viernes, 19 de mayo de 2017

LAS LECCIONES DE LA HISTORIA

Muchos de los más despiadados dictadores de la historia tuvieron en sus inicios inmensos niveles de popularidad, incluyendo a Pinochet, Fidel Castro y hasta el mismísimo Hitler, quien llegó al poder en 1933 tras una abrumadora victoria electoral.  Sin embargo, todos terminaron convirtiendo la esperanza en tragedia y las simpatías en repudio. Nuestro país no es la excepción, en algún momento Chávez tuvo el 80% de respaldo popular, casi el mismo porcentaje que hoy enfrenta al régimen. 

Por otra parte, algunos de esos tiranos tuvieron el reconocimiento de las más importantes democracias del mundo. Tal es el caso del líder del partido comunista en Rumania, Nicolae Ceaucescu, cuyo rechazo a la Doctrina Brezhnev lo llevó a desafiar a Moscú, a oponerse a la invasión a Checoslovaquia y estuvo a punto de romper con el bloque comunista, tal como hiciera el Mariscal Tito en 1948 cuando retiró a Yugoslavia del Pacto de Varsovia.  Esa cadena de eventos explica que el presidente de EEUU, Richard Nixon visitara Bucarest en 1970, que Ceaucescu fuera recibido en 1978 por Jimmy Carter en la Casa Blanca y que hasta la Reina Isabel recibiera a este genocida en el Palacio de Buckingham.  Pero aunque los intereses geopolíticos se imponen, el apoyo internacional se desvanece ante los abusos de poder. ¡Las dictaduras siempre caen!

¿Cuál es la relación con Venezuela? Apoyado en la siniestra Securitate –un inescrupuloso aparato de esbirros, espías y delatores, similar al SEBIN- Ceuacescu arrasó con todo vestigio de libertad en Rumania.  Durante la década de los 80, el país entró en una crisis tan pavorosa como la deuda adquirida para financiar su permanencia en el poder. Además, las penurias de la mayoría contrastaban con el obsceno nivel de vida de la cúpula gobernante: el mismo desparpajo de la boliburguesía del PSUV.  Ceaucescu no supo interpretar la caída del Muro de Berlín, desestimó las protestas populares que se extendían por las principales ciudades, subestimó al pueblo y se apoyó en las fuerzas militares para sostener al régimen.  Esta penosa historia terminó con el dictador juzgado y fusilado –junto a su esposa- por los mismos militares que 3 días antes lo apuntalaban en el poder.  Sin duda, la fuerza de un pueblo decidido a cambiar es imbatible y toda tiranía tiene su fin.  Siendo así, además de “llegar” hasta el final ¿Qué otra opción tiene Maduro?   Pudiera hacer como Pérez Jiménez que simplemente se fue del país, luego de percatarse de la realidad y escuchar el consejo de su hombre de confianza, el General Llovera Páez, al recordarle que “pescuezo no retoña”.  Las alternativas se reducen pues no creo que Maduro sea tan cobarde para solucionar el problema como Hitler, quien se suicidó en su bunker junto a Eva Braun.  Y tampoco creo que sea tan valiente para inmolarse como Salvador Allende.  Así que sólo le queda negociar una salida, tal como lo hizo Augusto Pinochet al entender que –indistintamente de su poder bélico- política y electoralmente estaba derrotado. Al asumir que la estructura de poder se fracturaba y prueba de ello era la declaración a favor de la oposición de su propio Comandante de la Fuerza Aérea, el General Fernando Matthei, poco antes de entrar a la reunión convocada por el dictador para desconocer el resultado del referéndum.  Aunque Pinochet pagó igualmente por los crímenes cometidos, fue la salida más inteligente, menos costosa políticamente para él y menos dolorosa para Chile.  ¿Tendrá Nicolás Maduro la capacidad de aprender algo de la historia?  

--
Sígueme por Twitter: @richcasanova

viernes, 12 de mayo de 2017

LA FUERZA INSPIRADORA DEL CAMBIO

En Abril del 2002, luego de una jornada de protestas con un saldo de 19 víctimas fatales, el Alto Mando Militar le solicitó la renuncia al presidente, "la cual aceptó".  Hoy la cúpula castrense ni se inmuta ante la dolorosa cuenta de 39 muertos durante poco más de un mes de protestas pacíficas.  Sin embargo, un espíritu combativo indoblegable y un optimismo desbordante recorren las calles. El país vence el miedo.  Pero también es comprensible que alguien sienta que "vamos como vacas al matadero", aunque no es así.  Justamente el objetivo de la represión –además de mostrar al gobierno con una fortaleza que no posee- es quebrar anímicamente al país y sembrar dudas sobre la ruta asumida.  Por eso es muy importante -luego de 40 días de lucha- reivindicar nuestras victorias.  Ciertamente la lucha es difícil pero la estamos ganando.  Y que nadie lo dude, vamos a salir de esta pesadilla: como toda dictadura, la cúpula se aferra a sus privilegios pero sin excepción, todas terminan entregando el poder bajo una insoportable presión social y política, nacional e internacional.  La clave es persistir en la lucha, actuar unitariamente y valorar nuestras victorias.  

Empecemos derrumbando los mitos: es falso que este sea un "gobierno poderoso", como pretende aparentar.  Al contrario, tiene un inmenso rechazo, está aislado internacionalmente, enfrenta una crisis descomunal y es incapaz de superarla, está dividido internamente su partido, enfrentado conflictos en la FAN y un largo etcétera. Francamente, más débil imposible y eso es un gran logro de esta lucha pacífica.  La única fortaleza "fortaleza" del régimen es su capacidad de represión, la cual también está fracturándose por nuestra presencia en las calles.  La estructura de poder comienza a exhibir grandes grietas, muchas.  La posición de la Fiscal General de la República condenando el Golpe de Estado de Nicolás Maduro -aunque muchos no la valoran- es también una victoria.  Que la presión de la calle se traslade al entorno familiar de militares y altos funcionarios, es otro logro de la ciudadanía.  Que el General Pérez Ampueda -Director de la Policía Nacional- se enfrente a los colectivos y se coloque delante de los manifestantes, es una victoria más de la Venezuela democrática. Que cada día crece el repudio a Nicolás Maduro y la disidencia dentro del chavismo ante la falsa Constituyente, es un dato de la realidad.  

En fin, la presencia de los venezolanos en las calles esta horadando el piso del gobierno y hace crujir su estructura de poder.  Las fuerzas policiales y militares se agotan, se preguntan si vale la pena defender a estos corruptos.  En cambio a nosotros nadie nos obliga, estamos en las calles por amor al país, defendiendo la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el futuro de las próximas generaciones.  Esa fuerza inspiradora es única. ¡Ni se compra, ni se vende!  No tenemos armas, ni vocación bélica.  Es claro que la violencia pertenece al gobierno, es el único terreno donde podría ganar.  Así que mantener la ruta pacífica y democrática de la protesta es crucial. Lo contrario nos iguala al gobierno en la barbarie y sería nuestra derrota.    Constancia y mucha fortaleza, vamos bien.  ¡Aquí nadie se rinde!

Twitter: @richcasanova

sábado, 6 de mayo de 2017

LA ESCALADA DEL CONFLICTO

Si algo queda por destruir es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela pero ya Nicolás Maduro le puso el ojo. Aun pisoteada por el régimen cubano-militar, la Carta Magna sobrevive. Aprobada por amplia mayoría en un escenario polarizado, a la postre fue asumida por quienes no votaron por ella. Paradójicamente hoy es la oposición quien la defiende; mientras aquellos que la promovieron, la aprobaron y decían que era "la mejor Construcción del mundo", ahora la violan y les resulta incómoda para sus pretensiones dictatoriales, tanto que la narco-revolución se apresta a pulverizarla y así demoler lo que algunos consideran el principal legado de “comandante eterno”.

La solución a la crisis no es cambiar la Constitución sino que sea respetada. Modificarla no es hoy un debate jurídico sino político y pudiéramos decir, ético. En efecto, los mismos que robaron al pueblo el Referéndum Revocatorio y las elecciones regionales, ahora buscan embaucar al país con una falsa Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para evadir una salida democrática, darle visos de legalidad a la dictadura y continuidad al Golpe de Estado. Si la propuesta fuera una ANC con bases comiciales transparentes y democráticas, sería otra cosa.  Pero que la mitad de los asambleístas provengan de las estructuras periféricas del régimen es una estafa inaceptable, algo que los venezolanos no vamos a permitir. ¡No es una polarización! La inmensa mayoría del país está cohesionada y plantada frente a una reducida cúpula ilegítima, autoritaria e inmoral.  De lado y lado, la estrategia es desgastar al oponente. El gobierno cree que la gente se cansará y en algún momento abandonará las calles con resignación. Por su parte, la oposición tiene la fuerza del pueblo y está decidida a persistir en una protesta enérgica pero pacífica hasta lograr la salida de Nicolás Maduro. Y si como está planteado, el gobierno se aferra al poder y la oposición se mantiene firme en las calles, si cada quien piensa que el otro se va a cansar, entonces la escalada del conflicto es lo más probable.  

Ahora, cansarse depende de condiciones físicas, anímicas y de variables políticas asociadas a la estrategia que cada quien asuma.  Sin profundizar el tema, diremos que para los demócratas es fundamental la unidad, tener confianza en el liderazgo opositor  y mantener la agenda de lucha. Hay que enfrentar esa falsa y truculenta ANC pero sin perder el rumbo, ni distraernos de nuestros objetivos. En cada movilización opositora uno siente amor por Venezuela, una fuerza de voluntad enorme, espontaneidad, mucho coraje y optimismo, cosas que el gobierno jamás podrá comprar. De hecho sus escuálidas movilizaciones son a punta de billete, llenas de caras largas y con enormes carencias humanas.  Aunque la dictadura tiene margen de maniobra, está en una precaria situación tanto por su extrema debilidad en el ámbito nacional e internacional como por las consecuencias sociales y económicas de la escalada del conflicto.  Cada día de protesta cívica, el gobierno gasta 500 mil Dólares en represión.  Los recursos destinados a alimentos o medicinas, lo invierten en perdigones y lacrimógenas. La industria -que ya operaba a un 30% de su capacidad instalada- terminará devastada; igual el comercio y el desolado campo venezolano.  Mientras Maduro siga en el poder, la profundización de la pavorosa crisis es una tendencia irreversible: el país se hace inviable.  Y lógicamente, el gobierno se hace insostenible. ¡Aquí nadie se rinde!

Twitter: @richcasanova

jueves, 27 de abril de 2017

5 CLAVES PARA NO AYUDAR A LA DICTADURA

El gobierno militarista, fracasado y corrupto de Nicolás Maduro no tiene gestión que mostrar, ni posibilidad de resolver los problemas del país, ni siquiera tiene interés en ello.  Con el agravante de que la crisis económica y social avanza "a paso de vencedores".    Además carece de respaldo popular y credibilidad en el ámbito nacional e internacional.  Y por si fuera poco, el descontento incluye a la FAN y vastos sectores "revolucionarios".  En este cuadro, la única posibilidad de sostenerse en el poder es mediante la guerra sicológica, la manipulación política y la mentira para generar desconfianza en el campo opositor, dividirnos, amedrentar y paralizar a la sociedad venezolana, sembrar desaliento y resignación.  Si usted es un demócrata y no quiere ayudar a este oprobioso régimen, debe estar atento y evitar que se aprovechen de su buena fe, manipulen sus angustias, le acribillen cualquier esperanza y lo conviertan –sin usted saberlo- en un vocero de la dictadura. Ese es el trabajo del G2 cubano en Venezuela desde hace tiempo, por eso comparto cinco claves para identificar sus mensajes y algunas útiles recomendaciones.

1) Los mensajes son anónimos o falsamente asignados a un periodista o personalidad pública que goza de credibilidad en el mundo opositor.  Recomendación: No apoye el anonimato, no reenvíe mensajes sin confirmar su autoría. Revise las redes sociales del presunto vocero y consulte otras fuentes.  

2) Los mensajes tienen algún ingrediente para despertar interés: "De buena fuente...". "Un primo que es militar...".  "Ayer en una reunión confidencial...".  A veces encabezan el mensaje con frases como: "No está confirmado pero es importante que sepan…" o "Como me llegó se los envío...", y otras que supuestamente salvan su responsabilidad y estimulan su retransmisión.  Recomendación: No se deje manipular, esté atento. Piense, si no está confirmado ¿por qué me lo envían? ¿Es responsable reenviar mensajes "tal como me llego" de un desconocido? ¿Por qué no dan la cara? 

3) Los mensajes vienen enmascarados con un discurso opositor -generalmente radical- para captar su atención y darle credibilidad. Claro, la única manera de que usted difunda un mensaje del gobierno es bajo el camuflaje opositor y haciendo creíble su contenido con frases estridentes contra la dictadura.  Recomendación: No sea ingenuo, más bien sea muy capcioso. Alguien del gobierno intenta aprovecharse de su preocupación.  

4) Captada su atención, el falso mensaje inocula su veneno y el gobierno dispara contra su real objetivo: siembra dudas en dirigentes opositores para que usted piense que "todos son iguales" y por lo tanto no hay cambio posible; la idea es que usted se sienta traicionado, decepcionado y se rinda.  Para eso apelan a la mentira, hablan de diálogo, pactos o negociaciones inexistentes, se refieren a falsas reuniones y utilizan fuera de contexto frases dichas por algún opositor.  Ni siquiera los ex chavistas e independientes están exentos de esa técnica para generar confusión.  Recomendación: Indistintamente de su simpatía por algún líder o partido de oposición, no retransmita mensajes que descalifiquen, insulten o arrojen dudas sobre nuestros dirigentes u organizaciones, ese es un trabajo que hace perfectamente bien el régimen. ¡No lo ayude!  Recuerde que nada se gana por esa vía y piense en quien se beneficia de esa práctica desleal.

5) Los mensajes del gobierno -siempre camuflados en una retórica opositora- tienen el objetivo de fracturar la unidad de las fuerzas democráticas por eso incluyen agresiones contra la MUD.  Su destrucción es un objetivo primordial del régimen pues al margen de posibles errores u omisiones -y más allá de cualquier opinión personal- la MUD es la única instancia de coordinación de esfuerzos en el campo opositor. Obvio, el objetivo final es transmitir desilusión, frustración y que termine usted resignado, que sienta que no hay conducción, que nadie sirve y todos son iguales.  Es decir, quebrar el espíritu de cambio y ahogar sus esperanzas.  Recomendación: Sea solidario, considere que los que están en la MUD son venezolanos y demócratas, desean salir de este régimen y son tan patriotas como usted; tienen experiencia, no son estúpidos, ni brutos, tienen asesores y manejan información estratégica.  Valore que en medio de circunstancias muy difíciles, hacen lo mejor que pueden y arriesgan más que muchos otros. Sin duda, merecen un poco de su confianza. Si usted ha confiado en un desconocido al reenviar su mensaje ¿Por qué no confiar en quien da la cara y de frente trabaja por el cambio? De nuevo piense ¿Quién se beneficia con la destrucción del único centro de conducción política que -aún con sus limitaciones- tiene la Venezuela democrática? 

Cualquiera que insista en replicar esos truculentos mensajes estará contribuyendo con la dictadura. Algunos lo hacen conscientemente y motivados por su propio ego, buscando protagonismo e incluso, financiado tras bastidores por el régimen. Sin embargo, estas líneas van dirigidas a la inmensa mayoría que lo hace inconscientemente, actuando de buena fe, pensando que contribuyen con la causa, actuando honestamente en base a su libre albedrío y en defensas de la libertad de expresión. A ellos también le decimos que pronto recuperaremos la democracia pero hoy en nuestro país estamos librando una batalla contra la dictadura.  En las Ciencias Políticas es lectura obligada los textos del historiador y militar Carl Von Clausewits, quien decía que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”.  Parafraseando a este célebre general prusiano -uno de los grandes teóricos de las artes militares- decimos que enfrentar a una dictadura es una guerra asimétrica y en toda guerra la información, la inteligencia y contrainteligencia es vital.  En una guerra la libertad de expresión es una exquisitez y lo que se comunica debe provenir del comando y tener una orientación estratégica.  Entender eso es fundamental en esta etapa de la lucha por la democracia en Venezuela.

En fin, lo he dicho siempre: esta es una lucha también espiritual.  Así que sea positivo, piense con optimismo, no retransmita nada que siembre desaliento o desconfianza, no descalifique absolutamente a nadie del mundo opositor, sea prudente con lo que comunica y muy cuidadoso para no ser víctima de un gobierno inescrupuloso que lo único que hace bien es mentir, manipular y robar. No lo olvide nunca: el cambio también depende de usted. ¡Viva Venezuela!

Twitter: @richcasanova 

viernes, 14 de abril de 2017

Una pregunta en Semana Santa a nuestra FAN

Al gobierno no le bastan las penurias de un pueblo que no consigue alimentos, ni medicinas y apenas sobrevive.  Ahora el país es también víctima de la más salvaje represión: ya van tres jóvenes asesinados, decenas de heridos y centenares de nuevos presos políticos. Realmente es brutal: disparan a mansalva, lanzan bombas con gases tóxicos desde helicópteros a la población desarmada e incluso contra centros de salud, algo que hasta en las guerras más cruentas se respeta.  La comisión flagrante de delitos de Lesa Humanidad ante la mirada cómplice de la cúpula gubernamental y militar, le confirman al mundo la contextura moral de esta dictadura. ¡Venezuela se desangra!

Pero ¿Que oculta en el fondo de su putrefacta alma alguien que actúa con semejante saña e indolencia? Asaltan recintos religiosos y ni siquiera el Cardenal Urosa pudo escapar a la acción represiva de las huestes del régimen.  Atacar salvajemente a la dirigencia opositora, apresarlos y conculcar sus derechos políticos con ilegales inhabilitaciones no ha sido suficiente, ahora amenazan de muerte a los sacerdotes de la iglesia católica.  Y vendrán por los evangélicos, por los judíos y por todo aquel que profese un culto distinto al demoníaco y perverso sentimiento que ellos expresan. Nada debe extrañarnos de quienes han profanado la tumba de El Libertador y practican oscuros rituales de sangre en el propio Palacio de Miraflores y hasta en instalaciones militares.  Realmente ¿a quién o a qué cosa nos enfrentamos? Al responder esa pregunta, uno entiende que ésta no es sólo una confrontación política de los demócratas contra una desalmada dictadura. Es sobre todo una lucha espiritual, una batalla a cada instante entre el bien y el mal; entre los que creemos en Dios -como quiera que usted lo llame- y aquellos que practican una devoción satánica a la muerte; entre la honestidad de quienes luchamos por la paz y la miseria humana de quienes cultivan el odio y la violencia. Una confrontación entre quienes amamos a Venezuela y aquellos que entregaron nuestra patria al poder cubano, defienden bastardos intereses y por sus mal habidas fortunas personales han vendido su alma al diablo.

En medio de esta reflexión -propia de Semana Santa- valdría la pena preguntarle a los oficiales de nuestra Fuerza Armada Nacional: ¿De qué lado están?  Y no es una pregunta subversiva, sino espiritual.  No aspiramos que den un Golpe de Estado pues de eso ya se ocuparon Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y el hamponato que usurpa funciones en el TSJ.  Después de 18 años de autoritarismo, fracaso y corrupción, nadie puede creer que la solución sea militar.  Al contrario, esta tragedia es consecuencia del militarismo –entendido como una inmoral deformación de la institución castrense- y su aberrante concubinato cubano.  En todo caso, ¿De qué lado están?... Esa es una pregunta para que se la respondan a sí mismo, con una mano en el corazón y otra sobre la Constitución.   Para que la respondan a su familia, aun cuando ésta disimule su angustia por el largo brazo de la justicia y la vergüenza que inspira ese verde oliva que deshonra a la patria de Bolívar.  ¿De qué lado están?.... Es una pregunta que debe responder a sí mismo todo aquel -civil o militar- que siga poniéndole el hombro a estos delincuentes de cuello blanco y boina roja.  ¿De qué lado están?.... Esa es la pregunta que hoy se hace el país. ¡Dios bendiga a Venezuela!  #EleccionesYa

Twitter: @richcasanova

viernes, 7 de abril de 2017

DEL SILENCIO COMPLICE Y LA IMPUNIDAD

Para alguien que no viva en este país bizarro, será difícil creer lo que hoy pasa en Venezuela. Es inimaginable que unos parlamentarios acudan a la Defensoría del Pueblo y sean salvajemente agredidos por bandas armadas del gobierno a plena luz del día y ante la mirada complaciente de los cuerpos policiales y las FAN.  La agresión dejó al joven Diputado Juan Requesens con una herida en el rostro que ameritó 56 puntos de sutura y al Diputado José Brito con fracturas en la región intercostal pero lo insólito es que la represión brutal del régimen se produzca en las propias narices de quien tiene la obligación constitucional de defender a la ciudadanía y garantizar el pleno ejercicio de los derechos, me refiero al Defensor del Pueblo, cuyo silencio es vergonzoso y cuando abre la boca es peor. 

En efecto, la más reciente opinión de este funcionario fue como vocero del Consejo (in)Moral Republicano para declarar "inadmisible" el procedimiento de destitución de los magistrados de la Sala Constitucional que dieron un Golpe de Estado, tal como afirmó la Fiscal General de la República.  La excusa para semejante declaración del "Defensor" es que los magistrados enmendaron las sentencias que generaron la ruptura el hilo constitucional.  Bajo esta lógica, cualquiera puede cometer un delito -un robo, por ejemplo- y si lo capturan, sencillamente devuelve lo robado y no pasó nada. Así, puede cualquier militar meter un tanque contra el Palacio de Miraflores y si el golpe fracasa, no hay problema: ponga retroceso al tanque, repare los vidrios rotos y regrese a su cuartel.  Nada de eso: golpe es golpe y tiene consecuencias.

La bochornosa impunidad se convierte en complicidad y en una conducta permanente que ha ido socavando las bases morales de la sociedad.  La ausencia de justicia se hace cotidiana y constituye algo fundamental para la sobrevivencia de esta pervertida casta revolucionaria.  Otro miembro de ese Consejo (in)Moral es el Contralor General de la República, testigo silente del más colosal desfalco a las arcas de la Nación. Francamente, hay que tener los ojos sancochados para no ver la opulencia, el obsceno nivel de vida de los jerarcas del PSUV y la más grosera corrupción en todos los niveles del gobierno. Las voluptuosas cuentas bancarias no existen, la impunidad reina y ya es un componente esencial de la narco-revolución chavista. 

Siendo éste el contexto, el cambio que promovemos no sólo debe recuperar la economía, elevar la calidad de los servicios y mejorar las condiciones de vida; debe también saciar la sed de justicia, sin odios, ni resentimientos.   Hay que garantizar las libertades, los derechos y poner fin a la impunidad para recuperar la convivencia, rescatar los valores y superar la pobreza.  Con tanta arbitrariedad se ha intentado ocultar una oprobiosa realidad pero por fortuna, gracias a la desesperada truculencia del TSJ, el mundo entero sabe –por fin- que en Venezuela vivimos una vulgar dictadura con un marcado rasgo militarista.  Y por si alguien tenía dudas, salió el Ministro de Defensa a solicitar la renuncia del Secretario General de la OEA y otro desprestigiado militar a amenazar al Gobernador de Miranda.  Por cierto, dejando claro que Luis Almagro y Henrique Capriles le quitan el sueño a lo que queda de la dictadura... #EleccionesYA

viernes, 31 de marzo de 2017

EL ÚLTIMO ALIENTO DEL MORIBUNDO

Alguna gente cree que a este gobierno no le importa lo que piense el mundo y lo que ocurra en los organismos internacionales. Si no le importara la opinión de la OEA, no habría hecho todos los esfuerzos, ni hubiesen dado ese penoso espectáculo sólo para evitar el debate sobre Venezuela.  Chávez sabía la importancia de esos escenarios, por eso destinó tantos esfuerzos y dilapidó una colosal fortuna en esa pervertida y corrupta petro-diplomacia que le garantizó por años un valioso respaldo internacional.  El difunto entendía que las dictaduras modernas están obligadas a guardar las formas democráticas: vulneraba DDHH y violaba el orden constitucional pero sabía que hay una "raya amarilla" que no se debe cruzar, se movía en el filo de la navaja.  Chávez podía hacerlo porque tenía recursos para mantener a los proxenetas del Alba, sostener el liderazgo suficiente para convocar elecciones y ganarlas gracias al clientelismo, la manipulación de las necesidades de los más pobres y un obsceno abuso de poder.    

Así las cosas, la reciente decisión del TSJ usurpando las funciones de la AN y evidenciando el carácter autocrático del régimen, es signo de un gobierno decadente y acorralado.  En efecto, si tuvieran otra alternativa para preservar el poder guardando las formas democráticas, con certeza la asumirían.  Más bien, Maduro está a punto de traspasar la "raya amarilla" y asume esa sentencia, a sabiendas que en nada ayuda al gobierno.  Al contrario, esta tropelía contra el Estado de Derecho otorga la razón a Luis Almagro y a la mayoría de países que en la OEA han expresado su angustia por la democracia venezolana.   Además, lejos de aportar solución a los problemas reales, agudiza aceleradamente la crisis económica y social, elevando la conflictividad y lesionando la gobernabilidad.  De manera que lanzar esta sentencia contra la democracia que "ordena" a Nicolás Maduro convertirse en dictador "para evitar un estado de conmoción nacional", es como lanzar un tobo de gasolina a la hoguera para evitar un incendio. Por eso muchos piensan que en esta etapa final, el régimen se quiere victimizar y con esta sentencia busca un desenlace final en un conflicto inducido.

Maduro sugiere una salida de Venezuela de la OEA y algunos creen que eso es lo que quiere el gobierno. Quienes así piensan desconocen o subestiman las consecuencias fácticas en el plano comercial y financiero de esa decisión, máxime en un país que ya padece una terrible crisis.  Otros recuerdan el caso de Cuba, obviando que la isla logró sobrevivir varias décadas fuera del sistema interamericano gracias al subsidio soviético.  ¿Quién va a subsidiar esta loca aventura de Nicolás Maduro?  En fin, los últimos acontecimientos confirman que estamos ante un gobierno moribundo pero esta agonía puede ser muy larga o más corta, dependiendo de lo que hagamos los venezolanos. En esta hora oscura, la oposición democrática tiene la responsabilidad histórica de conducir al país con coherencia y mucho coraje. Pero no es un problema exclusivo de "los políticos" sino del liderazgo nacional y la ciudadanía.   Cada quien debe tomar conciencia de su rol e involucrarse como ciudadano en la solución desde su propio ámbito, sea la escuela, la fábrica o la calle misma; desde algún partido, gremio o sindicato, etc... Lo cierto es que nadie podrá "hacer algo", si el país se cruza de brazos a esperar el último aliento del moribundo.  La indiferencia no es una opción...

@richcasanova

viernes, 24 de marzo de 2017

LA IMPOSTERGABLE DECISIÓN DEL VENEZOLANO

Es indignante que luego de 18 años de fracasos y corrupción la culpa sea del imperio, la derecha o la oligarquía. El gobierno tiene las centrales azucareras, el control de las torrefactoras de café y la mayoría de las plantas procesadores de harina de maíz pero la escasez del producto es por la "guerra económica". Si no hay agua, ni luz o se incendia una refinería seguramente es sabotaje o quizás sea culpa de una iguana. Así pudiéramos poner cientos de ejemplos que evidencian la irresponsabilidad y el cinismo de la narco-revolución chavista pero su capacidad de burlarse del país parece infinita: en medio de este deslave económico y moral, lanza una dispendiosa publicidad sobre la "Venezuela potencia" que insulta la inteligencia de los venezolanos. Tal cosa es una afrenta en un país que exhibe 80% de pobreza, donde hay gente buscando alimento en los basureros y muriendo por falta de medicinas, cunde la desnutrición infantil y ni siquiera se consigue papel tualé. Hay que ser bien "caradura" para impulsar esa campaña pero hay que ser absolutamente indolente y corrupto para mantener el guiso de los CLAP y tras bastidores un oscuro negocio con la importación de alimentos y el manejo de dólares preferenciales. Por si fuera poco, parece que alguien cuadró un buen negocio con los chinos y ahora Nicolás Maduro aprobó 1.386 millones de bolívares y 1.975 millones de dólares para comprar 30.000 teléfonos inteligentes para los CLAP.  ¡Insólito!

El gobierno prefiere importar harina, ganarse miles de millones de dólares y que el pueblo la pague a Bs 2.500; en vez de permitir que los productores venezolanos de maíz ganen un precio justo e Industrias Polar ponga a Bs 770 la harina en el mercado. Lo mismo sucede con la importación de medicinas, la prioridad no es atender la demanda de la población sino engordar sus abultadas cuentas bancarias e incrementar sus malolientes fortunas personales.    En la corta memoria del venezolano permanece vivo el recuerdo del insepulto gritando "exprópiese" y un público adulante aplaudiendo a rabiar. ¡Nada nuevo! En Cuba, a principio de los años 60, la Central de Trabajadores dispuso una semana de “júbilo popular” para celebrar el asalto legalizado a las 382 mayores empresas establecidas en el país, asumiendo el Estado el control del 80% de la capacidad industrial. El resultado también fue el mismo: en Cuba y en Venezuela, ese fue el inicio de una dolorosa historia de corrupción y destrucción de la economía nacional, una historia de hambre y miseria para millones de conciudadanos. La escasez e inflación en Venezuela es la consecuencia directa de un modelo caduco y fracasado pero se agudiza con esa cadena de disparates y tropelías contra la empresa privada y los sectores productivos.

Lo trágico es que el gobierno -lejos de procurar soluciones- insista en esa ruta y pretendan expropiar las panaderías para resolver la escasez de pan. Repetir la cómica de las "areperas socialistas" es la solución que ahora plantea Nicolás Maduro: una cuantiosa inversión dilapidada que nos recuerda a "Pañales El Guayuco", la fábrica de teléfonos "Vergatarios", los cementerios de autobuses chinos por todos lados y un largo etcétera como signo del “legado”: un país inviable, pobreza extrema y una revolución prostituida, corrupta e insaciable que ha desangrado a Venezuela. Así las cosas, el cambio no es una opción, es una decisión impostergable de cada venezolano.

Twitter: @richcasanova

viernes, 10 de marzo de 2017

UN CAMBIO POR RAZONES HUMANITARIAS

En 1845 una gran hambruna azotó a Irlanda, cuya población se alimentaba básicamente de tubérculos (papas) y sus cosechas fueron destruidas por un hongo.  En cambio, en Etiopía la hambruna se produjo a comienzo de la década de los 70 como consecuencia de una prolongada sequía que –en medio de una atrasada agricultura feudal- redujo sustancialmente la producción de alimentos.  También las guerras han sido causa de hambrunas, incluso confrontaciones bélicas internas como la Guerra Civil Española trajo como consecuencia que unas 200 mil personas murieran de hambre en España.  Más recientemente, Venezuela fue el refugio de miles y miles de inmigrantes europeos que huían de esa pavorosa realidad, luego de la segunda guerra mundial. A esa inmigración le debemos mucho de nuestro crecimiento como país y de esa riqueza cultural que hoy exhibe Venezuela.  Pero no son los cambios climáticos, ni las guerras, lo que ahora amenaza nuestra supervivencia sino un gobierno inepto, autoritario, corrupto y de inocultable vocación delictiva.  Resulta aterrador recordar el caso de la URSS, cuya hambruna costó 3,5 millones de vidas y comenzó cuando Stalin inició una política de colectivización de la agricultura -es decir “exprópiese”- y el Ejército Rojo fusiló a los disidentes o los envió a campos de trabajo en Siberia. 

Hoy en el mundo mueren de hambre alrededor de 24.000 personas cada día, de acuerdo a las cifras del Proyecto Hambre de la Naciones Unidas.  Un 75 % de los fallecidos son niños menores de cinco meses.  Hasta hace poco era imposible imaginarse a Venezuela como parte de esa dramática estadística pero ahora las noticias sobre la muerte de infantes por desnutrición se han hecho cotidianas.  No ha terminado el primer trimestre del año y ya se registran 13 víctimas fatales.  Antes de la “revolución bonita”, la pobreza en Venezuela estaba referida sobre todo a condiciones de vivienda y hábitat, no a la prolongada escasez de alimentos o la imposibilidad de acceder a ellos.  En nuestro país había pobres pero no había hambre. En las bodegas del barrio se conseguía de todo y aún con dificultades, el dinero alcanzaba para comprar la comida. Se vivía con limitaciones pero incluso los muchachos en los barrios usaban zapatos de marca y en cualquier rancho humilde había un buen televisor.  No se trata de ocultar aquella situación de creciente pobreza y la desatención de los gobiernos pasados a la crisis social en desarrollo. Al contrario, de aquellas aguas vienen estos lodos.  Sobre esa demanda insatisfecha y el descontento, se montó la retórica populista y demagógica de quienes hoy ejercen el poder.  

La tragedia es que ahora tenemos 82% de pobres en Venezuela, más de la mitad de la población está en pobreza extrema y este gobierno indolente es incapaz de admitir la crisis humanitaria, de reconocer que está inhabilitado para superar la crisis porque es también incapaz de generar confianza, promover inversiones y convocar a las fuerzas productivas para reactivar la economía nacional.  En el año 2016, un 75% de la población refirió pérdida de peso no controlado (sin querer) en un promedio de 8,5 kilos. ¡Hay hambre en Venezuela¡ Las cifras explican la cruda imagen de la gente buscando comida en los basureros, evidencian la desgracia que ha significado la revolución chavista y hacen del cambio una causa de lucha humanitaria.  #Unidad 

Twitter: @richcasanova



viernes, 17 de febrero de 2017

AMIGO CHAVISTA ¿ES USTED UN REVOLUCIONARIO?

 Para Ernesto Guevara de la Serna una revolución es auténtica solo cuando es capaz de crear al "Hombre Nuevo".  Pensaba el legendario guerrillero que la revolución no es un simple cambio en la estructura del Estado y de la sociedad, sino una profunda y radical transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales. Hoy el Che Guevara debe revolcarse en la tumba cuando ve el resultado de la mal llamada Revolución Bolivariana,  tanto por la miseria y sufrimiento del pueblo venezolano como por los referentes éticos del militarismo cubano-islámico enquistado en el poder. Quizás se pregunte ¿Es Maduro, Tareck El Aissami o Diosdado Cabello la expresión más refinada del "Hombre Nuevo"?

Y usted, amigo chavista ¿es un verdadero revolucionario?  Veamos, el Vicepresidente de la República –recientemente señalado como presunto narcotraficante- no responde a tales acusaciones sino que las despacha como una "infame agresión" y como un reconocimiento a su “condición de revolucionario y antiimperialista”. Desde esa lógica, amigo chavista, si usted no recibe el reconocimiento de ser acusado de narcotraficante, ni los gringos le congelan bienes y decenas de millones de Dólares en el imperio, jamás podrá ser una autentico revolucionario.  Limítese a defender el “proceso” aplicando siempre la misma receta, no importa si es corrupción, narcotráfico, falta de comida y de medicinas, apagones o inseguridad: repita siempre que la culpa es del capitalismo y la CIA, es una conspiración de la oligarquía, un sabotaje de la derecha o del imperio mismo.  Quizás usted asuma el profundo contenido ético de Marx o la praxis revolucionaria del Che Guevara pero a juzgar por el ejemplo de los altos jerarcas del PSUV, jamás podrá ser -amigo chavista- un verdadero revolucionario si no posee una lujosa camioneta, una mansión aquí y otra allá, yates y aviones; riqueza que podrá exhibir con absoluto desparpajo, sin que nadie investigue.  Mejor aún si puede expropiar a los “pelucones” o simplemente robarlos, con total impunidad, advirtiendo siempre que "ser rico es malo" y agregando unas buenas frases a favor de los pobres. Que su verborrea revolucionaria no se detenga ante el sufrimiento del pueblo. Al contrario, demuestre su cinismo y mienta con descaro, eso es parte del legado.

El “Hombre Nuevo” también debe ser solidario como el Gral. Padrino López, quien sin investigación alguna expresó su respaldo "incondicional" al vicepresidente en este oscuro trance. Me imagino que esa solidaridad castrense es lo que permitió que algún camarada pasara una tonelada de cocaína por el principal aeropuerto del país. Ese espíritu solidario seguramente inspiró al gobierno a traer para Venezuela a Walid Makled, a rescatar al pobre Gral. Hugo "El Pollo" Carvajal de Aruba y a defender a los narco-sobrinos.  Así las cosas, amigo chavista, será usted un verdadero revolucionario si es capaz de demostrar su incondicionalidad a la cúpula, indistintamente de la posible comisión de delitos y el origen de sus fortunas. Y mientras más acusaciones por narcotráfico y corrupción reciba, más revolucionario y anti imperialista será.  Desde esa óptica, un buen ejemplo del "Hombre Nuevo" debe ser el Teniente Diosdado Cabello pues según dijera Mario Silva en aquella famosa grabación "es un corrupto y ha estado corrompiendo a todo el mundo", lo cual es un gran reconocimiento en esta revolución.
--
Sígueme por Twitter: @richcasanova

viernes, 10 de febrero de 2017

LA LUCHA CONTRA EL OLVIDO Y EL SILENCIO

Hace unos días recordaba al célebre escritor checo, ganador de muchos premios y eterno nominado al premio Nobel de Literatura: Milan kundera, quien fue expulsado en 1950 del Partido Comunista por hablar mal de la organización, algo que aprovechó el genial novelista como inspiración para su famosa obra "La broma" -una sátira con humor kafkiano sobre el comunismo stalinista- que le dio la vuelta al mundo y fue traducida a 21 idiomas. Luego Kundera fue también perseguido por su participación -junto a otros escritores- en los acontecimientos de la Primavera de Praga y años después, por retaliación hasta fue privado de la ciudadanía checa y adoptó la nacionalidad francesa. Sin embargo, su pluma siguió dando la batalla: es inútil reprimir el espíritu libertario del hombre pues es parte esencial del ser humano. Esa es una lección que los tiranos usualmente aprenden muy tarde. 

Sin el talento literario de Kundera, el pueblo venezolano hizo lo propio: se burló a más no poder de la payasada de "aquí no se habla mal de Chávez", lo que en realidad frustró la aspiración real del gobierno de imponer un "aquí no se habla", punto. Más bien, la dictadura quedó en ridículo y esa mofa exacerbada dejó claro que el militarismo cubano-islámico no es suficientemente poderoso como para silenciar al país. Y esto tiene una importancia singular cuando la narco-revolución hace ingentes esfuerzos por contener la protesta popular y evitar un escenario electoral. 

En estas lides de la opinión pública, eventualmente uno se siente repetitivo y puede que fastidioso, hasta que recuerda que toda dictadura y especialmente los regímenes militaristas, tienen una necesidad intrínseca: la institucionalización del olvido y del silencio, la cual sólo se combate con la perseverancia. Ciertamente, en nombre de un supuesto orden, de la paz social y la seguridad nacional, el régimen pretende imponer como cierta una realidad inexistente y usa la represión -física, sicológica e institucional- para que nadie hable del sufrimiento del pueblo y hasta se olviden las atrocidades que las cúpulas podridas han cometido. Sueñan con "aquí no se habla", con un país postrado, atemorizado y servil. Por eso Kundera decía que "...la lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido". Y permítanme agregar que es también una lucha espiritual pues el régimen asume como estrategia quebrar el optimismo de la mayoría, sembrar resignación y dinamitar nuestros sueños. Es además una lucha por la unidad, cuando el gobierno permanentemente intenta dividirnos y fracturar el espíritu unitario de las fuerzas democráticas. Por eso vale la pena insistir, hablarle a quienes sucumben ante esa estrategia gubernamental y por momentos los agobia el pesimismo.

A todos, sirvan de ejemplo esas lecciones que tarde aprende el tirano, aquellas que día a día nos da un pueblo que no se calla, ni se rinde; que padece los calamitosos servicios públicos y la mentira oficialista; que sufre para conseguir alimentos y medicinas pero todos los días protesta aquí y allá aunque los medios estén amordazados. En fin, hablamos de un país que no se arrodilla y está decidido a cambiar. #EleccionesYA 


viernes, 3 de febrero de 2017

COBARDE, COMO TODA DICTADURA

En algo coinciden los grupos radicales del chavismo y la oposición: ambos creen que el gobierno es fuerte, asumen con ironía la debilidad crónica del régimen y no pierden oportunidad para asignarle cualidades que no tiene. En particular, los radicales no-chavistas desconocen las victorias propias, tienen tendencia al pesimismo, a la autoflagelación y aunque son minoría, lesionan la autoestima colectiva de la mayoría opositora. Esta realidad que bien aprovecha el gobierno, no es una peculiaridad de la política venezolana. En sicología social, la identidad colectiva negativa de las minorías se define por la negación de sí y una valoración del alter, interpretada como imagen positiva de los grupos dominantes, "estableciendo una comparación asimétrica, cuya desigualdad resalta y reitera -por desequilibrio- los aspectos negativos de la propia identidad social, produciendo un fenómeno de devaluación de la misma" (Maritza Montero, Psicología Política Latinoamericana, 1987). Al final, la identidad social es -por definición- una síntesis, en el más puro sentido hegeliano del término.

En realidad la fortaleza de un sistema político tiene dos componentes esenciales: su legalidad y su legitimidad, ambos seriamente comprometidos hoy. Si un gobierno no tiene gestión que mostrar, ni es incapaz de enfrentar los problemas y satisfacer las expectativas de la población, si no tiene pueblo y tiene más de 80% de rechazo, si además ha violado el orden constitucional y los DDHH, si ya casi ningún país lo reconoce como un régimen democrático, si existe una confrontación voraz en su partido, si se ha fracturado la poca institucionalidad que quedaba en la nación y si los poderes públicos no inspiran respeto, salvo la Asamblea Nacional liderada por la oposición; entonces ¿cómo alguien puede inferir que éste es un gobierno fuerte? Si así fuera, las dictaduras serían eternas y no lo son.  Por supuesto, el gobierno se esfuerza en mostrar una fortaleza que no posee, es su forma de intimidar, sembrar desaliento y promover un sentimiento de resignación, lo único que realmente podría perpetuarlo. Algunos dirán que su fortaleza radica en el TSJ y una cúpula militar corrupta que posibilita su permanencia en el poder. ¡Craso error! No es fortaleza someter a un hombre indefenso con una pistola en la cabeza. No es una virtud, ni se requiere inteligencia o ser un gran estratega para abusar del poder y utilizar las armas para quebrar la voluntad de un país.

No es un gobierno fuerte aquel que huye despavorido cuando alguien habla de elecciones y para sobrevivir, se ve obligado a sembrar miedo con una "fuerza civil antidisturbios", unas ilegales milicias o supuestos colectivos violentos. Eso no es fortaleza, es cobardía. Un gobierno fuerte garantizaría la paz, uno débil debe recurrir a esos recursos deleznables e inmorales. En fin, un delincuente armado no es fuerte, es solo un delincuente.   Y como toda dictadura, su capacidad de atemorizar es limitada: Dicen "Aquí no se habla mal de Chávez" y estallan las redes sociales, en la calle, en todas las esquinas, la gente se burla de la medida y vocifera la rabia que le sale del alma. Persiguen y meten presos a dirigentes políticos pero no pueden silenciar al país. El gobierno cobarde con su rostro de esbirro apela a la represión, pero vemos decenas o quizás cientos de protestas todos los días y por todos lados. Ahí está el país, venciendo el miedo y exhibiendo sus fortalezas.  Gloria al bravo pueblo… #EleccionesYA

@richcasanova

sábado, 21 de enero de 2017

CARNETIZAR A LAS VICTIMAS, FASCISMO PURO

Ante la profunda crisis social y económica que sufre el país, al gobierno no se le ocurre otra cosa que carnetizar a las víctimas. Es indignante que -según la propaganda oficial- el Carnet de la Patria sea para "conocer más de cerca las necesidades del pueblo". ¿Qué clase de idiota pasa 18 años en el poder y necesita hacer un censo para conocer las necesidades? ¿O es que piensan que los idiotas somos nosotros, los venezolanos?  Si de verdad quieren constatar la realidad, bastaría con que salieran de los predios palaciegos y de los lujosos restaurantes, que bajarán de sus ostentosas camionetas y caminaran por las calles dos minutos sin sus escoltas.  Bastaría con asumir el resultado de las encuestas, pues en todas se refleja el colosal fracaso de la "revolución".

La verdad es que estamos ante una nueva estafa a los más pobres, un vil intento de manipular políticamente a este pueblo que sufre grandes calamidades. El gobierno se sabe incapaz de ofrecer soluciones reales y opta por alimentarle expectativas a los más humildes. Así, quien tiene hambre es probable que se haga pasar por chavista y busque su carnet por aquello de "uno no sabe, a lo mejor me dan…". Esa práctica fascista es perversa pero no es novedosa. Lo mismo se hizo con la llamada "Gran Misión Vivienda": censaron a todo el que soñaba con un techo propio, luego hacen una cadena nacional para entregar 50 viviendas y dicen que han construido millones de ellas; le generan a la gente la falsa ilusión de que "en cualquier momento me toca a mí". Ese es el libreto y así hacen hasta con las medicinas. Juegan con las esperanzas de los más pobres, tal vez lo único que realmente ellos poseen hoy.  Esa es la receta cubana desde el principio. Sin embargo, el resultado ha sido el brutal incremento del déficit habitacional, una crisis social pavorosa y más recientemente, la monumental paliza en las elecciones parlamentarias.   El gobierno que llegó al poder con una retórica en defensa de los pobres, paradójicamente hoy -luego de transcurrir casi dos décadas- ha elevado a niveles dramáticos la pobreza y desarrolla políticas que condenan a la población a una eterna miseria, la cual contrasta con la obscena riqueza de las cúpulas podridas del régimen. El Carnet de la Patria no solo es un fraude sino una muestra de exclusión. No se carnetiza a todas las víctimas del gobierno, sino sólo a aquellas que estén dispuestas a mostrar lealtad a sus victimarios.  Si el objeto fuera brindar algún beneficio ¿No bastaría con la cédula de identidad? ¿Por qué condicionar políticamente los beneficios que el Estado está obligado a garantizar a la ciudadanía? ¡Fascismo puro!

Insisto esta práctica no es novedosa, incluso al insepulto le funcionó en su momento. Pero aquí cabe advertir que "Maduro no es Chávez". Además, la crisis es espantosa y puede desbordar al país.  Aunque la propaganda oficial es abrumadora, el rechazo crece día a día, pareciera que el proceso de deterioro del gobierno es irreversible. Claro, lejos de subestimar las truculencias del gobierno, es necesario advertir este fraude al pueblo que pretende aprovecharse de sus necesidades y manipular sus esperanzas. La denuncia procede aunque -a esta altura- el país sabe que con el modelo económico cubano y la incapacidad de la corrupta élite chavista, será imposible generar la confianza necesaria para reactivar el aparato productivo y superar la crisis. Todos saben que la incompetencia del gobierno solo se compara con su inmensa vocación delictiva.

Twitter: @richcasanova

viernes, 13 de enero de 2017

SOLO ASI DERROTAREMOS A LA DICTADURA

A nadie sorprende el cinismo de este gobierno de golpistas convictos y confesos, acusando de subversión a una oposición que sólo pide elecciones para superar la crisis. La idea de contarse les aterra y para evitar tal posibilidad, optan por la represión contra diputados y líderes opositores. Tampoco sorprende que el gobierno más corrupto del planeta, intente montarle una olla al Gobernador Henrique Capriles y pretendan inhabilitarlo políticamente. ¿Le tienen miedo? Ya decía Michel de Montaigne que "la cobardía es la madre de la crueldad".  En fin, nada sorprende de este gobierno mentiroso, inepto, inmoral y con una infinita vocación delictiva.  Lo que sorprende es que la decisión soberana de la Asamblea Nacional (AN) declarando que Nicolás Maduro abandonó del cargo, sea cuestionada por algunos opositores utilizando argumentos leguleyos en un país donde el régimen viola permanentemente la constitución y los DDHH, manipula el sistema judicial, amedrenta a la población y por si fuera poco, ha hecho todo por desconocer a ese parlamento que los venezolanos elegimos.  No se trata de justificar lo ilegal pues se han expuesto ampliamente los argumentos jurídicos para esta decisión. Sino de entender que ella ha sido tomada en base a los criterios legales del parlamento y debatir cualquier discrepancia, es legítimo pero solo tiene pertinencia en un país donde prevalezca el Estado de Derecho. Esa discusión no tiene sentido, a menos que usted crea que estamos en una democracia. En todo caso, nadie entiende el furor de esos grupos -minoritarios, por fortuna- al oponerse a la iniciativa. Lo único que les falta es acudir junto a Nicolás Maduro al TSJ.

Otros esgrimen que la medida es "ineficaz e inejecutable". Tener dudas sobre el resultado de esta ruta que ha asumido la unidad democrática es comprensible pues la incertidumbre es el signo de estos tiempos. ¿Acaso en dictadura puede alguien predecir el resultado de algo? Cualquier iniciativa que plantee la oposición será declarada inconstitucional por el inmoral TSJ, por eso el valor de esta resolución de la AN es político, no jurídico.  En dictadura no hay iniciativa eficaz sin respaldo popular y ninguna medida es ejecutable sin presión social e internacional.

Si el gobierno ha insistido en desconocer a la oposición y a la AN, obviamente el país terminará desconociendo al gobierno. ¡Hacia allá vamos! ¿O hay otra alternativa? Ya agotamos la vía del diálogo, pagando un alto costo pero reafirmando nuestro talante democrático y desnudando al régimen ante el mundo. Luchamos por el Revocatorio pero nos robaron ese derecho constitucional y amenazan con no hacer más elecciones. Es el gobierno quien ha frustrado la ruta electoral.  En este contexto, el abandono del cargo es sobre todo es un recurso político de las fuerzas democráticas para exigir unas elecciones generales, estos comicios son en definitiva el objetivo. Ese dictamen del parlamento -antes de la mitad del periodo- es un punto para apalancar la movilización popular pero también es la base constitucional para declarar la vacante absoluta que activa la convocatoria de elecciones.  La conclusión es obvia: a los demócratas nos corresponde acompañar en las calles –sin violencia pero con firmeza- la decisión del único poder legítimo que queda en Venezuela.  Solo así derrotaremos a la dictadura.

viernes, 6 de enero de 2017

LA LUZ DEL CALLEJON

Un nuevo presidente de la Asamblea Nacional al día siguiente que Nicolás Maduro cambia su gabinete: dos eventos conexos que hay que analizar por separado. El nuevo gabinete es un intento de minimizar un acontecimiento que no pudieron impedir: la instalación de la nueva directiva del parlamento. También es la expresión de una voraz crisis interna en el PSUV: la designación de Tareck El Aissame como Vicepresidente, no es una decisión autónoma de Maduro sino el resultado de una negociación en debilidad para buscar el equilibrio mínimo y sobrevivir. ¿O alguien cree que Maduro quería designar a un vicepresidente tan desprestigiado y cuestionado?  El conflicto pica y se extiende: así lo indica la cara larga de Aristóbulo Isturiz, al pasar de ser "el segundo a bordo" a un folclórico Ministro de las Comunas.  Elías Jaua y Adán Chávez también aspiraban el cargo y para desgracia del país, ese par de trogloditas terminaron como Ministros de Educación y de Cultura, algo digno de “aunque usted no lo crea”.  Diosdado, Padrino López y demás dinosaurios del militarismo tienen las garras sobre Maduro, quien está contra las cuerdas mientras el país sigue cuesta abajo en su rodada. 

En efecto, la crisis ya hoy es pavorosa y todo indica que se agudizará: no existe una sola razón para suponer una reactivación económica con este hamponato en el poder. Y no basta con sacar al presidente, como ahora apuestan –según dicen- el llamado Cartel de los Soles y otros grupos internos.  Para completar el cuadro, sume usted el ascenso de Trump a la presidencia de EEUU, el descrédito internacional de la narco-revolución chavista y la burla al Vaticano, cuya primera consecuencia es el endurecimiento de la postura de la iglesia, un factor de poder que tiene más de 2000 años de experiencia en estas lides. En otras palabras, el gobierno está aislado y en una debilidad extrema, aunque algunos no puedan verlo, quizás porque solo ven la superficialidad de una realidad muy compleja.

En este contexto, asume Julio Borges la presidencia de la AN. Su discurso tuvo dos vectores principales: un mensaje a nuestra FAN y una jugada de avance en el tablero: anunciar la declaratoria del "abandono del cargo".  El gobierno apelará al TSJ para desactivar esa bomba pero es un conflicto en desarrollo, cuya deriva está por verse y donde unas elecciones generales son una opción, incluso para Nicolás Maduro, si quiere preservar el liderazgo interno.  En principio, este paso puede lucir como "un callejón sin salida" y aquí cobra sentido el mensaje de Julio Borges a la institucionalidad castrense. Lógicamente, hay algo que debemos asumir: el “diálogo” fue el último y muy necesario intento de alcanzar una salida democrática convencional.  Su fracaso colocó -no a la oposición, ni al gobierno- sino al país en un callejón sin salida. ¿Que nos queda? ¿Insistir en el diálogo? ¿Esperar al 2018 mientras el país se desangra? ¿Apostar a unas elecciones regionales que no sabemos si se realicen? ¿O que la AN se limite a legislar como si fuera un país normal? Digo, si es que antes la satrapía no disuelve el parlamento.  Es decir, “llegamos al llegadero”, la única opción es luchar y hay una luz en el callejón. ¡Somos mayoría!  Razones hay muchas para salir a la calle a exigir la convocatoria a elecciones generales: el abandono del cargo y la presumible respuesta del régimen, será una más y la motivación para organizar la movilización del pueblo.

viernes, 16 de diciembre de 2016

UN ANTÍDOTO CONTRA LA DESESPERANZA

Si el gobierno de Maduro llegó a Diciembre, es comprensible que muchos sientan desaliento e incertidumbre. Sin embargo, hasta los chavistas que afirman haber "ganado este round", comentan adentro que no está fácil ganar la pelea pues se saben inhabilitados para superar la crisis política, social y económica del país. La única manera de ganar es dinamitando a la MUD para dividir a los demócratas y sembrando desesperanza en la sociedad venezolana: una de las pocas cosas que hace muy bien este gobierno, digo además de robar.  Todas las tropelías desde el poder sólo buscan quebrar el espíritu democrático pero realmente ¿se fortalece al régimen? En absoluto, solicitar al Poder Inmoral una investigación contra la MUD, no tiene trascendencia. Ninguna novedad es que los golpistas del 4F y 27N, denuncien un "golpe parlamentario": la existencia de la AN los enloquece. Tampoco sorprende que los forajidos del TSJ violen la Constitución designando a los rectores del CNE. Tanto abuso y toda la retórica oficialista solo busca desalentar al país pero ¿Con estas acciones el gobierno gana poder y supera la crisis política?  La respuesta es un antídoto contra la guerra sicológica que despliega el gobierno, aprovechando la innegable experiencia cubana en estas lides.

Aunque secuestraron el revocatorio, la lucha por la democracia está en pleno desarrollo. No hay razón para sentirse frustrado -como quiere el gobierno- si ninguna de sus tropelías se traduce en más poder para esa cúpula maloliente y más bien evidencian su fragilidad. Si lo del 6D fue una paliza monumental con ese mismo CNE, su ilegal designación no cambia esa realidad y solo deteriora más la legitimidad del régimen. Además, aunque la popularidad de la MUD se ha visto afectada, según las encuestas el país mantiene un alto respaldo a su favor. En todo caso, su debilidad no es tal como quisiera el chavismo y los minoritarios grupos radicales de oposición. Sin duda, mala noticia para el régimen. 

En fin, si las acciones vandálicas del gobierno no contribuyen a reactivar el aparato productivo, la producción de PDVSA ha caído drásticamente y campea la corrupción; lo previsible es una agudización espantosa de la crisis que aunada a los conflictos internos del PSUV y a las inocultables fracturas en la FAN, nos presagia un incremento en la conflictividad social y mayor debilidad de Maduro.  Ergo, nadie puede descartar: 1) Un cuadro de ingobernabilidad, un país colapsado, con brotes de violencia generalizada.  2) Un nefasto golpe de estado por parte de los gorilas que hoy deambulan como fantasmas en Miraflores. Nada de esto puede alegrarnos pero advierte la necesidad de una salida democrática, alerta sobre peligros terribles para el país, incluso para Maduro. Evitar un desenlace así era el objetivo del revocatorio y quizás fue lo que quiso el gobierno al plantear en la mesa de diálogo unas elecciones generales, propuesta que no pudo concretar por las contradicciones internas dentro del PSUV.  Las elecciones generales sigue siendo la mejor alternativa para Maduro y el PSUV pero ese es tema de una próxima entrega, hoy lo relevante es destacar que nuestra lucha tiene vigencia, tomar consciencia del valor de la unidad y utilizar el optimismo como un antídoto contra la desesperanza: al cambio podrán ponerle obstáculos pero es indetenible, jamás podrán derrotar a una mayoría decidida, siempre hay un camino... Como se dice en el argot popular venezolano: "la pelea es peleando". Que nadie nos expropie la esperanza: 2017 será un año de luchas y grandes victorias!

viernes, 2 de diciembre de 2016

LA PRESENCIA DEL VATICANO EN VENEZUELA

La sola existencia de una mesa de diálogo evidencia que estamos ante un régimen con vocación delictiva, que no respeta la constitución y viola sin recato Derechos Humanos fundamentales. Obvio, si fuera un gobierno decente y respetuoso de las leyes, no fuera necesaria una mediación internacional. En ese contexto es que debe valorarse la presencia del Vaticano en nuestro país y asumir que la mesa de diálogo es simplemente un mecanismo de presión política para obligar al gobierno a cumplir la Constitución en beneficio de una salida electoral a la crisis.

Mucha gente cree que al gobierno no le importa lo que piense el Papa, lo que diga Almagro o lo que suceda en los escenarios internacionales; si así fuera Chávez no hubiera dilapidado buena parte del patrimonio de la Nación en una petro-diplomacia manirrota.  Aún hoy, el gobierno está consciente de que en el mundo de la información, las comunicaciones y los mercados globalizados, la gobernabilidad tiene un componente internacional básico.   Este componente es diverso, está integrado por países, líderes, instituciones, organismos, ONG's, corporaciones y poderes fácticos, siendo la Iglesia Católica uno primordial, con una influencia notoria y determinante en América Latina.  Que la historia universal se divida en antes y después de Cristo, nos da idea de que la humanidad ha estado marcada por el poder eclesiástico. En el mundo árabe o en la cultura oriental, pareciera que la historia es otra pero no es así, lo religioso sigue siendo esencial en la sociedad, lo cual incluye a la política y el ejercicio del poder.

Leyendo a Ignacio Martín Baró (Del opio religioso a la fe liberadora), uno entiende que el asesinato de Monseñor Romero en El Salvador fue una respuesta a la inmensa fuerza subversiva de su voz en vastos sectores de la población. O como en Nicaragua, la voz del Cardenal Obando fue inspiradora para las fuerzas contrarrevolucionarias. En Venezuela, la carta pastoral de Monseñor Arias Blanco fue un detonante para dar al traste con la dictadura de Pérez Jiménez. En fin, pudiéramos extendernos en ejemplos pero lo relevante es entender lo que significa la presencia del Vaticano hoy en Venezuela. Me dirijo a grupos en el campo opositor que actúan con ligereza y no comprenden la compleja realidad en que la MUD ha tenido que tomar decisiones, asumiendo un compromiso democrático y capitalizado la ventaja de tener a Su Santidad como mediador y probablemente como testigo de las atrocidades de este régimen miserable.  Para el mundo, su conducta trasgresora y farsante lo reduce, evidencia sus carencias y debilidades, así como su incomprensión de la realidad.

Para entender la enorme influencia de la iglesia en América Latina, deberíamos remontarnos al proceso de evangelización en tiempos de la colonia pero por ahora, basta con reconocer que la cultura de las mayorías en nuestros países es esencialmente de orden religioso pues el pueblo toma como referencia sus creencias y símbolos místicos para interpretar al mundo, explicar procesos sociales, cimentar valores y dar contexto a su propia existencia.  Cuando el país atraviesa una inmensa crisis de valores, la fuerza moral de la jerarquía eclesiástica adquiere una dimensión trascendental.  En fin, dudar de la ruta asumida por la MUD es respetable pero apostar a ella es lo que corresponde. 

Twitter: @richcasanova

sábado, 26 de noviembre de 2016

DE LOS NARCO-SOBRINOS Y EL DIALOGO


La obsesión del gobierno por dividir a la MUD es comprensible y sólo comparable con su empeño en derrotarla provocando que se levante de la mesa de diálogo antes de tiempo y sin lograr sus objetivos. No lo han logrado, a pesar de la colaboración permanente de las minorías radicales.  Algo está claro hoy: es la oposición y no el régimen quien pone límites a su permanencia y define las condiciones para levantarse de la mesa.  Sorpresivamente, el gobierno se levanta de la mesa, aunque después tuvo que "recular".  La presión internacional para que el diálogo concluya en una agenda electoral es insostenible y condujo a ese acto desesperado, la sesión de la AN sobre el caso de los narco-sobrinos fue la excusa.  Claro, que el entorno presidencial esté involucrado en narcotráfico, lógicamente debe ser muy preocupante, sobre todo por las implicaciones que se presumen. Pero en este país la corrupción y el narcotráfico están bajo el manto de la impunidad, amparadas en el discurso de siempre: la conspiración del imperio, la oligarquía, la derecha… y la iguana. ¿Ahora el cuento no les da? La sentencia se suma a la presión internacional y la agudización de la crisis.

De un gobierno corrupto e inepto, inhabilitado para enfrentar la crisis, incapaz de generar confianza y tomar medidas, uno sólo espera mentiras, decisiones desesperadas y tropelías.  Por eso es importante la presencia en Venezuela del Vaticano y UNASUR, incluso de los "amigos" del régimen, quienes ya conocen la tendencia demencial y la vocación delictiva de la otrora poderosa boliburguesía. En el caso de los narco-sobrinos, levantarse de la mesa era huir hacia adelante, desviar la atención para no dar respuesta al país; pero también les resultaba útil para evadir el cumplimiento de los compromisos adquiridos, incluyendo la agenda electoral para superar la crisis.  Si no hay resultados en el corto plazo, seguramente la oposición se levante de la mesa y también el Vaticano, con las implicaciones que ello tendría.  En tal caso, son otras las condiciones: no sería una derrota opositora sino un gobierno fracasado, absolutamente deslegitimado e incapaz de sostenerse, en el fondo de un abismo y probablemente con una crisis que desborde los límites de la tolerancia.


Si no se concreta una agenda electoral ¿para qué mantenerse en la mesa? No estamos en guerra, ni es como la negociación entre las FARC y el gobierno colombiano que lleva más de 4 años, la mesa de diálogo es un mecanismo de presión para obligar al gobierno a cumplir la constitución. ¿O es que el revocatorio, las elecciones de gobernadores, las competencias de la AN, la designación de Magistrados y de rectores del CNE, no está claramente establecida en nuestra Carta Magna?  A los que dicen que no se pueden resolver en meses los problemas generados a lo largo de 18 años, les deseo que su médico no tenga el mismo criterio.  La idea de que el diálogo puede extenderse es propia de un gobierno indolente y de otros sectores que no valoran la dimensión real de la crisis, quizás van a los barrios solo a tomarse una foto pero no se conectan con esa realidad, no conocen el hambre, consiguen medicinas y están distantes de esta tragedia cotidiana. En esta coyuntura, la oposición debe exigir con más fuerza una salida real a la crisis.  El 6D tiene que haber resultados concretos…

viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Y SI FRACASA EL DIALOGO?

A propósito del diálogo, hoy buena parte del país asume que la MUD hizo lo que corresponde a una oposición democrática y responsable: agotar todas las vías para una salida pacífica y depositar su confianza en el Vaticano, no en este gobierno tracalero y corrupto. El punto entonces es el resultado vs las expectativas, el manejo de la crítica y que pasa si fracasa el diálogo. Veamos, en medio de la dramática crisis social y económica del país, es lógico sentir una inmensa angustia al no percibir soluciones en el corto plazo. Los resultados a nadie satisfacen: aún no se vislumbra una salida electoral -meollo del asunto- sin embargo, hay resultados que permiten avanzar. ¿Por qué desestimarlos? En todo caso, es absurdo e injusto decir que no se obtuvo más porque alguien se vendió o entregó algo, sabiendo que nada tenemos para entregar y sí mucho que exigir. Insistir en eso es hacerle el juego al gobierno. Claro, no toda crítica es malintencionada, hay malhechores disfrazados de opositores pero hay gente haciendo cuestionamientos muy duros, convencidos de que hacen lo que les corresponde. Dicen "en democracia disentir es un derecho y la crítica es natural". Y tienen razón pero ¿estamos en democracia? ¡No! Estamos en medio de una guerra -no desde la perspectiva bélica- sino política. Una confrontación extrema con posibilidades reales de violencia e intervención militar, lo cual justifica la mediación internacional.  Pues bien, en una guerra no hay asambleas para decidir si las tropas avanzan por aquí o por allá, no hay un debate entre soldados para ver si se suben o no a la colina, la información tiene carácter estratégico y la unidad de mando es fundamental. En una guerra se deposita la confianza en los que tienen la responsabilidad de conducción y es vital la solidaridad.

A nadie se le cercena el derecho a la libre opinión simplemente no tenemos tal libertad. En una guerra estás en un frente de batalla o en otro: el gobierno se beneficia de las críticas de los opositores contra la MUD y la oposición de las críticas al gobierno que provengan del chavismo. Confiemos entonces y sigamos transitando la ruta pero ¿Y si fracasa el diálogo?  Si ello sucede será una responsabilidad que el gobierno tendrá que asumir, son ellos quienes tienen que ofrecer soluciones. La oposición cumplió agotando todas las vías en procura de una salida y Su Santidad será testigo de ello. Si el gobierno clausura la ruta electoral, el país democrático -conscientes de que hicimos lo debíamos hacer- se volcará a las calles con autoridad moral -ya no a exigir un revocatorio o elecciones generales- sino la salida inmediata del poder de quienes saquearon al país, han profundizado una crisis que ya era insoportable y se han burlado -no sólo del pueblo venezolano- sino del mismísimo Papa Francisco y del Vaticano. Para ese momento, mejor no imaginemos la dimensión de la crisis social y económica, ni la precaria situación política del régimen.  ¿O alguien cree que es posible superar la crisis con esta mafia en el poder? ¿Alguien piensa que este gobierno puede salir fortalecido si extiende la crisis? ¡Nada de eso! La crisis avanza y cada día el régimen estará en una mayor debilidad política, con menos ingresos y un descrédito sin precedentes.  La diferencia entre una salida electoral hoy y una traumatizada mañana será un lamentable saldo negativo a la cuenta del gobierno.   En fin, nuestra mejor alternativa es preservar la unidad, mantener el optimismo y confiar en quienes han asumido una representación tremendamente difícil de ejercer.  Dios bendiga a Venezuela. - 


Twitter: @richcasanova

viernes, 4 de noviembre de 2016

A LOS ILUMINADOS Y MANAGERS DE TRIBUNA


Pasamos mucho tiempo sin entender el valor de la Unidad y aún algunos no comprenden que preservarla exige confianza, ceder posiciones individuales e incluso sacrificios. En la MUD las decisiones son complejas, se requieren consensos mínimos entre los 16 partidos y consultas a otros sectores. La diversidad obliga a un debate permanente, complicación propia de la democracia que el oficialismo no conoce. A pesar de las dificultades y los despropósitos del gobierno, la MUD ha alcanzado logros importantes: el 6D ganamos los 2/3 del parlamento, derrotando no sólo al chavismo sino a los radicales de oposición que poco aportan, nada arriesgan y mucho hablan, esos que decían que esa victoria era imposible y hoy mantienen un discurso de desaliento, una crítica permanente e irresponsable. No se trata de defender a la MUD pero -sin desconocer sus errores- en términos beisbolísticos, ese equipo ha ganado juegos decisivos: en condiciones adversas y con el árbitro en contra, nos trajo a la final ¿Es mucho pedir un poco de confianza ahora que llegamos al 9no inning?  

Tampoco es que "a juro" hay que estar con la MUD o que no pueda tenerse una opinión distinta. Al contrario, es natural que existan discrepancias y expresarlas libremente es un derecho que aspiramos recuperar. Pero en un régimen de libertades, los derechos se ejercen con responsabilidad y hay límites que impone el civismo; prevalece la decisión de la mayoría y se respeta la opinión de las minorías. O sea, las mayorías no pueden aplastar a las minorías pero tampoco éstas pueden irrespetar la voluntad colectiva. Además es clave entender que la representatividad es esencial a la democracia y los partidos políticos son instituciones que posibilitan la organización social y el ejercicio de la ciudadanía. O sea, para garantizar la convivencia “mi” opinión es respetada pero no está por encima de las instituciones y su peso es relativo a la representatividad que se ejerce.

Así las cosas, no se justifica que una individualidad o grupo minoritario descalifique a la MUD cuando actúa en línea contraria a su opinión.  Subyace ahí una actitud chavista: “no me importa lo que piense la mayoría, ni las instituciones”, eso es lo que hacía Chávez y hoy hace Maduro con la Asamblea Nacional y con los partidos de oposición. Lamentablemente en medio de esta tragedia, algunos opositores radicales optan por llamar cobardes, traidores y vendidos a nuestros dirigentes cuando éstos no hacen “lo que tienen que hacer”, cosa que ellos si saben pues son una suerte de iluminados o de sabelotodo que -con arrogancia- desprecian la opinión de las mayorías.  Siempre ganan fácil el partido, eso sí… desde la tribuna!  En fin, insultar o agredir a quien piensa distinto es parte del "legado" pero cuando el encono es contra los nuestros, le hacen el trabajo al gobierno, heroica labor que cumplen desde la comodidad de un teclado o peor aún, amparados en el cobarde anonimato.  

Esa actitud es desleal, por decir lo menos. La lucha ha sido larga, han sido tiempos difíciles: hay dirigentes presos y muchos son perseguidos. El hostigamiento va más allá de lo que la gente imagina, la familia vive en una constante angustia y hasta la vida está en riesgo. Enfrentar una dictadura no es poca cosa y en una dramática coyuntura como la que vivimos, naturalmente todos queremos opinar pero ¿Es mucho pedir un poco de humildad y sensatez?  ¿No será hora de mostrar alguna consideración y solidaridad por quienes han asumido el compromiso de enfrentar al régimen?  ¿O usted sigue pensando que más importante es “su” opinión?