tenemos como pueblo para convertir la crisis en una gran oportunidad y hacer del cambio un compromiso de todos. Hay muchas razones para ser optimistas... Twitter: @richcasanova

UN AUTOGOLPE NO FRENARÁ EL CAMBIO - 06/02/15

A lo largo de la historia hemos visto que las revoluciones, dictaduras y regimenes autocráticos en general, tienen muchas cosas en común, entre otras: la incapacidad para promover cambios en su hora aciaga, ni siquiera pueden interpretar la realidad y ver el abismo que todos contemplan con angustia. Así ha sido desde el imprerio romano hasta la URSS, pasando por la caída del sandinismo, del narcogobierno de Manuel Noriega o de cualquiera de las dicaturas militares latinoamericanas. En esa hora infausta, es común la absurda insistencia en aparentar una normalidad que no existe, salvo en las fantasiosas mentes obnubiladas por el poder. Y así, cual Nerón tocando la lira mientras Roma ardía en llamas, vemos a Nicolás Maduro diciendo sandeces, desfasado, hablando “guerra económica”, insultando, promoviendo la violencia e incluso –deliberadamente o no- incitando una insurrección militar. ¿Acaso estará pensando en un autogolpe? ¿Creerá que en un golpe militar, él estará salvando el pescuezo? Algunos indicadores encienden las alarmas, veamos… El mismo gobierno que presentó un Decreto de Emergencia Económica, despilfarra miles de millones en templetes y fiestas carnestolendas; mientras muchos venezolanos mueren por falta de medicinas o de mengua en los hospitales públicos. El pueblo sufre penurias para conseguir alimentos, mientras este gobierno de golpistas celebra con sórdida alegría el golpe de Estado del 4F. Ciertamente, esta actitud irresponsable no es nueva pero en las actuales circunstancias, tanta insentatez puede ser una desquiciada y muy peligrosa provocación. Maduro habló de regresar a los militares a los cuarteles –algo que todo el mundo celebró en silencio- pero ahora viene con el disparate de convocar a un “Congreso de la Patria de los Militares”, lo cual es inconstitucional y amenaza seriamente la institucionalidad de nuestra FAN, involucrándola con impudicia en el debate político. Algo huele mal: O la reiterada alusión a la “rebelión” en el discurso oficialista advierte una intención oculta o es una estupidez mayúscula. Insistir en que “el espíritu del 4F” está vigente, es también recordar que las causas que supuestamente inspiraron aquella intentona –corrupción y pobreza, entre otras- se han agravado hasta niveles jamás vistos. Es un riesgo para la democracia que se legitime de manera subrepticia la vía insurreccional para promover cambios o en este caso, para evitarlos. En fín, Maduro mete la cabeza en las fauces del león, creyéndose un gran domador y eso sería su problema si no arrastrara al país a una situación de pobreza extrema, caos y violencia. Lo he dicho en varios escenarios, urge promover un cambio de gobierno por la vía constitucional antes que la crisis estalle y derive en un colapso del país o que la irresponsabilidad de quienes ejercen el poder, termine propiciando condiciones para una dictadura militar en Venezuela. No crea Maduro y su entorno –incluyendo la corrupta cúpula militar- que un autogolpe va frenar el indetenible cambio que está en marcha en Venezuela. En todo caso, el liderazgo democrático no puede cruzarse de brazos y el paìs debe reaccionar. Hoy la inmensa mayoría de los venezolanos saben que este gobierno es incompetente para superar la crisis pero ahora que muestra su rasgo militarista y su vocación golpista, luce desesperado y sin duda, constituye una amenaza a la paz y la convivencia democrática. ¡Urge cambiar al gobierno!

viernes, 29 de enero de 2016

ASI SE DESCUBRE UNA GRAN MENTIRA

Cualquiera que estudie con frecuencia el uso de nuevas tecnologías constructivas siempre encontrará sorprendentes innovaciones, algunas tan fantásticas como "Oasis of the Sea", un proyecto del Arq. Emerson Stepp que inspira soluciones a importantes problemas de servicios y al déficit de vivienda en ciudades altamente congestionadas, impactando en positivo el hecho urbano y la movilidad. O el proyecto de BNKR Arquitectura, un alucinante rascacielos de 65 pisos con forma de pirámides que se extiende 300 metros bajo tierra. Son propuestas que bordean los límites de la ciencia ficción pero tienen sólido sustento técnico y en todo caso, son mucho más creíbles que el millón de viviendas que supuestamente construyó la llamada “Gran Misión Vivienda Venezuela”. ¡Eso sí es insólito! Basta hacer algunas referencias para evidenciar la colosal mentira de Nicolás Maduro y su gobierno, veamos… Para que los venezolanos tengan una noción espacial de lo que significa construir un millón de viviendas, podemos recordar que en 1957 el Banco Obrero construyó lo que hoy es el “23 de Enero” -una de las más grandes urbanizaciones populares de Caracas- un proyecto del padre de la arquitectura moderna en Venezuela -Carlos Raúl Villanueva- inspirado en las concepciones sobre vivienda multifamiliares del gran maestro Le Corbusier (Unite d' Habitaciòn). En las tres etapas, se construyeron 38 superbloques de 15 pisos y 42 bloques pequeños, lo que significó un total de 9.157 apartamentos con todos sus servicios. Son menos de 10 mil viviendas que ocupan una importante porción de la ciudad capital. Entonces, mi amable lector ¿Dónde pudo haber construido esta “revolución” el cacareado millón de viviendas? Salvo que sea bajo tierra como el proyecto de BNKR Arquitectura, es imposible ubicarlas en la geografía nacional. El deterioro posterior de esta urbanización es otra historia pero el “23 de Enero” era expresión de la vanguardia urbana en su momento. La clave de semejante éxito fue usar el talento profesional venezolano; no chino, iraní o uruguayo. Ahora bien, para que nadie se aproveche de la referencia aportada para defender a las dictaduras y el militarismo, advierto que en democracia –a final de los años 60- se construyó el desarrollo habitacional público más grande de Venezuela y de toda América Latina para la fecha, se trata de Caricuao, otra inmensa y muy populosa parroquia caraqueña que tiene un área superior a los 23 KM/2 y cuenta con 219 edificios que albergan unos 20.000 apartamentos. Nuevamente nos preguntamos ¿Dónde habrá construido el millón de viviendas este gobierno mentiroso? Referencias similares podemos hacer a nivel regional: cuando hablan de 65 mil viviendas en Anzoátegui, piensen que eso ocuparía el 70% del área de Barcelona, capital del estado. Para remate, si lo que dice el Presidente que han invertido en la GMVV se divide entre el costo promedio de la vivienda en los últimos seis años, podemos concluir que a lo sumo habrían construido poco más de 370 mil unidades, eso suponiendo que se tratara de un gobierno eficiente y que la corrupción no fuera el signo de esta “revolución”. Así, con simples reflexiones, se deja al descubierto la gran farsa de la Misión Vivienda. Sin duda, cada vez que habla Maduro, insulta la inteligencia de los venezolanos con sus insólitas mentiras y otorga la razón a quienes proponemos cambio. Twitter: @richcasanova

viernes, 22 de enero de 2016

ESTE GOBIERNO HUELE A PODRIDO

Los amantes del futbol deben conocer a Liam Bridcult, jugador inglés que entró a la historia al marcar tres autogoles en un mismo partido. En el juego político, quizás Nicolás Maduro pueda obtener una distinción similar: fue él mismo quien -en cadena nacional- ofreció que los ministros asistirían a la Asamblea Nacional a exponer la motivación del Decreto de Emergencia Económica. A nadie sorprendió el incumplimiento, se trata de un gobierno desprestigiado y con escasa credibilidad. Lo cierto es que la ausencia del gabinete económico constituye un autogol más en este juego que el gobierno viene perdiendo y por paliza. ¿Por qué un autogol? 1) Si alguien tenía dudas, el gobierno ha dejado muy claro al país que no tiene la más mínima intención de que la AN apruebe el citado decreto. Todo lo contrario, busca una negativa para justificar su continuado fracaso y responsabilizar a otro del colapso que se ve venir. Tal irresponsabilidad erosiona más su piso político y reafirma la necesidad de cambio en el ideario colectivo. 2) Decir que la AN intenta montar un show mediático, es una excusa burda e inmoral viniendo de un gobierno que le encanta un templete y una cadena nacional. Huelgan los comentarios. 3) Peor es justificar la ausencia diciendo que hay temas que no pueden abordar públicamente, argumento válido solo si alguien hiciera una pregunta que comprometa el interés nacional, no antes. Y en tal caso, bastaría con el silencio. 4) Esa suerte de censura previa a partir de una presunción es una excusa absurda, casi infantil. ¿Acaso los indicadores económicos es información confidencial? ¿Qué es secreto de Estado en Venezuela? Todo esto sugiere que el gobierno tiene algo que ocultar y eso huele a podrido. 5) ¿Dónde queda la democracia participativa y protagónica que dicen defender? Una vez más se evidencia la naturaleza demagógica y sibilina del régimen. Parece que es bueno hablar del poder popular en campaña electoral pero no conviene que el pueblo conozca la realidad económica del país. 6) Que los venezolanos no podamos ejercer el derecho constitucional a la información, es una violación masiva a nuestra Carta Magna. No solo a los parlamentarios se le niega la información, es a todos los venezolanos. ¿Y así es como piensan generar confianza para superar la crisis? 7) También queda claro que para el gobierno es un riesgo aterrador –tiene culillo, pues- explicar lo inexplicable en presencia de los medios de comunicación social, o sea ante el país. Para quienes están acostumbrados a no rendir cuentas y mentir, es difícil caracterizar la crisis sin traducir en cifras la cruda realidad que agobia hoy a la población. El gobierno quiere mantener la política oscurantista que convirtió a lo cotidiano en "Secreto de Estado", a la tasa de inflación en algo tan confidencial como sus cuentas bancarias en Andorra. El oscurantismo ha servido para amparar el delito y brindar impunidad a los delincuentes, incluso para ocultar la presencia del narcotráfico en altas esferas de poder. En definitiva, con esa actitud irresponsable ante la Asamblea Nacional, el régimen no sólo evidencia su debilidad y muestra sus temores sino que cualquiera puede sentir que algo huele a podrido en el gobierno.

viernes, 15 de enero de 2016

¿Y si el pueblo desconoce al gobierno?

El gobierno juega con candela cuando en medio de una crisis profunda –en vez de abrir cauces a la solución de los problemas y garantizar la paz- intenta quebrar la poca institucionalidad democrática que queda en Venezuela, utilizando para ello a un Poder Judicial postrado al régimen, desprestigiado por servil y por su conformación fraudulenta. Por esa ruta vamos hacia un país inviable, signado por el desconocimiento generalizado de las instituciones, agregando a la dramática situación social y económica, una crisis de legitimidad que conducirá inexorablemente a un cuadro de ingobernabilidad, donde Nicolás Maduro y su gobierno tiene todas las de perder. En otras palabras, el propio gobierno estaría generando las condiciones para su salida anticipada del poder. Veamos algunos escenarios… En esta emboscada la víctima es una Asamblea Nacional electa por la abrumadora mayoría del país que clama por un cambio y su desconocimiento podría forzar a ese inmenso caudal de venezolanos a desconocer al gobierno, sin que éste pueda contener las consecuencias. Nos referimos a la legitimidad que cobra la calle ante la carencia de instituciones y a la enorme debilidad de un gobierno fracasado y corrupto, con escaso respaldo popular y un inmenso desprestigio nacional e internacional. Es muy probable que la misma FAN que tuvo que reconocer el 6D que hay una nueva mayoría en Venezuela, ahora tenga que actuar en estricto apego a la Constitución Nacional y exigir respeto a la voluntad popular expresada ese día. No hablamos de un golpe, aquí los golpistas están en el gobierno. Nos referimos al país que espera el triunfo de la institucionalidad y que nuestra FAN no sea cómplice de las trapacerías golpistas del régimen y sea garante de la paz. ¿O van a apuntar sus fusiles contra ese pueblo que pacífica y democráticamente ha expresado inequívocamente su opinión? Aunque el cuadro sea una oportunidad para algún gorila encapillado, no hay condiciones para un desvío sedicioso. Y lo cierto es que este escenario puede conducir a un cambio democrático del gobierno o a una salida violenta, cuyo desenlace final será el mismo: un cambio de gobierno. La otra alternativa: el oficialismo entiende que hay una nueva realidad política y negocia –en el mejor sentido de la palabra- unas condiciones que permitan una convivencia democrática de los poderes, lo que da un margen de maniobra a Nicolás Maduro aunque igualmente ello derive en su salida del poder. Aun así, tendrá las oportunidades que ofrece el sistema democrático e incluso de cara al futuro, le permitirá preservar al “chavismo” como fuerza política (entre comillas porque ellos mismos dijeron que tal cosa no existía sin Chávez). En definitiva, el gobierno debe reconocer que su gran debilidad –además del inmenso rechazo- es que todo el mundo sabe que intenta mostrar una fuerza que no posee, que ya está políticamente derrotado y no tiene forma de salir del atolladero. ¡Todo este llantén son pancadas de ahogado! Claro, no descartemos que el régimen quiera jugar “todo o nada”, suicidarse y salir por los drenajes de la historia, en cuyo caso insistirá en la ruta de desconocer la voluntad del pueblo venezolano. A todo evento, el país sabrá colocarse a la altura de las circunstancias y superar estos escollos. Somos optimistas, el cambio es indetenible.

viernes, 18 de diciembre de 2015

LOS FANTASMAS DE LA REVOLUCION

La poderosa dictadura militar chilena -pese a mostrar una gestión relativamente exitosa y exhibir un absoluto control de la FAN, de los medios y del organismo electoral- se vio obligada a entregar el poder luego de que el pueblo expresará su voluntad en un referéndum. ¿Por qué? La respuesta es simple: aunque Augusto Pinochet y su alto mando militar no querían entregar el poder, en la política y en la vida misma, los deseos están supeditados a la realidad. Nadie quiere abandonar el poder, los demócratas lo hacen atendiendo a sus convicciones y los autócratas forzados por las circunstancias, según la viabilidad real de preservarlo. Todos los dictadores terminan cediendo a la presión social nacional e internacional, cuya expresión institucional es imposible contener y forma parte de una nueva realidad política. Por eso insistimos que el cambio es indetenible cuando tiene respaldo popular, como es el caso venezolano hoy. El tema tiene pertinencia pues aun conseguimos gente francamente preocupada que dice "el gobierno va a hacer lo que sea para...", "olvídate, estos tipos no quieren...". Son las mismas personas que antes decían que no podíamos ganar las elecciones y si ganábamos, no iban a reconocer. Los mismos que han repetido la frase hueca "dictadura no sale con votos" y que siempre tienen una teoría a favor del gobierno para explicar cualquier cosa, incluso sus más obvios desaciertos. Por fortuna, ya el país vio lo que pasó con el "como sea" de Nicolás Maduro y sus amenazas de no "entregarse" y de salir a la calle. Quizás ahora se entienda que lo importante no es lo que quiera Maduro o Diosdado, sino lo que puedan hacer frente a la nueva realidad impuesta por el pueblo con su voto, la cual trasciende a todas las esferas de la sociedad, incluyendo a nuestras FAN y los organismos internacionales. Sin subestimar a nadie, los venezolanos debemos centrarnos en superar la crisis y construir un futuro mejor. Nuestro ánimo no debe alinearse con la retórica radical, ni darle audiencia a las marramuncias que pretenden desmeritar la gran victoria popular del 6D. Me refiero a los lloriqueos del gobierno sugiriendo fraude y poniendo en duda al sistema electoral que -según ellos- era el "más confiable del mundo". Hablo de poner a circular rumores de impugnación, fantasiosas historias militares o de la intentona de esta moribunda AN de designar ilegalmente a Magistrados del TSJ, entre otras trapisondas. Mención especial merece la instalación de un Parlamento Comunal que no existe en la Constitución Nacional y mucho menos en el sistema jurídico internacional. Diosdado Cabello podrá salir con una sábana y una vela pero los fantasmas no existen en el mundo real. Los derrotados quieren ponernos a discutir la existencia de esas entidades fantasmagóricas, en vez de ocuparnos de la realidad social y económica que agobia a todos. Nos quieren enlodar en un debate leguleyo y truculento para desenfocarnos del diálogo optimista y constructivo que anhela el país. Nada de eso, es hora de centrarnos en nuestra propia agenda, sin caer en la tentación que sugiere ser mayoría ahora, ni en las provocaciones de quienes han perdido el poder por decisión del pueblo. Cosas de la vida, si algo hoy es fantasmal es esta revolución fracasada, arrastrando cadenas y lanzando lamentos. ¡Venezuela quiere cambio!

viernes, 11 de diciembre de 2015

TE VEO VENIR, SOLEDAD

Las victorias y las derrotas tienen algo en común: deben ser administradas con prudencia y humildad, constituyen un desafío para el liderazgo. Nunca es fácil, la historia registra a muchos que no pudieron consolidar su victoria o recuperarse de la derrota. Posiblemente a Nicolás Maduro le queden muy pocos amigos pero si tuviera alguno, seguro le recomendaría serenidad y reflexión. Responsabilizar de la crisis a la derecha argumentando una guerra económica es la base del discurso que fue derrotado durante la campaña, insistir en ello insulta a los venezolanos y es un error casi infantil. También quedó demostrada la precaria credibilidad del liderazgo oficialista y del sistema nacional de medios públicos. Ni el abuso publicitario, ni el ventajismo descarado, ni las amenazas proferidas pudieron frenar la voluntad de cambio del país, la cual muestra una “tendencia irreversible”. Entonces ¿Por qué Maduro es incapaz de interpretar esa realidad y responde de forma dislocada? En parte, por la prolongada permanencia en el poder y la impunidad para ejercerlo, lo que obnubila y distancia al poderoso del mundo real, lo torna prepotente, sordo y ciego. Pero también Maduro está en la mira de Diosdado y otros grupos dentro del chavismo que lo culpan de la derrota y de la pésima administración del “legado”. Pensando en el post chavismo, intentan capitalizar su fracaso y quizás “entregar” la presidencia en una negociación con la nueva AN. Así las cosas, Maduro piensa que debe radicalizar para reagrupar fuerzas y evitar que otro asuma las banderas del chavismo duro, que es al final lo que queda. Es un discurso para sus huestes. Ya amenazó durante la campaña y el país hizo caso omiso, volcándose a votar masivamente por el cambio. Ahora que los resultados confirman la extrema debilidad del gobierno y que la FAN ratificó la voluntad expresada en las urnas electorales ¿Quién puede creer en nuevas amenazas? Quizás tengan un efecto en el plano interno pero de cara al país, será contraproducente para Maduro obstruir y sabotear a la AN que mayoritariamente el pueblo apoyó con su voto. Además, la gente no sólo votó por un cambio sino que anhela tranquilidad, un poco de sosiego y con sus amenazas, Maduro demuestra que es incapaz de garantizar la paz y la convivencia en Venezuela. Al contrario, es la principal fuente de conflicto aunque todos saben que no tiene fuerza real –pueblo, pues- para “profundizar la revolución” o en nombre del poder popular intentar alguna barrabasada contra la institucionalidad democrática. El colmo del desespero es acusar de traidor al pueblo que voto por el cambio y vengarse de los pobres diciendo que ahora no va a construir 500 mil casas porque no le dieron apoyo, dejando en evidencia la demagogia, irresponsabilidad e indolencia de esta falsa revolución. La fábula de que el Poder Comunal va a liquidar a la AN, los fantasiosos cuentos del mundo militar y todas esas fanfarronadas, intentan alimentar también a los radicales de oposición que siempre piensan que el gobierno las gana todas y nunca han creído en la construcción de una sólida mayoría que derrote política y electoralmente al régimen. La retórica radical del gobierno aspira mostrar una fuerza que no tiene, generar confusión, desaliento y minimizar una glamorosa victoria del pueblo venezolano. Pero si insisten en esa ruta, quedarán aislados y muy lejos del sentimiento popular. Diría nuestro estimado Franco De Vita: "te veo venir, soledad".

domingo, 29 de noviembre de 2015

VIOLENCIA POLÍTICA Y TERRORISMO DE ESTADO

Ocultar su fracaso, el despotismo y la voraz corrupción detrás de una supuesta confrontación histórica entre pobres y ricos, ha sido una práctica constante de la autodenominada “revolución bolivariana”. En medio de su pasticho ideológico, muestran una tendencia a reivindicar que la lucha de clases y el materialismo histórico justifican la violencia política. Desconocen que la siempre manipulada frase de Karl Marx: “la violencia es la comadrona de la historia”, puede entenderse también desde la perspectiva de Santo Tomas de Aquino, una de las grandes figuras de la teología y cuyos aportes filosóficos a la doctrina católica son invaluables. Tomas de Aquino también autorizó la violencia política en el siglo XIII, al justificar el levantamiento popular contra gobiernos tiránicos. Lo medular es que tanto el católico y el ateo como el revolucionario y el conservador, en sus reflexiones políticas han condicionado la violencia a lo moral y a los Derechos Humanos, cualquier otra interpretación es una perversión política inaceptable y forma parte de la criminalidad. En Venezuela, el problema radica en la amplia coincidencia entre Nicolás Maduro y su tocayo Maquiavelo, quien sentara las bases teóricas del Terrorismo de Estado. Ciertamente, en el siglo XVI Nicolás Maquiavelo hablaba de la “razón de Estado” para justificar la violencia pues consideraba a la política como una realidad ajena a toda moral. Hoy Nicolás Maduro reafirma sus carencias morales al responder con indiferencia, excusas, mentiras o medias verdades a un hecho insoslayable que constituye un crimen deplorable: el asesinato de un venezolano. Suponer que la víctima tenía nexos con el hampa y que su muerte es un “ajuste de cuentas”, ni siendo cierto justifica el homicidio, más bien evidencia el fracaso del gobierno en su lucha contra la delincuencia, si es que alguna vez emprendió tal lucha. Debemos destacar que el asesinato se comete en un contexto electoral y eso le da connotación política al crimen. Algunos advertían que dar excesiva notoriedad al hecho, jugaba a favor de la estrategia del gobierno de aterrorizar a la sociedad pero es inaceptable guardar silencio o moderar posturas, cuando la muerte toca nuestros predios. Al contrario, se hace indispensable una condena enérgica y que los presuntos autores paguen el costo político, solo así es posible evitar una escalada de violencia. De hecho, la contundente reacción de la comunidad nacional e internacional sugiere que al gobierno “le salió el tiro por la culata” y debe pensarlo muy bien antes de insistir en la ruta del terrorismo. Si la cúpula cubano-militar pensó que el asesinato de un dirigente podría intimidar al liderazgo democrático y amedrentar a la ciudadanía, seguro recapacitará al ver las imágenes que tomó el SEBIN de la gira de Henrique Capriles por oriente, las cuales evidencian un marcado contraste con la patética visita de Maduro a Anzoátegui. El gobierno descubrirá ahora que en tiempos de cambio, la injusticia es un acicate para la lucha democrática. Con Capriles, el entusiasmo desbordó las calles, la gente salía emocionada, nadie estaba ahí bajo amenaza, no había autobuses, a nadie le pagaron, ni se repartieron bolsas de comida. Sin duda, la oscuridad de la muerte es superada por la luz de la esperanza. El cambio es indetenible…

viernes, 20 de noviembre de 2015

EL SILENCIO DEL GOBIERNO

"Los narco-sobrinos" es un escándalo que tiene un costo político muy alto para el gobierno. El pueblo chavista que alguna vez -con razón o no- colocó sus esperanzas en la "revolución bonita", hoy se siente avergonzado. Para ellos debe ser repugnante aparecer asociado a este inmenso charco de corrupción y narcotráfico, lo mismo deben pensar sus aliados internacionales: ¡Maduro y Diosdado son una raya! Ni siquiera el cocalero Evo o el pervertido Daniel Ortega dan la cara hoy por sus benefactores. Un principio fundamental del derecho establece que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario y en efecto: no prejuzgamos a nadie pero los ciudadanos tenemos derecho a la verdad y el gobierno debería garantizarlo, salvo que tenga algo que ocultar. Por otra parte, resulta inútil e insultante que respondan con el cuento de la conspiración, la oligarquía, el imperio, la derecha y demás necedades que han repetido por 15 años. La línea es el silencio. Para el aparato comunicacional del gobierno, Haití no existe y hasta intentaron desconocer el parentesco entre los narco-sobrinos y su tía. Algunos procuraron desestimar el caso advirtiendo que Cília Flores no es culpable de lo que hagan sus sobrinos y eso es cierto. El punto es que ella es Primera Dama y el gobierno debe explicar por qué sus sobrinos tenían pasaporte diplomático o por qué el piloto del avión en que viajaban era un oficial de nuestra FAN. Si cualquier ciudadano tiene problemas con su equipaje cuando supera los 25 kg ¿Cómo hicieron los narco-sobrinos para pasar 800 kg por el aeropuerto y la aduana, todas a cargo del hermano del Presidente de la AN y con custodia militar? La gente abriga sospechas porque ya antes pasaron una tonelada de cocaína por el principal aeropuerto del país, fue incautada en París y nadie investigó, ni hubo responsables. Existen dudas porque la gente sabe lo que pasa en la frontera y vio el operativo del gobierno para "rescatar" a un General acusado de narcotráfico, jamás se hizo investigación alguna y ahora es candidato oficialista al parlamento, el cual es presidido -por ahora y hasta diciembre- por un Teniente presuntamente involucrado. Tampoco es novedad que aparezca el nombre del gobernador de Aragua pues ya fue mencionado por el narcotraficante Walid Makled, entre otros. Tristemente, en Venezuela nada nos sorprende y todo queda en tinieblas. En ninguno de los casos mencionados se hizo un esfuerzo por determinar la verdad. Ahora, según el diario ABC de España, "la Casa Militar de Maduro custodió el traslado de la droga de sus sobrinos", algo que también quedará en las sombras. En Venezuela, no tenemos derecho a la verdad, todo está en penumbra. Hasta la nacionalidad del presidente es una presunción y nada que el tercio presente su partida de nacimiento. Tarde o temprano, ante la cadena de graves acusaciones, será inevitable una investigación sería e imparcial por parte del parlamento, la Fiscalía, incluso de la FAN, hoy empantanada hasta la gorra. Facilitar esa investigación es una obligación para cualquier gobierno honesto y responsable pero incluso para uno como éste resulta ineludible. Mentir ya no les funciona y el silencio dice mucho pues como advierte un refrán popular, "el que calla, otorga"… Nos vemos el 6D.

Patriotas Cooperantes, Narcotráfico y Revolución - 13/11/15

El “imperio” tiene vasta experiencia recibiendo a “patriotas cooperantes” y Leamsi Salazar –ex escolta de Diosdado Cabello- no es el primero y mucho menos será el último, lo cual debe quitarle el sueño a más de uno. En 1986 el Mayor Rodríguez Menier, abandonó su centro de espionaje en Hungría y desertó del servicio de inteligencia cubano para vivir bajo protección federal en EEUU y proveer información sobre las operaciones de narcotráfico en Cuba, incluso testificó en cortes francesas en el caso del terrorista Carlos “El Chacal”, agente de origen venezolano al servicio de La Habana y pariente de algunos facinerosos rojos, por cierto. Para Rodríguez Menier, la revolución comenzó a involucrarse en el narcotráfico durante la década del 70 y en algunas de las publicaciones del intelectual Marcelo Fernandez-Zayas, se certifica que fue a principio de los años 80, por lo menos. Hay testimonios de que el colombiano Fabio Vázquez Castaño, representando a movimientos insurgentes de su país, contactó a Manuel Piñeiro Losada –el famoso “Barba Roja” de la Sección de Inteligencia del Partido Comunista Cubano- para proponer la adquisición de armas vía Cuba para la lucha armada en Colombia y el pago en cocaína. Al comunicar la propuesta, Barba Roja argumentó que las drogas irían finalmente a EEUU, siendo un elemento desestabilizador del gobierno y de la sociedad de ese país. Además, la cocaína era una suerte de moneda convertible que ayudaría a las finanzas cubanas y con esta operación se apoyaba a los rebeldes colombianos. El negocio fue aprobado por la más alta jerarquía la revolución: Fidel Castro, su hermano Raúl y el general José “Pepe” Abrahantes, a la sazón Ministro del Interior. De las confidencias de Leamsi Salazar a las autoridades norteamericanas –según relata en su libro el periodista Emili J. Blasco- uno puede concluir que aquellos argumentos se mantienen vigentes para la casta revolucionaria criolla. Pero antes y ahora, este negocio terminó alimentado la insaciable voracidad de una cúpula tremendamente corrupta, supeditando el objetivo político al capitalista interés mercantil. ¿Le suena familiar a mis amables lectores? Lógicamente pues la “revolución bolivariana” está bajo la tutoría del poder cubano. En estas oscuras operaciones siempre se involucra a familia o gente del entorno más íntimo, quienes muchas veces son después sacrificados para salvar a la revolución. Tal fue el caso del propio “Pepe” Abrahantes, sospechosamente muerto en prisión. O el fusilamiento del General Arnaldo Ochoa –héroe de la revolución cubana - y tres oficiales más acusados de narcotráfico, incluido Tony De la Guardia, hombre con mucho poder que manejaba asuntos personales de Fidel y hasta permanecía en su habitación cuando éste se bañaba y se vestía. Abrahantes no sólo era Ministro del Interior, sino jefe de la guardia personal de Castro, desayunaban juntos y llevaba consigo las medicinas de Fidel. Como si fueran sus hijos o sus sobrinos más queridos, De La Guardia y “Pepe” Abrahantes tenían una relación muy íntima con Fidel pero ella no impidió que luego fueran sacrificados en nombre de la revolución o quizás anticipándose a la traición. En algunas esferas de poder en Venezuela se preguntan hoy ¿quién sacrifica a quien? Les angustia que cualquiera puede convertirse de pronto en “patriota cooperante” de la DEA… ¡Así ha sido siempre!

domingo, 8 de noviembre de 2015

LA DIMENSION CULTURAL DEL CAMBIO (II)

La degeneración cultural impuesta por el militarismo y la permanente pérdida de identidad sustentada en el populismo y la demagogia "revolucionaria", no sólo está referida al arte y el espectáculo, a la gestión de lo cultural o de los espacios destinados a tal uso. Esta tragedia también tiene una nítida expresión en el ámbito de la cultura ciudadana. En efecto, durante estos años se ha exacerbado la "viveza criolla", ha habido una sensible pérdida de valores, un marcado deterioro del sistema educativo y un desprecio por el trabajo honesto y productivo. El gobierno aspira tener un país de mendigos con la mano estirada a “papá Estado”. En este país dramáticamente empobrecido y culturalmente castrado, el nivel de vida de la burocracia del PSUV muestra sin rubor una opulencia que resulta francamente obscena y constituye un mensaje inmoral que legitima el facilismo y la corrupción en la sociedad. Mientras proclamaban que "ser rico es malo", en la práctica reafirman la idea de que para ser millonario, no es indispensable estudiar, ni el trabajo tesonero sino que basta con estar enchufado. La honestidad y la constancia no son virtudes revolucionarias, lo que realmente es admirable en el chavismo es el servilismo y la adulancia. La meritocracia como mecanismo de reconocimiento y superación fue devastada por "el proceso" desde sus inicios. Sin duda, una sociedad desolada cívica y culturalmente fue la lógica aspiración del “comandante eterno”, quizás una consecuencia del odio y resentimiento social que albergó en vida el insepulto. Evidencia del deterioro de la cultura política del venezolano es la vulnerabilidad de nuestra sociedad a la demagogia y al populismo, lo que explica que aún 20% de la población –que no es poca cosa- respalde al gobierno más inepto y corrupto de la historia. Entre el militarismo y la anti-política que subyace en el alma de este régimen fascistoide, durante estos años se ha atentado contra la Política como servicio público. Con una retórica "socialista", paradójicamente han relegado lo social a un segundo plano y la mística se ha vuelto tan escasa como la leche, la harina o el papel tualé, para solo mencionar algunos de los muchos artículos que brillan por su ausencia. Naturalmente, la política sin mística y sin referencias éticas es una perversión. Por otra parte, el irrespeto permanente a quienes piensan distinto, promueve también un clima de intolerancia con visos de violencia. De pronto, uno siente que en ésta Venezuela "revolucionaria", el abuso se ha impuesto como norma, la impunidad campea y la injusticia amenaza con eternizarse. Por fortuna, no es así. El 6D daremos el primer paso para recuperar a esa Venezuela honesta y de trabajo, respetuosa y solidaria. El cambio supone un país donde prevalezca la justicia y para eso necesitamos un liderazgo que promueva con su ejemplo el rescate de los valores y una cultura ciudadana signada por la responsabilidad y el compromiso. Obvio, el desafío que nos planteamos va mucho más allá de ganar una elección, se trata de rescatar a un país.

viernes, 30 de octubre de 2015

LA DIMENSION CULTURAL DEL CAMBIO (I)

Cualquiera que lea millones y "millonas" de libros y "libras" quizás logre la sensibilidad literaria suficiente para distinguir a Tarek William Saab como "uno de los grandes poetas de América Latina", tal como lo hiciera hace poco Nicolás Maduro. No descalificamos la prosa del otrora Gobernador de Anzoátegui, basta con recordar que fue él quien le quitó el nombre del maestro Andrés Bello a la Av. Intercomunal y la rebautizó como Av. Jorge Rodríguez, justo cuando en la Vicepresidencia de la República estaba el inefable “Jorgito”, hijo resentido de aquel mártir de los años 70. Las preferencias literarias de Maduro son problema suyo hasta que las comparte en Cadena Nacional y aun así, está en su derecho de escoger entre Tarek y Andrés Eloy Blanco o Mario Benedetti. Lo indignante es que no se haga la mínima mención al Poeta Rafael Cadenas, quien por esos días recibía el Premio García Lorca. Esta mezquindad y obscena manipulación política los ha conducido a idolatrar a Robert Serra o Eliezer Otaiza -decesos que también lamentamos- mientras se desestima la muerte de ilustres venezolanos como Simón Díaz, Zapata o Manuel Caballero, entre muchos otros. Es la misma miseria que demuestran al recibir en Miraflores a Timochenko y a cualquier otro sátrapa, mientras hostigan a la disidencia y niegan cualquier espacio para el diálogo democrático. Hablamos del mismo gobierno que erige una estatua a "Tiro fijo" y persigue implacablemente a Lorenzo Mendoza. Y así, podríamos citar decenas de disparates que caracterizan al régimen y su demencial carrera hacia el abismo, lo que explica al país desolado que vemos en cada esquina y como la cultura ha sido arrasada por el despotismo. Y el problema no es que al presidente se le funda “el poco cerebro” que le queda cuando usa casco, según confesó en una de sus peroratas. El problema es más complejo: es un modelo político devastador del pensamiento crítico, sin el cual lo cultural pierde su esencia para limitarse a la adulancia y al show. En estos días hice una parada en lo que fue el Ateneo de Caracas, expropiado y convertido hoy en un espacio ruinoso y agreste para el manejo sectario del hecho cultural, pretendiendo –con fines políticos- reducir el arte exclusivamente a la artesanía y la cultura sólo al ámbito de lo popular, cuestionamiento que hacemos justamente quienes protegemos a la cultura popular de la politiquería y del populismo. Lo hacemos desde la tristeza de ver perdidos espacios como el Complejo Cultural Teresa Carreño, los museos, el Teatro Municipal y hasta El Poliedro. Desde la indignación de ver la apropiación indebida de iniciativas como el Sistema Nacional de Orquestas y el saqueo de obras de arte que antes pertenecían al patrimonio nacional. Es una preocupación de quienes sabemos que la poesía no es un territorio exclusivo de los afectos al gobierno y que la política oficialista no podrá invisibilizar a Rafael Cadenas, ni consagrar a capricho a “los grandes poetas de América Latina”. En fin, estas líneas son un modesto tributo al maestro Rafael Cadenas de este humilde lector de poesía pero es también la forma de expresar nuestro pesar por la degeneración cultural impuesta por el militarismo y de advertir la permanente pérdida de identidad sustentada en el populismo y la demagogia, dejando claro que el cambio que anhela el país tiene un componente cultural esencial, sin el cual no es posible el progreso.

viernes, 23 de octubre de 2015

MADURO ES BUCHE Y PLUMA NA´MAS

Los boleros y la música popular del excelso compositor Rafael Hernández se consideran un valioso legado en el pentagrama caribeño e hispanoamericano. Entre sus mas de 3000 composiciones figuran inolvidables temas románticos como “Capullito de Alelí”, “Preciosa” y “Ausencia” pero también la sabrosa guaracha “Buche y Pluma Na´mas”, la cual popularizara el legendario Trio Matamoros y más adelante –entre otros- Rolando Laserie, “El Gigante” Charlie Palmieri, Bebo Valdez y el monumental Tito Puente en la voz de “La Lupe”, nada mas y nada menos. Con sentido pedagógico, apelo a este recurso musical para ver si Nicolás Maduro entiende a que nos referimos los venezolanos cuando decimos que esta revolución de pacotilla, su gobierno y él mismo, son puro buche y pluma. La pintoresca expresión de esta canción se inspira en algunas aves de rapiña que inflan su buche y utilizan su abundante plumaje para aparentar una contextura y fortaleza que no poseen. Y en nuestros países, es común usar tal expresión para referirse al sujeto que promete y no cumple, que no hace más que hablar, amenazar y generar falsas expectativas. En fin, como anillo al dedo ¿Acaso la “revolución bolivariana” no tiene mas de 15 años burlándose del pueblo con su infinita demagogia y populismo? Por conocer al gobierno, el país estaba convencido de que las medidas económicas que supuestamente iban a anunciar serían otro fiasco. Cierto, el dinero no alcanza y es necesario aumentar el salario pero no hace falta ser economista para saber que el aumento se volverá sal y agua. No hay aumento que valga si no se toman otras medidas para elevar la productividad, lo cual supone propiciar la inversión, generar confianza y garantizar seguridad jurídica al sector privado. Contrario a esa premisa, el gobierno se pone la pistola en la sien y jala el gatillo al hostigar a Lorenzo Mendoza y a Empresas Polar. La guinda de esta torta es el folklórico anuncio de Jorge Arreaza, quien dijo –aunque usted no lo crea- que los precios los decidirá “única y exclusivamente el Presidente”. La China comunista entendió la lógica del mercado pero en Venezuela, la burocracia gubernamental exhibe una ignorancia francamente vergonzosa. La mejor muestra la ofreció otro payaso de este circo cuando en VTV se ufanaba de que los aumentos sumaban 137% en este año y remataba diciendo que tal cosa no lo había hecho nadie (en eso tiene razón) pues “en ningún momento de la historia de la humanidad, en ningún planeta, un régimen dictatorial le ha aumentado tanto el salario a los trabajadores”. Obviando el carácter dictatorial que el vocero oficialista le asignó al régimen, debo decir que no sabemos como será en otros planetas pero aquí –en la Tierra- los aumentos sucesivos del salario que se devora la inflación son un síntoma inequívoco de la grave enfermedad que padece la economía, cuyas principales víctimas son los trabajadores y en general, los pobres. Por fortuna, esa población dramáticamente empobrecida tiene hoy la certeza de que este gobierno es “buche y pluma na´mas” y que es impostergable un cambio para superar la crisis que sufre en carne propia. ¡Nos vemos el 6D!

viernes, 16 de octubre de 2015

FATALISMO LATINOAMERICANO Y CAMBIO

Este gobierno irresponsable acusa a la oposición de lanzar granadas que solo puede adquirir el Estado venezolano y que deberían estar en poder de la FAN. Es una actitud cínica por parte de esta "revolución armada" que mantiene una permanente instigación a la violencia. Este episodio me recordó el asesinato de ocho personas –incluyendo cinco sacerdotes- por un pelotón de la Fuerza Armada de El Salvador. Los fusilaron un 16 de noviembre de 1989 en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) y siguiendo el modus operandi, el gobierno sembró pruebas falsas para incriminar a las fuerzas insurgentes. Uno de los "Mártires de la UCA" –como se conoce a esa trágica historia- fue un brillante sacerdote jesuita, sicólogo, académico y principal referente de la sicología social latinoamericana: Ignacio Martín Baró, un intelectual cuya lectura es fascinante. Y hablando de sicología social, una reciente investigación constata que la tristeza es el principal sentimiento hoy en la sociedad venezolana. Lógico, es inmensamente triste ver como se desangra la patria. A pesar del populismo y la demagogia, los regímenes autoritarios dejan un saldo rojo en el espíritu. Por eso, en aquella consulta electoral donde el pueblo chileno derrotó a la férrea dictadura militar de Pinochet, el slogan utilizado por la unidad opositora fue "La alegría ya viene". Era una forma de anunciar el cambio por venir. Es inevitable que el totalitarismo apele a la represión y al abuso para preservar el poder, lo que nos sumerge en una realidad de despojo e impotencia que intentan presentar como una situación límite imposible de superar. En su teoría del Fatalismo Latinoamericano, el eminente sicólogo social identifica rasgos de nuestra cultura política que las dictaduras utilizan para afianzar su poder. En su desarrollo teórico, frente a ese destino fatal que marca la vida y la historia de nuestros pueblos, el oprimido interpreta su impotencia como una prueba de sus propias debilidades, lo que contrasta con la imagen del opresor poderoso aparentando que todo le es posible; "de ahí que el oprimido experimente una atracción irresistible hacia el opresor, quien se convierte en su modelo de identificación y ante cuyos imperativos muestra una casi total docilidad", precisa Martín Baró. Ello explica la idolatría por Chávez que parte del país sintió y quizás sienta aún, justamente la parte más oprimida, aquella que más sufre las consecuencias de su incompetencia, corrupción y autoritarismo. Lamentablemente, todo indica que Hugo Chávez permanecerá por un buen tiempo sin el descanso eterno de la cristiana sepultura pues -por sus carencias de liderazgo- las cúpulas podridas que hoy encabezan la "revolución" están obligadas a colgar en cada poste al insepulto y a ocultar sus rostros de fracaso, lo cual solo demuestra la extrema debilidad de los candidatos de Maduro. Obvio, aunque el pueblo chavista mantenga su amor por el insepulto, quienes dilapidaron su legado no podrán enterrar la dramática realidad de escasez, inflación e inseguridad. Los venezolanos no somos tan pendejos como cree el gobierno y lo reflejan todas las encuestas: el sentimiento de cambio se hace presente para superar la tristeza. Sin duda, en Venezuela también podemos decir que ya viene la alegría.

sábado, 10 de octubre de 2015

UNA PERSECUCION INUTIL

Muy pocos reconocen al Teniente Diosdado Cabello como Capitán, una condición mal habida e ilegalmente adquirida luego de ser dado de baja por su participación en un sangriento Golpe de Estado. Esa condición truculenta de Capitán -mal habida, insisto- habla mucho de la contextura moral de este oscuro personaje que se ha dedicado a hostigar medios y perseguir a sus editores, en vez de promover y facilitar una investigación transparente sobre su presunta participación en el llamado Cartel de los Soles. No tenemos que creer esa supuesta vinculación pero tenemos derecho a exigir al presidente del parlamento –nuestro empleado- lo conducente para despejar toda duda, las cuales no se disipan con sus bravuconadas y constantes amenazas, al contrario. Para “enfrentar” los señalamientos, al Teniente golpista no se le ocurrió mejor idea que perseguir a Alberto Federico Ravell, Miguel Henrique Otero y Teodoro Petkoff. A propósito de esta cacería, Alberto Federico recordaba que a su padre "lo persiguieron y encarcelaron Gómez, Pérez Jiménez y Pedro Estrada. Pasó 15 años preso con grillos en el Castillo de Puerto Cabello y 10 años exiliado en Cuba y Trinidad. Nunca bajo la cabeza". Y termina este mensaje a sus amigos advirtiendo que "La Patilla no está en venta, ni cambiará su línea editorial". Sin duda, heredó la valentía de su padre. El otro perseguido es hijo de Miguel Otero Silva, ilustre escritor, humorista, periodista, ingeniero y político de izquierda -de la verdadera izquierda- no de ésta ultrajada por el poder cubano. Fue militante del PCV, de aquel viejo partido que sentía repugnancia por el militarismo y la corrupción, no de éste que traicionó el legado de Gustavo Machado. Y como miembro de la Generación del 28, Miguel Otero Silva desafió valientemente a la dictadura del General Gómez. De manera que hoy El Nacional es más que un periódico, es parte de nuestra historia democrática, es un activo de la sociedad venezolana que la intolerancia pretende demoler. La otra víctima es Teodoro Petkoff, un ícono de la izquierda democrática que se convirtió en una referencia internacional cuando cuestionó la invasión a Checoslovaquia y al modelo soviético, abandonó la lucha armada, alzó su voz contra el autoritarismo y la represión, rompió con los dogmas del comunismo y abrazó con pasión la causa democrática. El país valora la fortaleza moral y la honestidad personal e intelectual de Teodoro, algo que su acosador jamás podrá mostrar. Sus amigos, los que militamos muchos años con él, sabemos bien que tampoco bajará la cabeza, jamás le doblarán las rodillas. Así las cosas, este acoso judicial será inútil: no cambiará la línea editorial de los medios, ni logrará quebrar el espíritu democrático del país. Esta persecución contra Alberto Federico, Miguel Henrique y Teodoro sólo evidencia la cobardía y el talante autocrático de un régimen decadente; muestra al mundo la ausencia de autonomía de los Poderes Públicos y las carencias de la democracia; el abuso de poder y el inocultable rasgo militarista de la "revolución bolivariana". Y lo mejor, las tropelías del Teniente Cabello despiertan la conciencia y reafirman la imperiosa necesidad de un cambio en Venezuela.

viernes, 2 de octubre de 2015

PUEBLO SOMOS TODOS

Europa antes de la II Guerra Mundial era un mar de calamidades. La "Gran Depresión" que tuvo lugar en EEUU a comienzo de los años 30, tuvo un severo impacto en la economía del mundo. Varios países europeos se vieron afectados por la suspensión de los créditos que recibían de Norteamérica, la crisis bursátil en Wall Street significó la quiebra de bancos en países como Alemania y Austria. Otros países que se sustentaban en la exportación de alimentos y materia prima, entraron en una inmensa crisis económica y social. El desempleo en EEUU alcanzó el 30% en 1932, mientras un 45% de la población alemana no tenía trabajo, ni esperanzas de conseguirlo. Había hambre y largas colas de gente buscando comida se hacían cotidianas. Ver a los pobres durmiendo en las calles arropados con cartones y periódicos se hizo dolorosamente frecuente. Esa fue la Alemania que buscó un mesías y en una victoria popular sin precedentes, le entregó el poder a Adolfo Hitler. Pero terminó siendo peor el remedio que la enfermedad pues el Führer condujo a Europa al holocausto. En nuestro país, el liderazgo de finales del siglo XX cometió muchos errores, se distanció tremendamente del sentimiento popular y generó un deterioro moral que se tradujo en descontento y frustración, lo cual a su vez condujo a los venezolanos a buscar un mesías con vocación de vengador. Tristemente, de nuevo el remedio fue peor que la enfermedad: el redentor terminó hundiendo al país en la miseria, hoy la corrupción del pasado palidece ante la voracidad del hamponato que “gobierna” y ahora la violencia política, el narcotráfico y la delincuencia amenazan la convivencia pacífica de todos por igual. Gracias a la revolución hay hacinamiento en la morgue, las neveras están vacías y nos han robado hasta el futuro. La Segunda Guerra Mundial fue una tragedia, consecuencia del liderazgo demencial y las ambiciones napoleónicas. Europa –que ya vivía una situación calamitosa- con esa guerra "toco fondo", a partir de ella se sembró la conciencia colectiva que le asignó un valor especial al trabajo y a la vida misma, lo que a la postre permitió un vertiginoso y sorprendente avance por la ruta de la paz y el progreso. La guerra es algo terrible pero hasta de las peores cosas queda algo bueno. La pregunta que surge de esta reflexión es ¿Venezuela ha tocado fondo? ¿Esta honda crisis social y económica ha movido los cimientos culturales de la sociedad venezolana? ¿Necesitaremos que la crisis se profundice más aún para asumir nuestro rol ciudadano? ¿Para entender la desgracia que ha sido esta "revolución", necesitaremos que conduzcan al país a un conflicto interno o a una guerra con otro país? ¿No son ya suficientes muertos? Dejo a mis amables lectores la tarea de responder para sí mismo esas interrogantes. Lo cierto es que necesitamos renovar la esperanza para movilizar al país, votar y defender la voluntad expresada. Pero no se trata sólo de un cambio de gobierno, también necesitamos despertar conciencia cívica e involucrarnos en la solución pues superar la crisis en Venezuela no sólo exige un liderazgo responsable sino un pueblo a la altura de las circunstancias. Y por cierto, pueblo somos todos...

jueves, 24 de septiembre de 2015

DEL CAMBIO Y LA GUERRA

"Mambrú se fue a la guerra" es la versión española de una popular canción infantil francesa (Marlbrough s'en va-t-en guerre). En España, lógicamente sustituyeron ese extraño nombre por un vocablo más fácil de pronunciar: Mambrú. La canción fue compuesta luego de la Batalla de Malplaquet durante la Guerra de Sucesión Española, los franceses -aun habiendo perdido- se sentían victoriosos al suponer muerto en batalla a su enconado enemigo el Duque de Marlborough, a quien le dedican esta canción en tono burlesco. Después de 225 años de aquel episodio, la canción sigue utilizándose para dormir niños y para burlarse de tiranos y gobernantes irresponsables que ven en la guerra un perverso juego para justificar sus fracasos e imponer sus ambiciones desmedidas de poder. Bastante le cantaron esa canción a Hugo Chávez, quien mucho antes del 4F comenzó sus juegos de guerra, hasta el final de sus días. De hecho, lo más ostensible de su legado es el militarismo como modelo para ejercer el poder, algo que los cubanos han sabido manipular para preservar su influencia y mantener a raya al poder civil. También ha sido aprovechado por una cúpula militar corrupta que se ha enriquecido a la sombra del Estado y participando en negocios de dudosa factura. Sin duda, han intentado implantar una cultura belicista donde cualquier cosa -así sea una necedad- es para el gobierno una "gran batalla" y todos sus fracasos son consecuencia de la "guerra" económica o política que le ha declarado el imperio, la oligarquía o la oposición apátrida. Por supuesto, después de 15 años en una permanente "gran batalla" y siendo evidente los magros resultados, es justo suponer que el gobierno las ha perdido. Una duda razonable debe surgir en el chavismo: ¿Si la revolución tiene en un puño todos los poderes, como pierde las batallas ante una escuálida oposición? La respuesta explica que hoy se sientan defraudados. Tanto hablar de guerra que la han banalizado, aun así pretenden sembrar angustia en la población con movilización de tropas en la frontera y ejercicios militares por aquí y por allá. Es parte del juego de Nicolás Maduro para generar un conflicto interno pero será inútil, pocos le creen. Sin embargo, subyace una preocupación por el futuro que ofrece un presidente insensato que pretende dividir a los venezolanos y desconoce los riesgos de cualquier conflicto interno. En España se perdieron 200.000 vidas en una guerra fratricida entre 1936 y 1939. La guerra civil en Centroamérica dejó en el camino 300 mil muertos, un millón de refugiados y 100.000 huérfanos. Necesitamos un gobierno que ofrezca un futuro a las próximas generaciones y que recuerde a cada instante el drama de los 11.000 niños soldados que -en algún momento- registró Human Rigth Watch como combatientes en el conflicto interno de Colombia, cuya profundidad y crudeza es tal que ni la magistral pluma de García Márquez pudo recoger en su real dimensión. En definitiva, hasta hace poco el juego de la guerra era motivo de burla pero ahora es motivo de preocupación y más que eso, es una razón para impulsar un cambio en Venezuela y derrotar al militarismo, a esa cultura de la violencia que distingue al gobierno más inepto y corrupto de nuestra historia. Es hora de dar la espalda a los promotores de la guerra y tender la mano a quienes prometen unir a los venezolanos para promover la paz y el progreso. ¡Ese es el cambio!

EL JUEGO NO SE TERMINA - 18/09/15.-

Desde los tiempos del deslave en Vargas, el gobierno ha insistido en una estrategia que muy bien resumió el insepulto luego de aquel pavoroso incendio en la Refinería de Amuay: el show debe continuar. Hoy resulta demasiado obvio que el gobierno intenta mantenernos hablando de temas políticos, de la frontera colombiana, de la injusta prisión de Leopoldo López o de la jueza Susana Barreiros, en vez de tener al país hablando de escasez, inflación o inseguridad. Así las cosas, uno podría pensar que esa estrategia ha sido exitosa pues la agenda social y económica ha sido desplazada de la primera plana de los medios. Y no es que en la MUD sean tontos como para pisar el peine, es que son temas sensibles que impactan a la opinión pública y en muchos casos, es imposible eludirlos. En todo caso, advertimos dos cosas: 1) Este "éxito" no necesariamente supone una victoria electoral, es necesario ver el balance pues toda estrategia tiene ganancias y costos políticos. Y 2) Diría el célebre Yogüi Berra, el juego no se termina hasta que se acaba. En efecto, la estrategia del "show continuado" puede que logre maquillar la realidad y distraer momentáneamente la atención pero también coloca al gobierno muy lejos de las necesidades y expectativas de la población. ¿Qué preocupa más a una madre: lo que diga Santos y le responda Maduro; o conseguir leche para sus hijos o la medicina del abuelo? Alguien que pierde un ser querido a manos del hampa o muere de merma en un hospital público ¿estará angustiado porque Leopoldo López está preso? Ese taxista que no consigue la batería, ni le alcanza el dinero para comprar cauchos ¿tendrá entre sus prioridades la corrupción del Poder Judicial? Sin restar importancia a ningún tema, hay una realidad inmediata que -a todo evento- es abrumadora y pese al show continuado, tiene un efecto devastador e indignante, además de una expresión electoral. Dependiendo de cómo se "facture", tal expresión será la abstención o el voto castigo. El gobierno lógicamente apuesta a la primera opción: que el hastío y la desesperanza se combinen con operaciones políticas divisionistas y clientelares, no para ellos ganar las elecciones sino para evitar una victoria opositora, lo cual es muy distinto. Sin embargo, el "trapo rojo" se destiñe cuando el tiempo transcurre sin que haya solución a los problemas reales y de pronto, la tragedia se hace cotidiana. Cada minuto, cada día el gobierno se distancia más de los anhelos y del sentimiento popular. Sin querer, han evidenciado que la escasez no es una consecuencia del contrabando pues los anaqueles siguen vacíos luego del cierre de la frontera. Y subestiman a los venezolanos –especialmente a los pobres- pensando que la importación masiva de productos y su lanzamiento a la calle en los días previos a las elecciones les garantizarán la victoria. En otro momento eso funcionó porque -nos guste o no- había un liderazgo con credibilidad en vastos sectores y éste era capaz de generar confianza e insuflar esperanzas. Ahora es otra la realidad: Maduro no es Chávez y muy pocos creen que este gobierno sea capaz de superar la honda crisis social y económica de hoy, principal legado del insepulto. Claro, tampoco es para quedarse tranquilo, recuerden que “el juego no se termina hasta que se acaba” y que todos somos protagonistas del cambio, es hora de activarse para multiplicar el mensaje, movilizar y luego defender el voto.

sábado, 5 de septiembre de 2015

¿HABRA ELECCIONES EN VENEZUELA?

La pregunta que nos hacen en cada esquina sirve para titular la entrega de esta semana, es una pregunta crucial cuya respuesta exige algunas reflexiones. Primero, la sola duda es signo de la enorme fragilidad de la democracia venezolana y del talante autoritario de quienes ejercen actualmente el poder, es síntoma de un mal mayor que afecta seriamente al sistema político. Por ello, esa interrogante no sólo tiene implicaciones directas en el futuro de los venezolanos, sino que reviste interés para el concierto latinoamericano e incluso mundial. Paradójicamente, el gobierno no tiene interés en despejar la incógnita sino todo lo contrario, juega con la idea de que no habrá elecciones para desestimular y desmovilizar a la sociedad democrática. Sin embargo, una cosa son las aspiraciones del gobierno y otra la realidad. Si la pregunta planteada fuera ¿el gobierno quiere que haya elecciones? Diríamos no, claro que no. Nadie quiere que le den una paliza pero como advierte la sabiduría popular, deseos no preñan y por fortuna, que haya o no elecciones no es una decisión que esté en manos del gobierno. Tener claro esto es fundamental, lo contrario es darle un poder que no tiene a este gobierno desprestigiado y sin fuerzas para imponerse en la sociedad. En todo caso, la respuesta a la pregunta inicial tampoco es un simple “si”. Más bien diríamos, en Venezuela habrá elecciones salvo que se presente un escenario que aborte una salida democrática, lo cual es peor para el gobierno y significaría su salida del poder por otros medios. El costo político se eleva en un mundo globalizado, donde la política internacional tiene sentados en una misma mesa a Cuba y EEUU. Un estallido social, el caos o un golpe militar son salidas dramáticas que suponen un alto riesgo también para Maduro, cuya cabeza será la primera en rodar. En fin, podemos entonces concluir que el gobierno trabaja para generar un clima de tensión interna que lo mantenga al borde de la “raya amarilla”, aunque conserve la ilusión de una eventual suspensión de los comicios. El escenario ideal del gobierno es que las elecciones lo legitimen y que éstas se den en condiciones ventajosas para ellos: Una oposición aparentemente dividida (para eso financian a los salta-talanquera que son candidatos fuera de la MUD), parte del electorado atemorizado por la violencia y las amenazas de guerra, otra parte desalentada o creyendo que no hay salida, un país perseguido, sometido a un vulgar populismo al repartir en prebendas el producto del obsceno endeudamiento, concurriendo a unas elecciones en medio de un Estado de Excepción –declarado o no- y con un cerco mediático brutal que ampara los abusos de poder y el ventajismo. En esas condiciones cree el gobierno que puede ganar las elecciones pero se equivoca, la crisis social y económica es profunda, el gobierne carece de credibilidad, está inhabilitado para generar confianza y exhibe un rechazo impresionante. Por esa razón, la respuesta a nuestra pregunta es: si, claro que habrá elecciones, el país está hastiado y decidido a cambiar, esa es una fuerza indetenible que va a expresarse en una votación masiva y ni la violencia, ni las manipulaciones o patrañas de este gobierno fracasado e inmoral van a cambiar esa decisión.